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31 Oct
¿Cómo poner límites a mi hijo pequeño?
Escrito por Miguel A. de Leon
Leído 187 veces | Publicado en Psicólogo
 
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Por Cindell Hernández

Imaginemos una ciudad en la que no hubiera reglas de convivencia, de tránsito local, normas sociales, de adquisición de bienes y servicios ¿Qué pasaría? Las reglas y los límites no son algo exclusivo de los niños, son acuerdos, criterios, términos y pautas de comportamiento necesarias en una sociedad para una convivencia armoniosa.


Un límite es un punto que te marca hasta donde está permitida una acción; son normas, reglas, pautas a seguir que tiene consecuencias circunstanciales dependiendo del entorno social que las establezca. En los niños, dependiendo del tipo de familia, se establecerán límites acordes a las creencias familiares; sin embargo, es importante tomar en cuenta que los niños deben estar preparados para convivir dentro de una sociedad en la que existirán límites diferentes, por lo que enseñarles a los hijos la importancia y función de los límites será determinante para que se adaptan a los límites externos.
Los límites sirven para:
• Inculcar hábitos.
• Definir responsabilidades.
• Establecer valores.
• Enseñar autocontrol.
• Dar seguridad.
Y se usan en la salud, en la seguridad, para proteger la propiedad, en valores y para vivir en armonía.
Establecer límites con los hijos es una de las herramientas con las que se les proporciona estructura y dirección. Lo niños están aprendiendo a moverse en el mundo, un mundo lleno de lugares, situaciones, experiencias y personas nuevas. Lo límites que aprenden en casa son el marco de referencia para comportarse fuera de ella y para poner límites en sus relaciones con otros.
En la crianza con los hijos, es importante que los límites se presenten de manera clara y adecuada con un mismo significado para ambos lados, apoyar las palabras con acciones, rectificar que se haya entendido y hacerlo siempre con afecto y firmeza. Un límite no es un regaño, no es una regla estricta y autoritaria, los límites son la forma en la que protegemos a los hijos y en la que les ayudamos a que se adapten y se desarrollen funcionalmente dentro de la sociedad.
Quizá suene trillado y de comercial, si se trata de estos asuntos de la crianza y educación de los hijos, pero no hay mejor enseñanza que el ejemplo y esto va por dos vías: la primera es la ya conocida “ser el ejemplo”, si tu hijo ve que tú sigues límites es muy probable que para él sea normal seguir límites, si te ve asumir las consecuencias con responsabilidad él tendrá noción de cómo hacerlo por su cuenta. Y la segunda es hacer evidentes los límites que lo rodean. La idea de límites se ha encasillado a los hijos, pero usar ropa es un límite social, pagar el transporte, el horario de la escuela y el trabajo, respetar las cosas de los demás, etc., son límites de convivencia social que a veces pasan desapercibidos porque ya los hacemos en automático por lo tanto si le presentamos a nuestros hijos pequeños la naturalidad del funcionamiento de los límites ellos responderán con naturalidad también. Para ambos casos me parece que la clave está en ver las consecuencias de seguir límites y no seguir límites, ganancias y desventajas porque eso es lo que nos marca el objetivo del límite.
En casa es importante aclarar con los niños qué es lo que pueden y no pueden hacer y no asumir que porque viven ahí lo saben, pues ese suele ser uno de las principales quejas de los papás que llegan a terapia, sin darse cuenta que los límites con los hijos se tienen que enseñar de manera clara y directa y no esperar que los hijos los aprendan por su cuenta por simple convivencia, porque aunque si existirán aprendizajes que se adquieren por simple experiencia, esto no podría ser así siempre y hay límites que se tienen que explicar y enseñar de manera explícita.
Los límites son una forma de expresar amor y cuidado.




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