En el artículo anterior, pretendí establecer el marco jurídico de este derecho humano y puse sobre el tintero lo controvertido del tema, al ser indispensable que se garantice la libertad de expresión de las personas e igualmente importante que se impida la difamación, que puede agraviar seriamente la reputación de personas e instituciones, causándoles daños y perjuicios de todo tipo.

Tema controvertido. ¿Por qué?

Hay una línea muy delgada entre el derecho que tiene una persona de expresarse libremente y el derecho que tiene todo el mundo a mantener la confidencialidad de su vida privada y sobre todo el derecho a que no se vulnere su imagen y prestigio, sobre todo cuando en aras de la libertad de expresión, se difama la reputación de una persona.

¿Cómo puedo denunciar a una persona que me acosa por redes sociales? Sabías que según un comunicado de prensa de fecha 02 de abril de 2019, emitido por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en colaboración con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, publicaron la “Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de los Hogares 2018, de la cual se desprende que en México existen 74.3 millones de usuarios de Internet de seis años o más, lo que representa el 65.8 % de la población, y que una de las principales actividades de los usuarios de Internet es el acceso a las redes sociales con un 77.8 %.

¡Por supuesto que no! Por lo menos en nuestro país no es posible.

No debemos olvidar que, conforme al Código Civil Federal y el de la Ciudad de México y otros Estados de la República Mexicana, el matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua. Debe celebrarse ante el Juez del Registro Civil y con las formalidades que estipula la legislación.

En esta ocasión tendremos el agrado de platicarles desde un enfoque jurídico, los aspectos legales a lo que los sociólogos y expertos en la materia han denominado dentro de la sociedad como “millenials”, y que los juristas o jurisconsultos no hemos indagado en el estudio y reglamentación de sus actos, los cuales a un corto plazo tendrán repercusiones positivas o negativas y que moldearán nuestro derecho.

El presente artículo no pretende generar polémica, porque no es mi intención emitir juicios de valor sobre el aborto, porque la discusión es por demás inútil e infructuosa, toda vez que se trata de cuestiones morales y éticas en las que difícilmente se puede llegar a un consenso, siendo además muy personales las consideraciones de quienes están a favor o en contra, las cuales, en mi opinión, pueden ser válidas en ambos casos.

La respuesta a esta interrogante es que, si tienen derecho a obtener un beneficio económico, ya que las leyes reconocen este derecho al ser una realidad económica del cónyuge que se dedica al hogar pues se entiende que encuentra en un estado de necesidad e imposibilidad de allegarse de los medios suficientes para su subsistencia ya que al haberse dedicado a las labores del hogar lo pone en una desventaja económica al haber mermado su capacidad productiva para sufragar sus necesidades.

Página 1 de 17