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04 Dic
Atrapada entre el deseo de ser madre y el amor a mi pareja
Escrito por M├│nica Venegas
Le├şdo 208 veces | Publicado en Psic├│logo
 
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Por Mónica Venegas

Las mujeres estamos naturalmente programadas para tener hijos. Sin embargo, no siempre es posible o no todas quieren ser madres. ¿Pero qué sucede cuando la mujer sí desea tenerlos y su pareja no?

Este es el cuestionamiento que se hacen muchas mujeres que viven la presión de querer tener hijos, pero no así sus parejas. Cuestionamiento que se incrementa aún más cuando el reloj biológico o el tiempo disponible para ser madres apremia. Y es que, si bien tener hijos pareciera el próximo paso natural a seguir después de llevar un tiempo conviviendo en una relación comprometida, para algunos hombres no lo es. Independientemente del amor que un hombre le tenga a su pareja, el miedo al futuro, la presión de la carga económica que implica un hijo, la necesidad de consolidarse profesionalmente, la inseguridad de sentirse desplazado una vez que el hijo nazca, entre otras, son sólo algunas de las razones por las que un hombre podría no querer ser padre. Pero ¿es posible seguir juntos cuando no se llega a un acuerdo tan importante como éste? ¿Qué hacer cuando tú quieres tener hijos y tu pareja no? ¿Puede salvarse la relación?

Al final, seguir o no con una pareja que no quiere tener hijos no es cuestión de amor, es cuestión de prioridades. O bien te resignas a no tenerlos, o bien eliges irte para ver cumplidos tus anhelos. Pero antes de decidir qué hacer, tienes que conocer las razones verdaderas de tu pareja sobre qué hay detrás de no querer tener hijos, pues muchas de las veces sólo son miedos infundados, traumas del pasado o fantasías catastróficas que pueden resolverse con la pareja o trabajarse en terapia. Es verdad que no se puede forzar a nadie a tener un hijo, pero tampoco se puede someter a alguien a no tenerlo. Al final, la decisión de tenerlo o no dependerá de la prioridad de cada persona: sea el amor a la pareja (con quien ni siquiera es seguro que duremos toda la vida) o la necesidad biológica o emocional de convertirse en madre. ¿Es esto un riesgo? Si, tanto continuar o no con la pareja como tener un hijo o no, será un riesgo que sólo cada mujer sabe si debe tomar o evitar. ¿Qué hacer? Enseguida 3 pasos para tener claridad y confianza en tu decisión:

1. Dicen que nunca se está cien por ciento preparado para casarse, cambiar de ciudad o tener un hijo. Pero hay cosas que son ahora o nunca y este puede ser uno de esos casos. Así que no importando lo que otros digan, sólo tu sabes si quieres y estás lista para tener un hijo. Y para que nada ni nadie te haga dudar, debes tener seguridad y claridad sobre por qué deseas ser madre. Por ello, siéntate un momento en total tranquilidad y anota en un papel punto por punto todas las razones por las que quieres ser madre, tus sentimientos hacia ese deseo, tus sueños, tu visión de vida como madre. Hazlo como si ya se lo estuvieras transmitiendo a tu pareja. Repasa varias veces los puntos para que no dejes ninguno fuera.

2. Ahora que ya sabes tus razones, es momento de hacer dos cosas. Compartirle a tu pareja de manera calmada cómo te sientes y por qué es importante para ti tener un hijo. Tan importante es hablar como escuchar. Por ello, después será su turno. Dile que te comparta por qué no quiere tenerlo. En forma amable pregúntale cuáles son esas razones (miedos, incertidumbres, etc.). No se trata de juzgarlo ni de forzar la decisión, se trata de hablar el tema lo más sinceramente posible ente los dos, desde el corazón y no desde el ego o la lucha de poderes. Tal vez resolver las dudas de tu pareja no sea tan difícil y solo sea cuestión de tiempo y paciencia. Por ejemplo, tal vez él sólo desea esperar un tiempo y lleguen a un acuerdo. O bien, si él teme que un hijo sea una carga económica, tal vez puedan negociar que tú también puedes aportar a la economía. O bien, si él teme que su hijo capte toda tu atención dejándolo a él en segundo lugar, entonces tal vez puedas comprometerte a pasar tiempo a solas con él y asegurarle que tendrán quién los ayude con el bebé esos días. Esto son sólo ejemplos, pero tienes la idea. Anota cuándo hablarás con él y lo que le dirás de una manera amable, respetuosa y empática.

3. Una fecha límite. En lugar de estar hablando con frecuencia del tema generando posibles resentimientos, una mejor idea es darle a tu pareja una fecha límite para que pueda pensar y procesar la idea. Llegada la fecha, si él está plenamente convencido de que no desea hijos en su vida, entonces el balón está en tu cancha. Si en realidad tener un hijo es algo prioritario para ti, si tus sueños superan la felicidad de estar con tu pareja, quizá es momento de vivir este sueño por tu cuenta. Es hora de empezar a prepararte con lo que necesites en caso de que decidas dejar ir a tu pareja. Por ejemplo, podrías empezar a escribir una lista de los siguientes pasos que debes dar para hacer tu sueño realidad. Quizá cambiarte de casa, iniciar un ahorro para los futuros gastos, buscar una nueva pareja (aunque no es imprescindible), pensar en la adopción, en métodos asistidos, etc.

Quizá confrontarnos con la persona que amamos no sea fácil, y posiblemente prefiramos darle largas al asunto: “mejor me espero otro año y quizá lleguemos a un acuerdo”. “Tal vez con el tiempo él cambie de opinión”. Pero entre más tiempo pase más probabilidades de que se compliquen las cosas, pues a veces hay más compromisos, menos tiempo de convivencia, más rencores, menos margen de tiempo, etc. ¡Así que Dale Next! a la postergación y toma las riendas del tema ahora. Recuerda que nadie merece morir a sí mismo por evitarle una inconformidad a los demás. Así que decidas lo que decidas, asegúrate de hacerte los siguientes tres cuestionamientos básicos para tomar decisiones de vida como esta. ¿puedo hacerlo?, ¿quiero hacerlo?, ¿es correcto para mí? Y luego lo más importante: ¡sigue a tu corazón! y Dale Next!


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