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31 Mar
Infidelidad Negociada y Sociedad
Leído 2188 veces | Publicado en Sociólogo
 
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Ni duda cabe que las relaciones de pareja ocupan un lugar muy importante en nuestra sociedad, porque se está en constante búsqueda por encontrar la fórmula para que la relación sea armónica y se mantenga, al mismo tiempo sobran los argumentos en contra de la monogamia y curiosamente estamos en una etapa de la historia, donde la tendencia es que las separaciones aumentan cada año como lo muestran los últimos reportes de INEGI en México. Aclaremos que estos datos constituyen sub-registros, porque habrá quien se niegue a decir que se divorció y quien se empareja sin casarse, se separa y ni para qué contárselo al INEGI.

Frente a esta situación se despliegan diversas propuestas y todas se plantean como una fórmula para favorecer tu relación de pareja y surgen, por lo general de personas con varios años de convivencia y consideran haber llegado al límite imaginativo y de creatividad sexual, así que para evitar la rutina y el cansancio con su compañera/compañero estable, se dan a la tarea de adherirse a otras formas de vinculación amorosa como: los swingers (Moreno, Valeria; 2013) o intercambiadores de parejas que para muchas personas representa una novedad, no obstante, proviene aproximadamente de los años cincuentas en Estados Unidos y otras fuentes ubican el fenómeno desde la década de los veintes.

También se plantea el poliamor, que de acuerdo con Álvarez Gayou (IMESEX; 2006) es una respuesta a los celos e infidelidad en la vida de pareja e implica la posibilidad de amar a varias personas al mismo tiempo y supera la poligamia y los swingers pues se basa en “verdaderamente sentir amor por otros“, además cuestiona a la familia vigente y recuerda que las estadísticas demuestran que la monogamia no funciona.

Lo más “nuevo”, también para “ayudar” a tu relación, está en el libro Sugarbabe (2010) bajo el seudónimo de Holly Hill, la autora cuenta sus aventuras con hombres casados, por ello sabe cómo evitar la infidelidad masculina: “Permitir que tu hombre tenga sexo con otra mujer puede ayudar a tu relación”. Su libro tuvo gran aceptación en Australia y propone: “Una de las cosas que he aprendido es que si una mujer negocia la infidelidad con su pareja es más poderosa que quien se queda en casa pensando por qué llegará tarde del trabajo”. Añade que hay ciertas reglas: su esposo puede tener sexo con todo un equipo de basquetbol femenino, pero no se puede “acurrucar con ninguna de ellas”, porque eso si sería engaño.

Aunque la autora se presente como una revolucionaria en el tema, en realidad apoya el patriarcado y todas sus implicaciones, al decir que “un hombre que engaña es normal; los hombres monógamos son héroes.” Para que su planteamiento no se considere tradicional y que sólo otorga mayor fuerza a la dominación masculina prevaleciente, señala que ella también puede tener amantes incluso en la casa familiar y con la anuencia total del marido. Para la autora la infidelidad negociada hará que los engaños sean cuestión del pasado. No se refiere a las infecciones de transmisión sexual, ni a los aspectos afectivos o emocionales que implican una relación, ni los sueños y proyectos que a veces se construyen después del amor, todo su argumento es muy mecánico.

Tales prácticas no son nuevas, formaron parte de los movimientos contraculturales en los años sesentas como las denominadas comunas, proclives a la libertad sexual, esta tradición proviene del siglo XIX y fue retomada por el movimiento hippie en los sesentas del pasado siglo. Así que a lo largo de la historia humana la infidelidad consensada se ha practicado en distintas modalidades, aunque sin ese nombre, sino como sexo grupal, matrimonio abierto, además de las anteriores, se establecen reglas en cuanto a relaciones sexuales compartidas y ponen énfasis en que se trata de “sexo simple”, sólo genital, sin compromisos, ni preocupación por valores u otras cuestiones pendientes. Se trata de ser infieles conservando fidelidad afectiva.

Partiendo de que cada quien tiene la propiedad sobre sus decisiones, considero que es universal que se busque la exclusividad con una pareja y si realmente le amas no te gustará compartirla, seas mujer u hombre, porque los celos son una emoción que está más allá del género, la clase social, la nacionalidad y demás. Somos seres integrales, pienso que es muy difícil establecer que sólo participa el pene o la vagina y ya. Puede ser que haya quien así lo pueda vivir, pero cuando hay amor, tales fantasías quizá puedan estar en tu mente, pero llevarlas a la práctica, realmente sería difícil y muy diferente para cada persona.

Es común vaticinar el derrumbe de la pareja como institución, que no funciona, es obsoleta y ya cumplió sus propósitos sociales, lo cierto es que no existe una sola forma de relación, más bien cada pareja se crea y recrea cada día. Y ante esta propuesta de negociar la infidelidad bien podríamos recordar aquella vieja canción “y después del amor…” (*) ¿qué?

Referencias:

Herrera Guillén, Rafael. (2013) Breve historia de la utopía. Ediciones Nowtilus, S. L. Madrid, España.
Cook, Shanon. CNN México. http://mexico.cnn.com/salud/2010/08/06/la-infidelidad-negociada-es-mejor-que-la-infidelidad-a-secas
Moreno, Valeria. El estilo de vida swinger desde un punto de vista psicoanalítico. (http://spm.mx/home/el-estilo-de-vida-swinger-desde-un-punto-de-vista-psicoanalitico/ (Consultado el 20 de abril de 2015)
Olivares A., Emir.
Álvarez Gayou (IMESEX)
http://www.jornada.unam.mx/2006/02/12/index.php?section=sociedad&article=041n1soc
(*) Canción de Carlos Cuevas, cantada por Gualberto Castro: http://www.musica.com/letras.asp?letra=1507759


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