Para mí este es un día muy especial, hoy empiezo a participar en esta importante revista electrónica y mucho agradezco la invitación a incorporarme con este equipo que cada mes se atreve a plantarse ante la hoja en blanco para escribir sobre diferentes aspectos de un tópico tan complejo y controvertido como lo es la infidelidad y aportar elementos para su comprensión, por tratarse de un hecho social de gran trascendencia humana.

Alma se sentía abrumada por las presiones de su casa, las deudas, la escuela de sus hijos y así, todos los días era una rutina que la amargaba y aniquilaba poco a poco. Su esposo Mario tenía meses sin tocarla y cada vez que ella se le acercaba, él la evitaba.

Es complejo y difícil poder establecer una base de ciertas condiciones que nos permitieran determinar un cimiento de circunstancias y escenarios, que sirvieran para generar “un perdón para una infidelidad”, sin embargo, al final de este escrito se darán algunas alternativas para que las potenciales condiciones de perdonar pudiesen tener mejores resultados.

Rafaela tocaba con sus finos pies las frescas aguas de la bahía de Chetumal, una de las más bonitas de México y que se une con el impresionante mar Caribe, sin duda uno de los más hermosos del mundo.

Ana estaba decidida a no soportar más aquella situación de promesas incumplidas de parte de su marido, que para colmo de males, estaba retomando la bebida y sus escenas de borracho cada vez eran más comunes.

Eran las 7 de  la mañana, ese día había amanecido a menos  8°c y la Ciudad de Chihuahua, lucía un ligero manto blanco que la hacía ver  hermosa, sus árboles sin hojas eran el alberge de decenas de pajarillos que esperaban ansiosos que un alma caritativa les compartiera alpiste o bien algunas migas de pan.

María departía con sus amigas del tenis y tras varios sets quedaron de ir a comer, ya en la sobremesa una de ellas, Lulú, se levantaba y ausentaba con los ojos enrojecidos, pidiendo una disculpa.
¿Qué le sucede? Se preguntaban las señoras sentadas en la mesa.
-No sé, le llegó un mensaje y ya ves como se puso, suspiraba fingiendo inocencia la chismosilla del grupo, Viviana…