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Miércoles, 27 Julio 2011 09:09

Extraños en la noche

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Por: Susana Luna

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Tan sólo éramos unos extraños aquella noche de verano, vi algo en sus ojos que me invitó a hablarle, caminamos entre la gente hasta encontrarnos en medio del bar, creo que fue amor a primera vista, desde aquel momento sólo podía pensar en su sonrisa, decidimos intercambiar teléfonos y así planear una nueva cita. 

 

Pasaron los días y con cada palabra que él decía me enamoraba más, no podía creer que lo hubiese encontrado al fin “el amor de mi vida”, lo supe desde el momento en que lo conocí, sabía que nos amaríamos por el resto de nuestras vidas.

 

 En aquellos momentos éramos tan sólo unos jóvenes estudiantes de universidad, yo tendría en aquel momento recién cumplida la mayoría de edad, él tan sólo un año mayor que yo. Nuestro amor era nuevo, fresco y simplemente nunca teníamos suficiente, queríamos estar juntos todo el tiempo, salíamos de viaje, y evidentemente no teníamos grandes responsabilidades, solamente la escuela, todo el tiempo sobrante era exclusivamente para nosotros.

 

 Pasó el tiempo y poco a poco nos dimos cuenta que comenzamos a adquirir mayores responsabilidades, nuestras prioridades comenzaron a evolucionar, nuestros sueños cada día parecían más lejanos, nuestra tolerancia disminuía cada vez más, todo cambiaba tan rápido que no nos dábamos cuenta cómo sucedía, queríamos estar juntos crear una familia, para lograrlo evidentemente tendríamos que trabajar, y eso fue lo que hicimos.

 

 Al principio todo fluía muy bien, pensábamos nosotros, pero no fue de ésta manera, los problemas comenzaron, ya no había espacios para estar juntos, nuestro mundo se redujo a monotonía del trabajo, escuela y pasar tan sólo unos minutos juntos, no tardamos en ver las repercusiones que tenía la monotonía, las peleas, los enojos en vano, reproches, en fin, tonterías nos fueron separando y sin darnos cuenta nos envolvimos en una relación enfermiza, los celos fueron otro factor que surgió de pronto ya que en un principio pasábamos todo el día juntos y radicalmente cambió a pasar ahora unos cuantos minutos, eso nos hizo empezar a dudar uno del otro, nos molestábamos si teníamos cosas que hacer y no podíamos vernos. A pesar de amarnos tanto nos separamos.

 

 Decir adiós no fue nada fácil, pero al no tener tiempo y seguir con la monotonía no dio tiempo a ninguno de los dos de comenzar una nueva relación. Cada día que pasaba me preguntaba cuándo fue que nuestra mirada de amor se esfumó, sólo sabía que yo no había dejado de amarlo, me sentía en completa desesperanza y sabía que nuestro final había sido totalmente absurdo.

 

 Una noche mientras caminaba por las calles de la ciudad nuestras miradas se volvieron a encontrar, la magia regreso completamente, el brillo de nuestros ojos no pudieron ocultar el amor que en definitiva nunca se fue, por unos segundos todo lo malo que pudo haber rodeado nuestras vidas se paro en sus labios, y cómo si no hubiese habido un espacio en la relación nos tomamos de la mano y caminamos de nuevo juntos.

 

 Bajo los faros de luz brillante que alumbraron nuestro camino revivió aquella chispa del amor y de la pasión. Al igual que cuando todo comenzó, bastó una mirada para saber que no había amor más grande en este mundo que el que nos tenemos nosotros.

 

 Ahí nos encontrábamos, algunos años más viejos, con mayores experiencias, pero todo aquello que nos uniera años atrás nos volvió a unir, pese a los cambios, nuestro interior seguía siendo el mismo, inocente y con muchas ganas de luchar por nuestros sueños, esa noche todo pareció ser perfecto una vez más.

 

 Ahora años después llevamos una vida juntos y aprendimos a negociar tiempos, tareas, etc., nuestro amor maduró y nos hemos consolidado como una familia unida, con dos hermosos hijos.

 

 

 

 

Leído 8870 veces Modificado por última vez en Miércoles, 25 Diciembre 2013 14:23

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