01 Ago
La Bendición Familiar
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Todos necesitamos ser bendecidos por personas significantes en nuestra vida. Aunque protestemos diciendo, “No me importa lo que los demás opinen de mí” anhelamos una aprobación y la aceptación, que las Escrituras llaman “Bendición”.


El Torá nos narra cómo Rebeca por medio de manipulación y engaño consiguió la bendición paterna para su hijo consentido Jacob, dejando a su otro hijo Esaú, sin bendición. En la historia vemos las consecuencias negativas cuando el matrimonio tiende al favoritismo en los hijos.
Cuando Esaú se dio cuenta que su hermano menor había recibido la bendición en lugar de él, clamó con una muy grande y amarga exclamación y dijo a su padre, “¡por favor, bendíceme a mí también!” El clamor sufriente de Esaú es el grito del alma de muchos hijos y parejas el día de hoy.
Para los hijos e hijas hebreos recibir la bendición del padre era un acontecimiento transcendente. Era un toque amoroso acompañado con palabras que impartían valor y señalaban un futuro lleno de esperanza.
Para los que se preguntan ¿Cuál es esa bendición tan deseada? Primero tenemos que saber que la bendición no es superficial, no es persinarle al niño antes de entrar a la escuela o colgarse un amuleto en el cuello. La chica que nunca recibió afirmación autentica de su papá fácilmente busca el amor con cualquier fulano que le hable bonito. El joven sin bendición paterna constantemente busca afirmar su varonilidad y su valor con aspectos poco saludables y por medio de los compañeros. Muchas adicciones, incluso la pornografía tienen sus raíces en la profunda soledad de crecer sin la bendición de un padre.


Ahora pasemos a explicar lo que la “bendición” incluye. El Dr. Trent en su excelente libro La Bendición dice que la bendición tal como se escribe en la Biblia, siempre incluye 5 elementos esenciales:
1.- Un toque apropiado y significativo
2.- Un mensaje hablado.
3.- Darle valor al que está siendo bendecido.
4.- Anticipar un futuro especial para la persona.
5.- Un compromiso activo para cumplir la bendición.

En el toque significativo y cariñoso hasta un saludo sincero es importante. Ha habido cientos de jóvenes que al recibir un abrazo fuerte y paternal de mi parte se quebrantan y no quieren soltarme, al igual hay muchas señoritas sin afecto paternal al recibir un abrazo y palabras de aliento han testificado de haber recibido sanidad.
Un ejemplo del toque apropiado lo vemos con Jesucristo hacia los niños en el evangelio de Marcos donde dice: “y tomando a los niños en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendijo”.
Un segundo elemento de la bendición incluye un mensaje verbalizado o escrito; en muchos hogares las palabras de aceptación, de elogio y amor se expresan muy pocas veces.

Dios mismo dijo a su hijo cuando inició su ministerio en Israel, “Tú eres mi hijo amado, y en ti tengo complacencia. Las palabras que hablamos a nuestros hijos o inclusive a nuestra pareja, deben otorgar un valor alto a la persona que es bendecida. En lugar de decir “eres un tonto, un bueno para nada igual que tu padre” podemos decir “todo lo puedes mi hijo”, “Dios tiene un plan especial para tu vida”, “Eres capaz de lograrlo”. A las niñas, es importante no solo afirmar su belleza física sino también sus habilidades.
El cuarto elemento de la bendición familiar es la manera en que se anticipa o profetiza un futuro especial para el hijo o para la pareja. Isaac dijo a su hijo Jacob: “Dios, pues te dé el roció del cielo y las grosuras de la tierra. Pueblos te servirán y naciones se inclinarán delante de ti; y ninguna arma forjada contra ti prosperara”. Quizá no podemos predecir el futuro de nuestros hijos o el de nuestro conyugue con exactitud; pero podemos afirmar que Dios tiene un futuro lleno de oportunidades para ellos.
El último elemento de la bendición habla de nuestra responsabilidad de participar en la bendición que damos. Si tú animas a tu esposa que termine su carrera, entonces bendícele con tiempo y dinero para poderla cumplir. Y si ves talentos musicales en tus hijos y los apoyas para tomar cursos, comprar el instrumento.
Con estos puntos que acabo de tocar te pregunto; ¿Qué cambios tienes que hacer para ser una persona bendecida y que continuamente bendiga? ¿Cómo matrimonio has aprendido a bendecir mutuamente? ¿Recibiste bendición significativa en tu niñez?
¡Que Dios te bendiga!


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