02 Jun
Celos por una Infidelidad
Escrito por Infidelidad
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Por: Infidelidad.com.mx

 

"Si los celos son señales de amor,

es como la calentura en el hombre enfermo,

que el tenerla es señal de tener vida,

pero vida enferma y mal dispuesta."

Miguel de Cervantes Saavedra, escritor español.

 

Los celos son considerados como una emoción social que se presenta con intensidad moderada y sólo aparecen en ocasiones, surgen por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, amigos, padres, etc. Los celos manifiestan su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. Los celos pueden ser positivos mientras respeten las normas aceptadas por la pareja (Azor, 2010). 

 La persona celosa se siente mal cuando imagina o ve a su pareja con otras personas; siente ansiedad y nerviosismo, se compara frecuentemente facilitando así la minusvaloración y la necesidad de afecto por parte de la otra persona. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros (Azor, 2010).

 

Es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja, pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación (Azor, 2010).

 

Los celos son considerados como un sentimiento normal si se presentan con intensidad limitada y de forma ocasional ya que son parte del desarrollo emocional de los seres humanos. Normalmente se dan cuando la persona es inmadura o siente inseguridad, sobretodo en la adolescencia y los primeros años de juventud (García, 2004). El sentimiento de celos nos ayuda a motivarnos para conseguir lo que consideramos importante no perder (Azor, 2010).

 

Los celos producen un estado ansioso y de inseguridad ante el temor de perder el afecto o la atención de seres queridos, suelen ser transitorios y de menor intensidad en la medida en que se alcanza mayor madurez en la personalidad (García, 2004).

 

Cuando hablamos de personas celosas nos encontramos con un perfil definido por la pasión, la ansiedad, el neuroticismo e incluso algo de sadomasoquismo. Estas personas tienen un profundo sentimiento de abandono, que otra persona se ha burlado de ellos y de sus sentimientos, que han sido utilizados. Todos estos sentimientos pueden llevar del amor al odio en cuestión de segundos y es entonces cuando se pueden producir las agresiones físicas y psicológicas.

 

Cuando las personas celosas empiezan a desconfiar de todo lo que hace su pareja, se van cuestionando cosas y comienzan a realizarle miles de preguntas calculadas exhaustivamente para seguir intentando atraparlo en algún error, aunque en una situación así, la persona víctima del celoso tiene más posibilidades de equivocarse, ya que el estrés que genera la situación hace que ya no sepa ni lo que es ni lo que dice. Es aquí cuando se puede pasar fácilmente a una obsesión sobre el otro.

 

Psicológicamente, los celos son parte de un comportamiento histérico-depresivo y de obsesión por mantener en exclusiva a la persona que desesperadamente se cree amar, se presenta con más frecuencia en mujeres que en hombres. Este desorden del comportamiento en la personalidad, afecta el panorama pasional del celoso que representa posesividad para obtener tales o cuales personas u objetos que cree solamente le pertenecen y esto retroalimenta o desencadena más los celos que parecen no tener fin.

 

Existen diferentes tipos de celos según la perspectiva psicoanalítica:

 

Celos normales: Son los celos producto de tender a apoderarse del ser amado, como el amor sexual no se comparte, por ello se cela al amado.

 

Celos proyectados: Son los que siente quien ha sido infiel a su pareja, aquí el celoso desconfía de la otra parte, pues proyecta en ésta la real y concreta realidad que él ha posibilitado siendo infiel. No cree en el otro porque sabe que no ha sido fiel él mismo.

 

Celos patológicos (o delirantes): Son celos enfermizos, paranoicos. En casos extremos el celoso puede llegar a matar al otro, o a su posible o real amante, de esto tenemos diariamente pruebas en los noticieros y periódicos. Son celos que se transforman en indomables para quien los padece, se hace imposible para éste vencer a la compulsión de reprochar, golpear y sistemáticamente hacer saber a su pareja que sabe sobre su supuesta infidelidad, producto de sus pensamientos enfermizos, pero a los cuales él les da avisos de absoluta realidad (Heinzmann, 2009).

 

Los celos patológicos dañan tanto a quien los siente como a quien es objeto de ellos, haciendo infelices a ambos, luego la relación acaba, o termina estancando su evolución de modo que ambos miembros se acostumbran a vivir mal, a ser infelices, y tal vez sigan juntos pero su relación se vuelve tortuosa y se atasca en un eterno desconfiar, que solo tiene justificación y razón en la fantasía de quien cela.

