09 Abr
Hombres poderosos denunciados en MeToo ¿agresores sexuales o víctimas?
Leído 513 veces | Publicado en Sociólogo
 
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En la realidad
los cambios sociales y culturales
suelen ser lentos y provocan
resistencias, al final, éstos ocurren.

Hace no mucho tiempo era frecuente que en la vía pública una joven pasara por un lugar donde hubiera hombres reunidos y ellos lanzaran piropos, algunos simpáticos, otros francamente groseros y vulgares. También era común que en los espacios escolares, laborales, deportivos, familiares y otros, algún hombre aprovechara su posición de poder para obtener favores sexuales o todo lo que no lograra en condiciones de equidad. Estas situaciones se callaban y no eran percibidas como parte de violencias contra las mujeres, era visto como “normales”, “así son los hombres”… así se pensaba y se asumía.

Con el paso del tiempo y aún con muchos obstáculos, se ha ido construyendo una cultura de la denuncia, expresada en diferentes espacios y estrategias. Uno de esos recursos empezó en Twitter con el hashtag Mee Too; movimiento iniciado en 2017 en Estados Unidos, para denunciar públicamente y hacer visible el comportamiento misógino, de abuso y violencias contra las mujeres por hombres en espacios privilegiados. El inicio fue contra un poderoso productor de cine de Hollywood, acusado de violación y otros delitos sexuales, estas denuncias hicieron que el hombre fuera arrestado y llevado a juicio.

En México, la red de Periodistas Unidas Mexicanas promovió el movimiento #MeTooMx, generando un espacio donde denunciar agresiones sexuales. Ellas aseguran que las denuncias no son anónimas, sino confidenciales, lo que implica que hay verificación de datos cuidando la identidad de las denunciantes. Sin embargo, el movimiento #MeTooMx enfrentó un gran colapso con la decisión del bajista del grupo “Botellita de Jerez”, Armando Vega-Gil quien se suicidó luego de ser denunciado en la citada red social por una joven que lo acusó de abuso sexual cuando ella tenía 13 años.

Con el suicidio se desató una crisis polarizada entre la comunidad de redes sociales, donde había mensajes que apoyaban a la denunciante y otros muchos de odio, donde se culpaba a ella y al movimiento del suicido y se exigía terminar con las denuncias anónimas. La cuenta que publicó la denuncia fue dada de baja, para posteriormente restablecerse con un mensaje de las administradoras donde afirmaron que “el suicidio de Vega-Gil es responsabilidad de Vega-Gil”.

Pero hay que comprender el movimiento, las reacciones y las medidas por partes… primero, habrá que reconocer la existencia de una contradicción en el rechazo hacia el anonimato: este mismo se promueve ampliamente para denunciar todo tipo de delitos y protestas, pero cuando las feministas lo utilizan para revelar agresiones desde el poder, entonces se generan discursos de odio y se les acusa hasta de ser las responsables del suicidio de un hombre, que dicho sea de paso aclaraba que su muerte respondía a “una decisión consciente, voluntaria, libre y personal.” Estamos frente a un uso parcial y machista de los derechos humanos. Las mujeres que están guardando el anonimato lo hacen porque sienten que tienen que hacerlo, no han encontrado otras opciones.

Segundo, tampoco se trata de una guerra entre mujeres y hombres, ni se pretende menoscabar el prestigio de alguien; el objetivo es hacer visible un fenómeno histórico que ha colocado en una condición desfavorable a las mujeres en relación con los modelos de poder. Es necesario e indispensable plantarnos en pro de los derechos, las libertades y la transparencia para que no se repitan abusos en las relaciones manipuladas desde posiciones de autoridad o poder en los ámbitos político, empresarial, académico, familiar o de cualquier índole.

Y finalmente, es real y visible que se intersectan contradicciones, confusiones y emociones entre agresores y agredidas, y esto ocurre por la complicidad social existente y la resignación de un “así ha sido siempre” o “cómo poder cambiarlo si se pone en riesgo el trabajo, la calificación, el ascenso, el contrato…”. El reto está en no aceptar como “normal” que alguien use el poder para cometer agresiones, se busca impedir estas acciones y evitar a toda costa su impunidad y su repetición en un ciclo interminable.

