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07 Feb
Mujer:¿cuántas veces has fingido un orgasmo? ¿Para qué?
Leído 420 veces | Publicado en Sociólogo
 
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El fingimiento femenino de los
Orgasmos denota querer evitar
la infidelidad de la pareja o la
¿falta de estimulación apropiada?

Decir que las mujeres fingen orgasmos, incluso ante la escasez de investigaciones, se convirtió en un lugar común, se repetía una y otra vez. Los estudios cobraron relevancia sobre ello hasta 2010, con especial atención a la publicación de uno de los realizados por dos sexólogas estadounidenses: Charlene Muehlenhard y Sheena Shippee (2010), cuya publicación reportó que las mujeres entrevistadas declararon haber fingido orgasmos ante su pareja. Con una respuesta como esta, vale preguntarse ¿Por qué ellas toman esa decisión y cuál es el papel que juegan los varones para que esto ocurra?

Para empezar ¿qué es un orgasmo? De acuerdo con Willian Masters y Virginia Johnson (1989) “es la fase más corta del ciclo de la respuesta sexual; normalmente dura sólo unos segundos, lapso durante el cual las rítmicas contracciones musculares que se desencadenan producen una intensa sensación física seguida de un rápido relajamiento.” (P. 100) Los orgasmos varían en cada mujer u hombre y en distintos momentos de una misma persona.

Wilhelm Reich (1981), en su clásico texto La función del orgasmo, señala que es la “capacidad de entrega en el acmé [punto de máxima intensidad] de excitación sexual durante el acto sexual natural. Su fundamento es la actitud caracterológica no-neurótica de la capacidad natural de amar.” (P. 15) Considera que los problemas en el campo de la sexualidad “no tienen un origen biológico, sino social y económico. No se encuentran en la historia humana antes del desarrollo del orden social patriarcal autoritario.” [Añade que] “la fórmula del orgasmo es: tensión mecánica – carga bioeléctrica – descarga bioeléctrica – relajación mecánica.” (P. 17) Agrega que esta “energía sexual actúa en todo el cuerpo y no sólo en el tejido intersticial de las gónadas”. (P. 37)… Con esta explicación, es de esperarse que un hombre pueda darse cuenta de si un orgasmo es real o fingido, porque los efectos se presentan en todo el cuerpo de la mujer (algunas partes se erectan o inflaman) y no sólo a través de quejidos, contorsiones y muecas, como nos han enseñado las películas de Hollywood. Pero, quizá pueda ser engañado aquel que está más preocupado por su propio disfrute sin considerar el de su pareja y ni cuenta se da de lo que está sucediendo.

Y con esta explicación tan fielmente sensorial, volvemos a preguntarnos ¿por qué las mujeres fingen orgasmos? Las sexólogas que hicieron la investigación antes citada, escucharon a mujeres estadounidenses afirmando que al menos una vez en su vida han fingido orgasmos. El estudio reporta que, a través de una muestra de 398 mujeres entre 20 y 52 años, encontraron cuatro motivaciones que denominaron: a) Altruismo, en cuanto que les interesan los sentimientos de sus compañeros sexuales y fingiendo pretenden hacerles sentir bien; b) Por miedo e inseguridad para que la pareja no vaya a ser infiel; c) Para elevar la propia excitación o d) Para terminar de forma rápida el encuentro sexual. El estudio arrojó que 67 por ciento de las mujeres había fingido un orgasmo frente a su pareja y una de las conclusiones fue que “cuanto más débiles sean los vínculos entre la pareja, y cuanta más desconfianza se tenga sobre la posibilidad de sufrir una infidelidad, más se fingirá.”

En nuestro país, en talleres de sexualidad, algunas mujeres reconocen que lo hacen para fortalecer la autoestima de sus parejas, consecuencia de una cultura patriarcal que ha impulsado a los hombres a basar mucho de su valía en su desempeño sexual, en el tamaño del pene, las mujeres conquistadas, cuánto las hacen gozar, entre otros. Dentro de estos talleres también hay quien reporta que el sexo con su pareja “no es tan bueno” y consideran algunos factores que pueden influir activamente en ello: aburrimiento, cansancio, monotonía en la relación, falta de “juego” previo, dolor durante el coito. Algunas comentan que nunca han sentido un orgasmo y otras que en muy pocas ocasiones lo han vivido.

