Juan Gerardo tenía el corazón palpitante y sus instintos se llenaban de gozo cuando Bertha por fin alcanzaba el éxtasis orgásmico entre sus brazos y aromas, habían colocado vino e incienso para hacer más especial la velada, ella le preguntaba:

Ante las repercusiones que pueden generarse a partir del rompimiento de un acuerdo mutuo de fidelidad en la pareja, no es prescindible omitir aquellas que se direccionan hacia el caso de los hijos que fueron resultado de esa relación. Es sabido que los hijos, sobre todo los niños, dependen emocional y económicamente de las acciones, decisiones y actitudes de los padres, donde ante las condiciones de vida que se vayan presentando...

¿Confundidos y tambaleantes por los callejones del corazón?

Hablar de la infidelidad es, sin duda, hablar no sólo de un significado denotativo de la palabra sino, descifrar los diversos significados connotativos del símbolo que ha adquirido la palabra “fidelidad” en los diferentes contextos sociales. Entendemos que la fidelidad es la lealtad y la fe que alguien debe a otra persona. No obstante, indagar sobre el “deber ser” en nuestro tiempo, es tan complejo como hablar de la naturaleza de los hombres o de la “filosofía del tocador”.

Uno de los agregados más comunes a la palabra “vida” es la idea que lo enlaza con las relaciones del amor en pareja. Amar, desde antiguo, es cosa de dos. Vida en pareja quiere decir compartir un mismo camino, o, al menos, andar juntos en el jardín de las delicias donde los enamorados procuran encontrarse a pesar de que el sendero se bifurque. Otros, alejados del juego de espejos borgiano, prefieren la metáfora del invernadero para imaginar la peculiar esfera protectora inherente a la vida en pareja: un lugar que se levanta en medio de un terreno inhóspito, incluso hostil, edificado con severa solidez en su estructura, de interiores cálidos y ventilados con el fin de proteger lo que allí crece, exhibiendo su armonía gracias a la uniforme transparencia de su cristales.

La Obsesión como tal, es una construcción del pensamiento social que refleja una serie de subjetividades basadas en múltiples experiencias etno-históricas hacia una conducta determinada. En este caso hablamos de una constante fijación de una persona hacia otra, ya sea por sexo, idolatría, fines políticos, etc.

La reflexión que aquí nos ocupa primordialmente es aquella respuesta social hacia una persona que está obsesionada con otra, esto en el tema sexual.

La familia política tiene una serie de roles muy fuertes en la psicología social del mexicano, pues en épocas todavía no tan pretéritas la mujer pasaba en muchas formas a pertenecer a la familia del esposo y hasta dejaba su segundo apellido en prenda, situación que no se ha perdido totalmente.

Los procesos de reproducción social, pasan de generación en generación, pero también de familia a familia lo cual hace una operación matemática de que cada matrimonio va reproduciendo sus valores y características socioculturales exponencialmente en líneas horizontales y verticales.

Una de las cuestiones que afectan primero a una persona que sufre una separación, son sin duda las secuencias en su vida social. En este sentido nos referimos a aquellas personas que han vivido ya sea en matrimonio o en unión libre por un tiempo, al menos unos 4 ó 5 años, en los que ya habrían de alguna forma configurado, una serie de relaciones que les involucraban más allá de los círculos secundarios de amistades comunes, como ex alumnos de la prepa o de la universidad, etc.

Aquí nos referimos ya un involucramiento que se ha derivado en la interacción de dos grupos familiares y en el cual también los núcleos de amistades cercanas son en gran medida de ambos.

Por tanto la separación conlleva una ruptura de ambos en un sentido u otro, esa interacción que se tenía con el grupo familiar de la pareja, de amistades confluyentes y hasta de sitios y lugares en común. Todo esto sería relativamente fácil de superar, pero:

¿Por qué es tan traumática la fractura de una pareja bajo estas premisas?