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26 Ene
5 maneras en las que te engañas a ti mismo en una relación destinada al fracaso
Leído 2833 veces | Publicado en ¿Sabías qué...?
 
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Como seres humanos estamos destinados a buscar compañía, placeres, amor y otros elementos que, creamos, complementará nuestra vida. Sabemos lo que nos conviene y lo que no, pero existe una situación específica en la que nos desprogramamos y pareciera que perdemos el rumbo, y es cuando nos enamoramos.

Hay amores tentadores pero dañinos en los que permitimos circunstancias que, en otro momento, ni siquiera se nos hubiera ocurrido aceptar. Relaciones destinadas al fracaso que tienen como único objetivo sabotearnos a nosotros mismos que por lo general son amores en los que reflejamos nuestras inseguridades, miedos, deseos más íntimos y necesidades que deseamos cubrir a través de personas que no están dispuestas a poner todo de su parte en un noviazgo.

Es como si te propusieras a tener una relación formal pero acabas en una relación de paso, en la que no hay compromiso, sólo placer. ¿Pero qué tan placentero puede resultar si lo que buscas es una relación seria? Cuando para ti no sólo se trata de las relaciones sexuales sino de compartir un vínculo más allá de lo físico.

Si sientes que en tu relación actual das todo y permites muchas actitudes que, aunque lo sabes no aceptas, te presentamos cinco señales para que identifiques si la relación que tienes está destinada al fracaso.


1. Aceptas todo lo que realmente no quieres

Cuando estás en búsqueda de una relación de pareja que te permita vivir el amor en plenitud, te encuentras con una persona que tiene una visión distinta y, sin embargo, te enciende emociones que nadie más lo ha hecho. Sabes perfectamente que esa persona no quiere compromisos, lo cual significa cero etiquetas, cero detalles que los unan, pues sólo es un camino directo al placer. Entiendes que en realidad no es lo que deseas pero aun así lo aceptas. ATENCIÓN: empieza el autosabotaje.


2. Miedo a expresar tus sentimientos

Si después de haber aceptado este tipo de relación comienzas a disfrutar el momento, a sentirte cómodo y a experimentar emociones que te gustaría compartir pero te da miedo expresarlo porque tal vez al otro no le guste o signifique el inicio de un compromiso… es probable que te estés enamorando de quien no desea enamorarse de ti.


3. Cuando te da alas y empiezas a confundirte

Puede que en algún punto ambos estén disfrutando tanto que den pequeños pasos a lo que podría ser una relación más seria. Te emocionas y empiezas a creer que eres la excepción y no la regla. Detente y piensa: no es lo que la otra persona busca, no te emociones por falsas alarmas. Es mejor que lo conversen y dejen clara la situación. Quizá sólo desea disfrutar del momento pero no iniciar un noviazgo que involucre un vínculo más fuerte.


4. Justificar lo injustificable

Si te saltaste el paso anterior y no aclaraste la situación, comenzarás a justificar los actos del otro a tu conveniencia para no ver lo evidente. Enfrentar la realidad de que estás enamorado de alguien que no siente lo mismo por ti es dolorosa; sin embargo, no todo está perdido, aún puedes retomar tu camino.

5. No reconocer responsabilidades

Has llegado a la etapa en la que te sientes agotado porque la situación resultó —como sabías desde el inicio— ser algo que no iba a funcionar. No era lo que esperabas ni mucho menos lo que querías. Culpas al otro por no cargar con las consecuencias de tomar malas decisiones. Empiezas a hacerte creer que por sus detalles, su manera linda de ser y hasta el buen sexo que tenían, te has enamorado y que es su culpa que te hubieras hecho ilusiones. Pero OJO: nadie te obligó a aceptar una relación as, el único que decide quién entra y sale de tu vida eres tú, nadie más.


Los amores engañosos no llenan vacíos, sólo los generan; recuerda que no debes tratar de ser la excepción de la regla. No temas, eso que esperas tarda en llegar. Busca tiempo para ti, el amor propio es lo que debes experimentar antes de cualquier otro tipo de relación. Si no te conoces, no sabrás elegir; si no eliges bien, te cansas; y si te cansas, te rindes y pierdes oportunidades.

No te apresures, el momento llegará, enamórate de ti, de lo que se enciende con tu sola presencia. Atesora los momentos de felicidad real, no busques lo que no quieres encontrar. La única prioridad en tu vida eres tú.


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