28 Ago
¿LOS MILLENNIALS PIENSAN EN EL MATRIMONIO?
Escrito por Anel García
Leído 409 veces | Publicado en Abogado
 
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En esta ocasión tendremos el agrado de platicarles desde un enfoque jurídico, los aspectos legales a lo que los sociólogos y expertos en la materia han denominado dentro de la sociedad como “millenials”, y que los juristas o jurisconsultos no hemos indagado en el estudio y reglamentación de sus actos, los cuales a un corto plazo tendrán repercusiones positivas o negativas y que moldearán nuestro derecho.

Esta generación como cualquier otra ha generado y seguirá generando actos jurídicos y produciendo consecuencias jurídicas a un corto y largo plazo dentro de la sociedad y repercutiendo en el ámbito normativo y en particular en el derecho familiar, como es el tema e interrogante que nos planteamos ¿si los millennials piensan en el matrimonio?, ante este cuestionamiento como juristas nos permitiremos analizar y dar nuestro punto de vista, pues cada generación ha sido bautizada por los sociólogos para estudiar su comportamiento y aunque la mayoría lo desconozca, los más jóvenes ya no son millenials, pertenecen a la llamada generación Z y tampoco sabremos si ellos estén interesados en la figura del matrimonio o es una figura jurídica que tiende a quedar momentáneamente en desuso.

Antes de entrar al estudio de nuestro artículo, tendremos que identificar y entender el concepto millennials, y de manera muy concreta diremos que son aquellas personas que han nacido entre los años 1980 y 2000, quienes se caracterizan por romper paradigmas o precisiones sociales.

Los millennials en su mayoría han decidido esperar más tiempo para contraer matrimonio o abandonan esta idea por completo, pues se consideran libres e independientes, y prefieren disfrutan su juventud en aventuras y diversión, esto no quiere decir que han dejado a un lado sus relaciones amorosas al contrario se generan a edades muy tempranas pero sin necesidad de compromisos que los hagan sentir atados, situación que va de la mano con no tener hijos, pues muchas veces influye el aspecto económico debido a que en estos tiempos la remuneración es muy mala dentro del mercado laboral a pesar de ser una generación preparada y actualizada en los avances de tecnología.

No debemos perder de vista que el matrimonio en algún tiempo se consideró como la base y fuente de la familia, sin embargo, en estos tiempos dicha percepción ha cambiado y ha pasado a un segundo término, sin embargo, nuestra legislación no ha tenido un cambio significativo en este aspecto, pues aún considera al matrimonio como una de las fuentes primarias de la familia. Asimismo, nuestro Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Mexico a través de los Juzgados Familiares han registrado que de los matrimonios que se llegan a celebrar últimamente en la Ciudad de Mexico no tardan ni un año cuando ya están iniciando un procedimiento de divorcio, lo cual nos indica, que hay relaciones que se forman con todas formalidades que exige la ley pero su estabilidad dura poco, sin perder de vista el gasto que sufragaron los contrayentes y familiares (padres de los contrayentes) para la celebración de la boda religiosa y civil.

Ante esta situación nos lleva a responder puntualmente ¿si los millennials piensan en el matrimonio?, la respuesta es un NO, desde el aspecto religioso y jurídico, y esto se da por múltiples razones, pero citaremos algunas que para nuestro punto de vista son las que marcan esta situación:

I. Casarse es caro y prefieren invertir ese dinero en otras cosas personales.
II. La religión tiende a perder fieles y con ello el vínculo del matrimonio.
III. El matrimonio es una opción, pero no es algo forzoso, pues ya no pesa el estigma social, de las parejas que viven en unión libre.
IV. No hay un papel jurídico que los “ate” frente al Estado.
V. Esta generación tiende a ver las consecuencias de los actos del ser humano que ha generado con el cambio climático.
VI. La situación laboral y su remuneración es muy precaria.
VII. Tienden a dar mayor importancia a viajar y tener una vida de comodidades en lo individual.
VIII. Los “amigos” ahora son la familia que ellos deciden y escogen.

Ante esta situación, la sociedad está dando mayor entrada a la unión libre que puede caer en el concubinato, pero no en el matrimonio, sin embargo, las consecuencias jurídicas de la unión libre pueden caer en la pérdida de derechos que pudiera tener respecto del cónyuge, concubina o concubino, entre ellos, los derechos de seguridad social e incluso patrimoniales y sucesorios.

Esta pérdida de derechos frente a los hijos no sucede ya que nuestra legislación mexicana aun es proteccionista de los menores, aun y cuando los padres no vivan en matrimonio o en concubinato.

Hay tantas preguntas que nos pudiéramos formular de las nuevas generaciones y sus consecuencias, y el impacto que el Estado tendrá que afrontar porque en algún momento habrá más personas adultas que vivan solas y sin un patrimonio que haga frente a sus necesidades, lo cual, nos será temas de la agenda de las políticas públicas como sucede en la actualidad en muchos de los países europeos.


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