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10 Nov
¡Maltrátame, pero no me dejes!
Leído 4878 veces | Publicado en Psicólogo
 
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¿Conoces a alguien que viva esta situación que el titulo refiere? Una relación rodeada de insultos y maltratos, y que a pesar de todo las personas no se pueden separar, ni construir una mejor y más sana relación; entonces, el presente artículo podría ser de tu interés.


En los últimos años se ha definido con precisión un trastorno de personalidad llamado límite, el cual tiene por característica, la presencia de nueve patrones de conducta que causan mucho sufrimiento a la persona que lo padece.
El origen del mal, se da en los primeros años de vida y se debe a una falta de cuidados y de un ambiente lo suficientemente estable y predecible como para que el pequeño ser se sienta seguro y protegido. Durante el primer año y medio de vida aproximadamente, los padres deben procurar satisfacer todas las necesidades de cuidado, alimentación, seguridad, protección y aceptación para un bebé. Proporcionar esto, ofrece al pequeño la sensación de ser querido, de ser importante, de ser aceptado y amado, es aquí, cuando se fundan las bases de lo que conocemos como autoestima. Una persona que no recibió estos cuidados, y que por el contrario conoció de la agresión, del rechazo, de la indiferencia, de la angustia, o del dolor a muy temprana edad, tendrá por consecuencia relaciones afectivas con altas probabilidades de ser conflictivas e inestables.

Los síntomas con los que se puede identificar el trastorno límite son los siguientes:

1.- Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Esta situación se refleja cuando ante la posibilidad de una ruptura en alguna relación, la persona siente que la invade una angustia que le rompe en mil pedazos, una desesperación que le hace un orificio en el estómago y que nada lo calma, llegando a pensar que tan solo la muerte lo hará. Una forma de controlar esta sensación, es intentar aislarse del mundo, vivir solo; con la idea extrema de que no se necesita a nadie.

2. – Un patrón de relaciones interpersonales inestables intensas caracterizado por los extremos de idealización y devaluación. En este punto la persona tiende a ver o todo bueno, o todo malo. Es como si al mirar una fotografía, que en un lado tiene mucha luz y en el otro está muy obscura, no se pudiera ver la foto completa, o ven la parte iluminada o ven la parte obscura, pero jamás logran ver la foto en todos sus componentes, esto provoca que las personas basen sus relaciones en estados de ánimo que fluctúan según se les frustre o se les gratifique.

3.- Alteración de la identidad. Este síntoma se refiere a la auto imagen o sentido de sí mismo, el cual en estas personas es persistentemente inestable. Hay una confusión en los valores, metas e ideologías. Una persona con este trastorno, parece un camaleón, a veces cree ser inteligente, atractivo y valioso, y en otro momento puede estar convencido de ser la persona más desagradable y “tonta” del mundo. No hay una autoestima sana, en general el tono de sus sentimientos es de apatía y minusvalía, lo cual propicia rechazo en quien le rodea, esto completa un círculo vicioso que les angustia y confunde mas.

4.-Impulsividad en al menos dos áreas, potencialmente dañinas para sí mismo.- (gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).

Este criterio incluye conductas autodestructivas, que no tienen otro fin, más que acabar con la ansiedad o con lo que la persona es, hay tal sensación de desagrado, angustia y rechazo hacia sí mismo, que la persona busca formas de paliar o detener ese malestar, que generalmente son peligrosas.

5.- Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de auto mutilación.- Este es un recurso muy frecuente, especialmente cuando tratan de retener a la persona “amada”, pueden acudir al intento o ideación suicida, como una forma de controlar a la persona que quieren y “obtener de esta manera su amor”, o si no, por lo menos su presencia.

6.- Inestabilidad afectiva por una notable reactividad del estado de ánimo. Esto se refiere a irritabilidad, ira, angustia, o desesperación excesiva, que normalmente les dura unas horas, en estas personas es raro que el estado de bienestar o satisfacción se les presente como una constante, mas bien, suelen estar mal humorados y con sentimientos encontrados, lo cual les hace sufrir mucho.

7.– Sufrimiento por sentimientos crónicos de vacío. Carecen de la capacidad para conseguir gratificación, como fueron muy abandonados, y les falto cuidados adecuados en la infancia, no saben cómo gratificarse. Este es uno de los síntomas que más dolor les causa, el paciente se siente constantemente aburrido, busca diferentes cosas y formas para mitigar este dolor, pero, la sensación es que casi nada les calma y viven en una permanente sensación de insatisfacción.

8.- Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira. Estas personas sufren de baja tolerancia a la frustración, tienen fallas al participar en actividades con objetivos específicos, aun cuando sus capacidades perceptuales, motoras e intelectuales se encuentran intactas, no las usan de manera ni creativa, ni eficaz.
Tienen un severo déficit en la adaptación, de ahí que fácilmente caigan en explosiones de rabia. Otra razón importante para las explosiones de ira se da cuando consideran a una de las personas que se ocupan de ellas, como negligentes, represoras, despreocupadas o que les abandonan. La ira suele acompañarse de sentimientos de culpa y pena, lo cual contribuye a dejarles un sentimiento de ser malas personas.

9.- Ideas de tipo paranoide transitorias, relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves. Esta es otra de las graves alteraciones que padecen estas personas, este síntoma se ha reforzado a lo largo de toda su vida, a partir de una incontable cantidad de abandonos a los que han sido expuestas, por lo cual son desconfiadas y sospechan a cada momento que se les pueda dañar, engañar o abandonar. Como son hipersensibles al rechazo, constantemente están en busca de señales que les ayuden a prever o impedir el temido rechazo o abandono, llegando a confundir la fantasía con la realidad. Los celos, son unos de los más importantes signos.

Las personalidades límite entablan relaciones conflictivas, que se fundamentan en cuatro díadas o formas de relación, jugando el rol de:

Maltratador o Maltratado, Víctima o Victimario, Abandonador o Abandonado y Rescatador o Rescatado.
Estas personas se relacionan jugando uno u otro papel, así como variantes o roles semejantes a estos, manteniendo la idea de que las relaciones tienen que ser completamente gratificantes y “buenas” o de lo contrario las interpretan como completamente “malas”.
Estas formas de relación no son sanas, quien las padece vive con terribles sentimientos de angustia por separarse de personas importantes, hay una pobre regulación de la autoestima, fallas en la capacidad para controlar impulsos, y la percepción de la realidad frecuentemente se distorsiona.
Sin embargo, actualmente, existen tratamientos psicológicos con muy buenos resultados. La tarea no es fácil, pero, definitivamente, un tratamiento bien planteado, con un diagnóstico bien establecido, es una clara alternativa para mejorar este problema. La elección de un terapeuta especializado en este trastorno es muy importante, ya que la ayuda será mejor si el especialista está consciente de lo importante que es contar con una personalidad que pueda dar sostén y apoyo adecuado, sabiendo diferenciar perfectamente, cuando poner un límite y cuando ser un apoyo emocional.

Finalmente deseamos dejar un mensaje a las personas que padecen este trastorno, invitándoles a reflexionar sobre la importancia de tener atención y cuidados para sí mismos, el respeto por uno mismo es algo, que a toda costa se deben procurar.

  

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.

 


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