04 Abr
¿El amor y el sexo van juntos?
Leído 2807 veces | Publicado en Sexólogo
 
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En la concepción del amor romántico, cuando una persona se “enamora” de otra experimenta una fuerte atracción y deseos sexuales, al inicio de una relación de enamoramiento, generalmente los encuentros sexuales de la pareja son muy deseados, se acompañan de intensa gratificación erótica y por ello es cuando la pareja busca tener relaciones sexuales tan frecuentemente como pueden.

Sin embargo no siempre se tienen relaciones sexuales bajo estas circunstancias, sencillamente cuando el enamoramiento, que es el estadio inicial en una relación de pareja, pasa, como suele ocurrir habitualmente, el deseo sexual y el placer derivado de las relaciones sexuales con la pareja disminuyen de forma natural. De modo que en ocasiones no existe coincidencia en el momento que un miembro de la pareja desea tener relaciones sexuales y el otro no. Una de las alternativas es, cómo una pareja me lo enseño; ella me decía que en esas ocasiones ella se ponía en disposición de hacerle el regalo a su pareja porque en otras ocasiones me sentiría con la confianza de solicitarle lo mismo. Para llegar a este punto debe tenerse mucho afecto y consideración para con el compañero o compañera.

Vivimos en una sociedad que promueve muchos estereotipos idealizados que nos alejan muchas ocasiones de lo que se vive en la realidad. Encontrar una pareja con la suficiente afinidad que permita establecer una relación con cierta estabilidad no es una tarea fácil y muchas veces la rutina del trabajo y lo repetitivo del mundo social, no facilita encontrar nuevas oportunidades, especialmente a personas adultas de la mediana edad en adelante, entre los más jóvenes puede ocurrir algo semejante si no se vive en un contexto de riqueza en el sentido de las múltiples oportunidades de la vida social. Así en una vida restringida socialmente, una de sus consecuencias inmediatas es la poca oportunidad de tener una vida sexual activa si no se tiene una pareja sexualmente estable, entonces encontramos esta gran problemática de la vida sexual de personas plenas, saludables pero sin una pareja sentimental o de quien estén enamorados.

Bien; la decisión de tener relaciones sexuales con un compañero o compañera sexual pero sin compromiso sentimental no es un ejercicio de decisión abstracta, sino una realidad que viven muchas personas en su vida, en ocasiones de manera transitoria, por ejemplo; cuando terminan una relación sentimental y mientras tiene oportunidad de conocer a alguien más. Pero muchas ocasiones este tiempo pueden prolongarse por meses y aun por años.

De modo que la vida plantea la disyuntiva de tener relaciones sexuales, ya que el deseo sexual no se cancela o se apaga mientras no ser tiene pareja, no podemos cerrar la ventanilla y decir vuelva más tarde, más aun en ocasiones se incrementa el deseo justamente por la misma sensación de escasez. Pero mientras llega “la persona” indicado no se puede simplemente archivar en un cajón el deseo y la vida sexual, de modo que se abre la opción de tener relaciones sexuales con alguien a quien no se ama.

Puede haber un afecto, una amistad, un cierto atractivo, e incluso en un extremo no haber atractivo alguno, el contexto de la oportunidad de un encuentro sexual, puede ser momentáneo, una situación circunstancial que propicie dicha situación, puede ser una situación de proximidad, por convivir cotidianamente, o por enfrentar una situación adversa juntos, por proximidad de domicilio, el vecino o vecina de enfrente. En ocasiones incluso se propicia dicha posibilidad por ejemplo cuando se asiste a un bar, algún baile o alguna otra actividad donde se sabe que habrá oportunidad de conocer a personas en situación semejante de soltería o simplemente de búsqueda de tener una relación sexual ocasional, sin el interés de continuar dicha relación más allá del momento.

Si lo pensamos con calma son muchas más las ocasiones para las relaciones sexuales bajo estas circunstancias que bajo el escenario del amor romántico. La pregunta no es si es posible o no, si es válido o no, si está bien o no. La pregunta es porque hablamos tan poco de estas relaciones cuando son las más frecuentes, a los profesionales no nos solicitan nuestro permiso para ello, ni es nuestro papel dar o no ningún permiso, sino simplemente acompañar y comprender a la persona en su circunstancia.

Para concluir a la pregunta planteada ¿el amor y el sexo van juntos? Cuando ello es así es una de las experiencias humanas más gratificantes, sin embargo la mayoría de las relaciones sexuales se dan en un contexto de compromiso o simplemente como una expresión del deseo sexual y debemos conocer sus facetas más y mejor, ya que ésta es la sexualidad de nuestro presente siglo.


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