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El amor de mi hombre no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo, será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

Gioconda Belli (1948)
Escritora y poeta nicaragüense (*)

“En el mundo nos faltan cien millones de mujeres”

Amartya Sen (1990)

Premio Nobel de Economía


Sobre la violencia contra las mujeres se ha escrito y dicho tanto, en apariencia, que todo lo nuevo podría parecer reiterativo. A quienes trabajamos el tema nos encantaría que las violencias terminaran, pero eso es tan sólo una aspiración.

“El velo de la mujer, de uso todavía en el mundo islámico
pero que éste tomó del cristianismo, es un símbolo,
luego desvirtuado, del himen y de la virginidad”

Victoria Sau, (1930-2013)
Escritora y psicóloga española.


La exigencia de conservar la virginidad es una construcción social y ha tenido consecuencias negativas para las mujeres, pues se relaciona con: pureza, moral y castidad, traduciéndose en control y apropiación de su cuerpo por parte de los varones, quienes han dictado normas punitivas, generadoras de sentimientos de vergüenza, desvalorización y culpa en algunas mujeres si “pierden” su himen.

Hay solteras tan ocupadas
en lograr sus sueños y
alcanzar retos cada día,
que el tiempo no les alcanza
para sufrir o deprimirse.

“El amor ha sido el opio de las mujeres (…)
Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban”

Kate Millet Entrevista
(Diario El País. Mayo 1984)

"La manera más efectiva de hacer algo, es hacerlo”
Amelia Mary Earhart (1897-1937)
Aviadora estadounidense.

La violencia contra las mujeres
es perpetrada por los varones,
silenciada por las costumbres,
institucionalizada por las
leyes y sistemas estatales
y transmitida de una generación a otra.”
UNIFEM, 2008.

La afirmación que da título a esta reflexión seguro la hemos escuchado cuando el tema a tratar es “La violencia contra las mujeres”. Recuerdo que dando una conferencia a un grupo de policías, uno muy serio me dijo “disculpe señorita, pero también las mujeres maltratan a los hombres y son peores, lo que pasa es que nos da pena decirlo”.