Hace aproximadamente una década, en el estado de Morelos, una organización no gubernamental llevó a cabo una investigación con las mujeres que atendían, encontrando que las participantes se quejaban de que hacían el amor “en seco”, es decir, sin la estimulación requerida para que las glándulas de Bartolino se pusieran a trabajar, es decir, a producir la lubricación fundamental para el disfrute sexual femenino. Les preguntaron que como les gustaría que las estimularan antes de la relación sexual y dijeron que: con palabras y voz seductoras, música suave, unas velas alrededor, una danza sugestiva, jugar a descubrir las zonas eróticas con una flor o una pluma, una mano que las recorriera lentamente y con suavidad lugares especiales y ellas harían lo mismo, palabras románticas, en fin, el límite sería la imaginación de cada integrante de la pareja… retardar la penetración lo más posible para dar más tiempo al ritual del cortejo y estar bien lubricadas para la misma.

Fingir orgasmos parece una constante en la vida de las mujeres, aunque podría pensarse que ellas no tendrían razones para hacerlo. Un dato relevante: el clítoris concentra aproximadamente 8 mil terminaciones nerviosas, exclusivas para el placer. ¡El clítoris! ese maravilloso “botón” es la clave. Quizá lo que haría falta es decirle a la pareja que algo está fallando, pues el orgasmo es cuestión de dos. Lo “más fácil” ha sido culparlas a ellas y etiquetarlas de mentirosas, y ¿cómo expresarle a la pareja que no estás disfrutando de la relación sexual? Habría que decirlo en español y en voz alta, pero la cultura patriarcal con su machismo, dificulta este diálogo y ellas prefieren pretextar cansancio, dolor de cabeza o fingir orgasmos.

Propondríamos a los varones una auto-evaluación de su desempeño amoroso-erótico, lo cual puede considerarse un atrevimiento. Pero quien se atreva a aceptarla, consiste en: hacer una lista mental o escrita de cuántos pasos dan entre la invitación, propuesta, decisión de ambos de hacer el amor o tener sexo y la penetración. Si en la cuenta resulta que hay 10, 12 o más pasos intermedios para practicar algún ritual que se han inventado, esa mujer seguramente no necesitará fingir orgasmos, pero, si el caso es algo parecido a ¿cómo estás mi reina? Y lo siguiente es penetrar… reprobado, ¡reprobadísimo! Seguro las bartolinas ni enteradas están que tendrán que producir lubricación y todo sucederá “en seco” y la mujer por supuesto no sentirá placer, por el contrario es probable que sienta dolor, malestar y hasta prisa para que todo termine. Hay que darle mayor importancia a la sensualidad respecto a la genitalidad.

Sería muy recomendable una postura de análisis masculino, con una buena dosis de auto-crítica, que permita descubrir que mujeres y hombres somos diferentes y tenemos intereses y necesidades específicos; por supuesto revisar si hay violencia en la relación, pues la violencia impide el disfrute sexual con quien la ha estado lastimando, todo el coraje acumulado no puede convertirse en placer. Lo importante es construir una relación donde haya amor, sensualidad, respeto, comunicación, amistad, armonía… El orgasmo de la noche, empieza con los buenos días de la mañana y así no habrá para que fingir orgasmos.

Referencias:
Masters, W., Johnson, Virginia y Kolodny, Robert (1989). La Sexualidad Humana. Tomo 1. Editorial Grijalbo. Barcelona.
Muehlenhard, Charlene y Shippee Sheena (2010). Men's and women's reports of pretending orgasm.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19707929
Reich, Wilhelm (1981). La función del orgasmo. Paidós. Biblioteca de psicología profunda. España.


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