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En esta ocasión quisiera abordar la SOSPECHA de infidelidad como un proceso de autoestima devaluada y las manifestaciones psíquicas a partir de ahí. Es indispensable afirmar que una persona con una autoestima bien consolidada difícilmente tendrá sospechas infundadas de infidelidad de parte de su pareja.

29 Jun

Parejas express

Publicado en Sexólogo    Escrito por Marisela Tinajero M.

Tener pareja en nuestra cultura se ha vuelto un elemento sobrevalorado en la vida de la mayoría, si bien,
cuando se pensaba en pareja o se piensa desde el amor romántico (un concepto desarrollado y materializado
de una ideología liberal burguesa)

Las causas por las cuales él o ella le son infieles a sus parejas ha sido un tema poco tratado por la Psicología. Se le ha visto más como un problema moral o de búsqueda de placer, sin que se piense en qué, cómo y porqué se da en la relación de una pareja.

31 May

Hablemos del "Amor"

Publicado en Sexólogo    Escrito por Jeannette Raifer

Hablemos de Amor
El encuentro de dos personalidades es como
El contacto de dos sustancias químicas, si se produce
alguna reacción, ambas se transforman.
Carl Jung.


Zumaya define la infidelidad “como un fenómeno interaccional triangular y siempre desde la óptica de los afectados, puede ser conceptualizada como un continuo que va desde el involucramiento emocional que contenga los elementos de atracción y, sobre todo, secreto, hasta la ocurrencia eventual o continua, con o sin involucramiento emocional, del ejercicio de la sexualidad fuera de una relación de pareja, casada o no, homo o heterosexual, que suponga una exclusividad sexual” (Zumaya1964)

Esta es una situación mucho más frecuente de lo que se piensa, es una queja muy frecuente especialmente en mujeres que relación a su pareja.

28 Feb

Esteban Cañamares es psicólogo clínico y sexólogo señala en su artículo:

“Las parejas formadas por personas que difieren mucho en edad tienen dificultades añadidas a las de cualquier otra. Se debe ser consciente de ellas y de cómo solucionarlas. Quince años o más de diferencia entre una persona aún joven, de menos de 25 años, y su pareja, o de 20 o más años entre una persona ya madura y su compañero/a sentimental, constituye, sin lugar a dudas, una dificultad extra en cualquier relación. Si la diferencia es de 25, 30 o más años los problemas añadidos son de tal magnitud que ignorarlos constituye una temeridad. Este tipo de pareja no es infrecuente…”