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Las tensiones que la vida nos impone en el día a día como son un cambio de trabajo, de residencia, el estrés por el constante tránsito en la ciudad, diferencias con personas cercanas a nosotros, los períodos de soledad, etcétera, son generadores de emociones que no sólo representan un reto a nuestros recursos internos para afrontarlos y a nuestros valores para tomar decisiones, sino que superan las fuerzas que tenemos y llegan a afectarnos de manera sustancial.

“Tengo 20 años de casada y no conozco a mi pareja…”, “Después de 3 años de vivir juntos me di cuenta que él ya tenía hijos…”, “Tengo 4 años con mi novio y no sé dónde vive, ni a qué se dedica, ni he conocido a su familia…” Comentarios como estos escuchamos a diario relacionados con la situación de las personas y sus parejas pues en la actualidad es común que hombres y mujeres se relacionen de manera aventurada y fugaz ya que en una vida tan agitada y con tantos compromisos, no hay tiempo para reflexionar sobre lo que se busca y mucho menos sobre sus características personales.

En este mes de diciembre tenemos la oportunidad de escribir sobre las parejas estables, y algunas de sus consecuencias, sin embargo me parece que desde el inicio ya comenzamos con contradicciones porque cuando hablamos de parejas hablamos de la forma natural de estas de llegar a acuerdos y desacuerdos, de cómo se relacionan entre sus personajes para poder poner límites, organización, posibilidades de convivencia y acuerdos de proyectos en común. Es decir, como ponerse de acuerdo y como romper los acuerdos. Mejor dicho, como arreglar los malos entendidos que suelen ser el común denominador de estas interacciones de dos. 

En décadas anteriores los matrimonios perduraban muchos años, se dice que uno de los factores que favorecía su estabilidad era el amor (entre otras cosas), en contraste hoy día el “amor” es la base aparente de las relaciones indistinto a que sean de noviazgo o un matrimonio que inicia. Y digo, aparente porque truenan muy fácil dejando entrever que cuando algo no salió de la manera que suponían, en lugar de tratar de solucionar o sanar esa situación y llegar a acuerdos para salvar la relación o el matrimonio, lo primero que hacen es desistir y terminar o divorciarse.

03 Nov

La codependencia puede ser definida como esa característica de la personalidad que busca depender de otra persona, que muchas veces también es dependiente de la primera. Es decir, nos estamos refiriendo a una situación de dependencia mutua entre dos humanos que han llegado a no poder vivir sanamente estando juntos, pero simultáneamente tampoco están bien estando separados…ni contigo ni sin ti, diríamos comúnmente.