01 Jun
Violencia... Históricamente
Leído 558 veces | Publicado en Teología
 
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Históricamente el hombre abusando de su fortaleza física menospreciando a la mujer, quien ha sido objeto de abuso y maltrato desde el principio de la historia de la humanidad, pero fue hasta hace apenas 40 años que se comenzó a tratar este problema a nivel mundial y se realizó la declaración de los derechos de la mujer.

 

La Biblia asevera que ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque ustedes son uno en Cristo Jesús, refiriéndose a la equidad de género, así como étnica y en otros sentidos.

Las estadísticas reflejan que en el 33% hogares mexicanos, hay algún tipo de violencia, de los cuales el 49.5% los agresores son hombres; pero viéndolo desde la otra parte, el 44.9% de las víctimas son las hijas e hijos, y las esposas o compañeras son el 38.9%

No importa si la mujer tiene preparación a nivel primaria, secundaria, preparatoria, licenciatura o posgrado, si tiene recursos económicos o si no los tiene, si su ingreso es alto o poco, el problema es el mismo en todas los niveles socioculturales y económicos.

Existen todo tipo de expresiones de violencia, desde los gritos y los enojos mayores hasta los golpes y el maltrato sexual y el económico.

Dios creó a la mujer de la costilla del varón, es decir, de igual a igual, pues nunca fue Su idea, que fuera objeto de maltrato.

Pero al paso del tiempo, y como consecuencia del pecado, el hombre fue violentando a la mujer, tratándola como esclava, como sirvienta y como objeto de placer sexual.

Sin embargo, Dios valoró a la mujer, año grado que le dedica un capítulo entero del Libro de Proverbios 31, algo que nunca sucede en la Biblia hacia el varón.

Además, Dios nos ordena: maridos, ame cada uno a su esposa y nunca la trate con aspereza. Dios demanda darle amor. No aceptes la violencia contra la mujer.

Denuncia la violencia. Acude a las autoridades si es necesario. Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. Pues las autoridades no infunden temor a los que hacen lo que está bien, sino en los que hacen lo que está mal. ¿Quieres vivir sin temor a las autoridades? Haz lo correcto, y ellas te honrarán. Las autoridades están al servicio de Dios para tu bien; pero si estás haciendo algo malo, por supuesto que deberías tener miedo, porque ellas tienen poder para castigarte. Están al servicio de Dios para cumplir el propósito específico de castigar a los que hacen lo malo. Por eso tienes que someterte a ellas, no sólo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia. . Ve al MP especializado para atención de la mujer. Pongamos alto a la violencia.


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