El músico en su carta señala que “dicha acusación es falsa” y que habría invitado a la denunciante a que hablaran y que la invitaría a que demostrara “con pruebas y testigos” su dicho. Además pide disculpas a las mujeres que incomodó con sus actitudes y que dañó con sus modos machistas, pues “los hombres, los machos, somos criaturas de nuestros tiempos” añade. Esto llama la atención porque… el resultado de esos hombres así caracterizados es: “168 denuncias: 92 de acoso sexual, 22 de relaciones tóxicas, 18 de violación, 10 de hostigamiento, ocho de violencia física, siete sin más sustento que la acusación de ‘es un acosador’, siete de relaciones sexuales consensuadas que terminaron mal por una actitud machista y cuatro de intento de violación. De ellas 156 fueron confidenciales.” (Proceso. 2019: 8)… y esto es solo lo que se publicó.

Es preciso ahora recordar que ante la denuncia del delito de abuso sexual y violación, primero se tiende a culpabiliza a la víctima; empezando por desconfiar de su dicho, se duda de ella por la forma de vestirse, comportarse, o la hora y lugar donde ocurrieron los hechos. También predomina la idea (convertida en mito) de que ella provocó la situación, idea compartida por algunas autoridades ante las cuales se presenta la denuncia. Este es el contexto donde el acusado escribió su nota de suicidio, nota leída por sus más de 39 mil seguidores, nota donde escribe que la denunciante tendría que demostrar con pruebas y testigos su acusación.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el primer semestre de 2017 se denunciaron 16,631 delitos sexuales en México, tal cifra representa un caso cada 16 minutos en promedio. A finales de febrero de 2019 se suicidó una joven de 19 años en Monclova, Coahuila al publicarse sus fotos íntimas en redes sociales (Milenio; 2019). Pero este suicidio pasó inadvertido, no hubo la gran explosión que ahora observamos.

Las amistades de Vega-Gil enfatizan sobre las doce horas de angustia y dolor que pasó el músico antes de tomar la decisión de suicidarse. Pensemos no en las horas, sino en los años y vidas completas de un número indeterminado de mujeres (porque existen solo sub-registros) que han callado el hostigamiento, las violaciones, el acoso… y ahora, que están atreviéndose a decirlo protegiendo su identidad (por sentir que no hay otra opción) como respuesta se les vuelve a hostigar. El daño es real, es violencia estructural “normalizada” que incomoda al patriarcado y al capitalismo, pues han encontrado funcionales los beneficios que esta situación les brinda. Defendamos el anonimato (y en este caso la confidencialidad) como una estrategia de resistencia por los derechos humanos de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad por distintas situaciones.

Si nuestros héroes resultan agresores sexuales, que los hechos no queden en una denuncia pública o en una investigación periodística, que intervengan los órganos legales competentes y se haga justicia, como tiene que ocurrir en un estado de derecho. Mientras urgen cambios profundos y urge reorientar la rabia de los abusadores, pues colocarse en posición de víctimas resulta egoísta y oportunista. Esto no es cuestión de mujeres y hombres cada quien por su lado, hay que empezar por reconocer la necesidad de reeducarnos como sociedad y trabajar para poner fin a estas prácticas nocivas, que nunca vuelvan a repetirse y reflexionar colectivamente en cómo lograrlo. Conseguir aprendizajes luego de toda esta explosión social con tantas complejidades. Los varones tienen que desaprender lo que asimilaron “como machos de sus tiempos” y darse cuenta que corren otros vientos y distintos retos, y aunque sean famosos y poderosos, hemos de discutir en voz alta y encausar estos abusos cuando ocurran, evitar que se repitan. Ya no queremos callar y cargar el dolor y el miedo de las agresiones sexuales que, como sociedad, hemos ocultado.

Referencias:
“Joven se quita la vida al publicarse fotos íntimas en redes sociales”
https://www.milenio.com/estados/joven-quita-vida-publicarse-fotos-intimas-redes-sociales
(Consultado: 28-02-2019).
Proceso. Seminario de Información y Análisis No. 2214. 7 de abril de 2019. México.


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