07 Jun
Los celos, El Monstruo
Le√≠do 3370 veces | Publicado en ¬ŅSab√≠as qu√©...?
 
Valora este artículo
(0 Votos)

Tu novia te llama por error con otro nombre. Sus ojos permanecen demasiado tiempo en tu amiga. Él te habla entusiasmado sobre una compañera del trabajo. Gran parte de sus amigos han sido novios de ella cuando eran jóvenes. Y el fuego te atrapa. Los celos, esa combinación nauseabunda de posesividad, sospecha, rabia y humillación, pueden sobrepasar tu mente y amenazar tu más profunda esencia al contemplar a tu “rival”.


El monstruo de ojos verdes, como Shakespeare lo llamaba, puede anidar en tu cabeza en cualquier momento de la relación: cuando estás locamente enamorad@, cuando estáis perfectamente compenetrados, e incluso cuando tu pareja no te gusta.


¿Por qué sentimos celos?

Algunos terapeutas suelen considerar al monstruo como una cicatriz de un trauma infantil o un síntoma de un problema psicológico. Es cierto que la gente que se siente inferior, insegura o excesivamente dependiente de su pareja tiende a ser más celosa que el resto.

Pero el monstruo en realidad se desarrolló por razones positivas. A lo largo de nuestro pasado nos salvaba de la traición de un compañero, lo que ayudaba al fortalecimiento de la unidad familiar y con ello permitía la supervivencia de los jóvenes. Al mismo tiempo, nos ha ayudado a espantar cortejadores en favor de una relación más estable y gratificante. Incluso pueden ser buenos para el amor. Un@ puede sentirse secretamente halagad@ cuando su pareja se pone ligeramente celosa. Y pillar a alguien coqueteando con tu amad@ puede provocar el tipo de lujuria y pasión que reaviva una relación.

Los celos afectan también a otras especies.

La primatóloga Jane Goodall relata cómo Passion, una chimpancé hembra que estaba inclinando sus nalgas hacia un varón joven en la clásica pose (para los chimpancés) de deseo, éste no le hizo caso y se fue a cortejar a otra, por lo que ella le dio una durísima bofetada.


Las sialias, una clase de ave, también son celosas. En un experimento con una pareja reproductora, el biólogo evolutivo David Barash esperó hasta que el macho estuvo fuera y colocó a un macho de peluche en un rama a unos 3 pies del nido, donde la hembra descansaba. Cuando el macho volvió, empezó a graznar, revolotear y clavar su pico con furia en el maniquí. Luego atacó a su compañera arrancando plumas de sus alas. Ella huyó.

Los celos pueden ser destructivos

Las armas de doble filo son difíciles de controlar. Algunas personas, sin razón aparente, se ven dominados por ellos, minando su autoconcepto y destruyendo su yo más profundo. Y en el peor de los casos, se vuelven violentos -los celos son una de las principales causas de homicidio conyugal en todo el mundo-.

Entonces, ¿qué puedes hacer si los celos están haciendo de ti una persona miserable? ¿Y cuando estás viviendo en primera persona el cambio de tu pareja por los celos? ¿De dónde nacen exactamente? ¿Qué diferencias hay entre hombres y mujeres? ¿Hay forma de eliminarlos? ¿Sería positivo? ¿Cuál es la manera más inteligente de actuar frente a ellos?

En todos los sentidos, en todos los ámbitos, en todas las perspectivas, en todas las situaciones.

Y es que los celos, aun del aire matan.


Etiquetado bajo:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar