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07 Ene
¡Las brujas existen!... todavía las torturan y asesinan
Leído 276 veces | Publicado en Sociólogo
 
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“Todo lo que sobre las mujeres han escrito
los hombres, debe verse con reserva, porque
ellos han sido juez y parte a la vez”
Poulain de la Barre (2007: 67)

Del siglo XIV al siglo XVII se llevó a la hoguera a miles de personas en Europa, la acusación fue brujería. En algunos textos manejan la cifra de 500 mil y otros números más altos, pero las investigaciones reportan inexactitud en datos y fechas, solo hay subregistros pues poca gente sabía leer y escribir, y los escasos documentos desaparecieron o los quemaron bajo el control de la Santa Inquisición. De estas cantidades, entre el 85 y 90% (Blázquez, Norma; 2002) fueron mujeres que poseían ciertos saberes ligados a la naturaleza como: conocimientos de plantas medicinales o del funcionamiento del cuerpo de las mujeres, por lo que podían curar enfermedades, conocían los misterios de la fertilidad, podían ser parteras, nodrizas, perfumistas, cocineras…

Las fantasías sobre brujas predomina hasta nuestros días, pero no se explica que fueron perseguidas con base en prejuicios, mentiras y misoginia (odio a las mujeres). Diversas autoridades, con la Santa Inquisición al frente, torturaron y exterminaron a las brujas con una campaña de terror que enardeció la histeria colectiva en las personas de esa época. Marvin Harris (2014) escribe sobre la tortura en nombre de Dios y la llamada “leyenda negra” del Medievo por todos los instrumentos de tortura: potros, cadenas, desgarrador de senos, máscaras, sillas con puntas afiladas, tizones ardientes, grilletes, cinturones de castidad… una degradación total de las mujeres como humanas. (P. 229)

Las brujas eran acusadas de todas las desgracias que ocurrieran: matar la vaca del vecino; provocar granizadas; destruir cosechas; epidemias, sequías, enfermedades de los animales, así como robar y comer niños. Después les agregaron: hacer pacto con el diablo, viajar por el aire montadas en escobas, reunión ilegal en aquelarres, adorar y copular con el diablo. (Harris: M.: 225). La acusación podía hacerla alguien de su vecindario, quien usualmente declaraba presionado con amenazas de tortura o de quitarle sus bienes; se exigía dar un nombre y cualquiera podría resultar acusada/acusado (P. 255).

El planteamiento central de Harris es que la Santa Inquisición se encargó de difundir la creencia de que las brujas eran reales, omnipresentes y peligrosas, porque redituaba beneficios considerables: la confiscación de sus propiedades, los honorarios percibidos por gastos de tortura y ejecución y el más importante, el que la población las culpara de todas sus desgracias; esto permitía una represión indiscriminada, acallar protestas sobre la desigualdad y pobreza que existía, así como mantener privilegios y continuar la corrupción de los poderosos (P. 256-257). La maldad de las brujas generó el terror suficiente para impedir ver la realidad y eximir al Estado e Iglesia de toda responsabilidad por la crisis de la sociedad medieval, pues al asesinar a brujas malvadas… hasta aparecían como héroes.

El que muchas mujeres tuvieran conocimientos, fueran libres, con ingresos y capaces de tomar decisiones, las hacía peligrosas para el orden establecido, generando un gran temor que las hizo proclives de ser calificadas como pecadoras y enviadas a la hoguera. Desde el siglo pasado, autoras y grupos feministas han denunciado estos hechos como el primer feminicidio de la humanidad. Silvia Federici (2015) relaciona esta situación con los orígenes de la formación del actual sistema capitalista que demandaba una acumulación originaria, donde se tuvo que encontrar la forma de derrotar a quienes se oponían a su avance y desalojarles de sus bienes… la mejor forma fue la acusación de herejía religiosa.

El Manual del cazador de brujas fue El Malleus Maleficarum o El Martillo de las Brujas [1485-1486 (2005)], escrito por Jacobus Sprenger y Heinrich Kramer (dos monjes dominicos inquisidores), se reconoce como el tratado que dio autoridad definitiva a sacerdotes, jueces y magistrados vinculados con la Santa Inquisición en Europa; su objetivo: legitimar teológica y legalmente (lo que ya estaban haciendo) la persecución de quienes se acusaba de tener tratos con el diablo: todas las acciones de las brujas, incluso las buenas (como curar), deben ser tomadas como malas (P. 588). Esto muestra el grado de intolerancia hacia sus conocimientos.

Cuatro siglo después de la última hoguera de la Santa Inquisición, las brujas todavía existen… y aun se les tortura y asesina. Fawza Falih Muhammad Ali era una mujer saudí, a quien un hombre acusó por dejarlo impotente con su hechicería. Por supuesto ella lo negó, la acusación no fue comprobada, pero fue torturada durante meses y años y condenada a muerte por ser una bruja en 2006. Según reportes de Human Rights Watch y múltiples medios, se demandó de mil formas que no fuera asesinada. En abril de 2011, las autoridades saudíes informaron que “se murió” en 2010. A Fawza la acusaron de bruja y la asesinaron.

En este presente, donde una mujer fue asesinada por bruja, subyace una falta de credibilidad ante a los conocimientos y profesionalismo de las mujeres. La justificación más común es porque no son tan fuertes como los hombres, pese a haberse comprobado que ni todas las mujeres son débiles, ni todos los hombres son fuertes. Por ejemplo, las computadoras no requieren gran fuerza, no obstante, hay quienes prefieren que un varón opere un avión, algunas mujeres eligen a un ginecólogo; se duda de la habilidad de una taxista.

Será que la discriminación, desigualdad, misoginia, feminicidios y las crecientes violencias (que permanecen impunes) contra las mujeres ¿representan una nueva cacería de brujas? Estamos ante el resurgimiento de asesinar impunemente a mujeres líderes o quienes ejercen sus derechos que en el Medievo no tenían: brujas-ciudadanas. ¿Las mujeres de hoy con conocimientos, ciertas habilidades o las profesionistas, serán las modernas brujas del siglo XXI?


Referencias:

Blazquez, Graf, Norma (2008). El retorno de las brujas. Universidad Nacional Autónoma de México. CEIICH. México.
Federici, Silvia (2015). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Tinta Limón Ediciones.
https://www.traficantes.net/sites/default/.../pdfs/Caliban%20y%20la%20bruja-TdS.pdf
Harris, Marvin (2014). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Alianza Editorial. Madrid, España.
Kramer, H. & Sprenger, J. (1976) Malleus Maleficarum. El martillo de las brujas. Para golpear a las brujas y sus herejías con poderosa maza. Ediciones Felmar. Madrid.
Otra versión: www.malleusmaleficarum.org/downloads/MalleusEspanol1.pdf
(*) Poulain de la Barre, Franҫois [1673 (2007)]. La igualdad de los sexos. Discurso físico y moral en el que se destaca la importancia de deshacerse de los prejuicios. Universidad Nacional Autónoma de México. CEIICH. México.


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