 

Patricia García Leiva (2002), en su investigación “Reacción de celos ante una infidelidad: diferencias entre hombres y mujeres y características del rival”. Señala que en hombres y mujeres existen dos manifestaciones de los celos ante las infidelidades, una sexual y una emocional, la infidelidad sexual causaría tanto en hombres y mujeres la mayor parte de los celos e ira, relacionado con un fenómeno sociocultural, en la que la agresión supone una amenaza al elemento pasional de la relación amorosa (Córdoba, 2009).

 

En el caso del hombre, una infidelidad emocional causa una relación menor tanto en los celos como en la ira, teniendo una tendencia a la infidelidad sexual, mientras que las mujeres tienden a una infidelidad emocional (Córdoba, 2009).

 

La celotipia puede ser heredada, ya que cierta información genética detona en las acciones o hábitos de repetición que el individuo imita. Por lo tanto, el hombre o mujer con pasajes dolorosos en su vida, canalizará todos sus sentimientos hacia resentimientos y odio para con los demás.

 

Muchas veces las personas que tienen celos no necesariamente tienen que haberlos tenido siempre, estos pueden ser provocados por anteriores relaciones donde hayan sido abandonados o engañados y esto les ha hecho crear esa desconfianza generalizada.

 

En otras ocasiones los celos pueden venir producidos por el temor a estar solo, esta soledad origina una angustia enorme y aparece el temor de perder a la otra persona. El darse cuenta de que no es indispensable es algo difícil de llevar pero esto acompañado de la soledad que implica les resulta desastroso.

 

La celotipia se basa en los celos compulsivos, estos se definen como aquellos que pueden llegar a causar problemas psicóticos y delirios. Es una enfermedad en la que la persona no se reconoce como enfermo (García, 2004).

 

El DSM-IV clasifica la celotipia o celopatía como un subtipo del trastorno delirante el cual se caracteriza por una o más ideas delirantes que persisten durante al menos un mes; los delirios son de carácter cotidiano y parte de la vida del paciente; produce menos deterioro de la actividad laboral y social, no hay alucinaciones auditivas o visuales aunque puede haber alucinaciones táctiles u olfatorias relacionadas con el tema delirante. Un delirio implica una forma de falsa creencia, es decir son inconsistentes con la realidad externa y no tiene validez excepto para la persona que cree en ellos; la celopatía es una falsa creencia generalmente, que involucra la idea de que la propia pareja es infiel (Rolando y Cols, 2008).

 

Las personas que padecen celotipia discuten frecuentemente son su pareja al intentar comprobar su infidelidad imaginada, y tienen conductas que pueden llegar a ser obsesivas al intentar coartar la libertad de movimiento de la pareja, seguirla, agredirla o investigar al supuesto amante (García, 2004).

 

La celotipia requiere de la ayuda de un profesional ya que se vincula con la necesidad permanente de introducir un tercero en la relación de pareja, la mayoría de las veces fantaseando. Ese tercero es visto como rival sobre el cual se proyectan sentimientos negativos, odio, resentimiento y se genera una situación de competencia (Psicosesión.com).

 

Hace imposible el poder controlar los celos, generando sentimientos negativos, impulsos, reaccionando en ocasiones con agresividad o ira. Esta enfermedad hace que el celoso se mantenga alerta de desbaratar el supuesto engaño, se mantiene en un estado de vigilancia constante que puede ir desde revisar las propiedades personales de la pareja, controlar llamadas telefónicas, sospechas ante una llegada tarde, ante un gesto o una mirada, visitas inesperadas generando a la vez a quien la padece, ira, enojo por el supuesto engaño y malestar en su pareja. Su vida gira en torno a acusaciones, a generar pruebas de la supuesta infidelidad, interpreta erróneamente hechos cotidianos a manera de constatar y fundamentar sospechas (Psicosesión.com).

 

La celotipia es un trastorno del pensamiento, pobre control de los impulsos y falsas percepciones, y en ocasiones falsos recuerdos (Psicosesión.com). La enfermedad de celos, tiene su origen en la misma personalidad del celoso; algo hay en esa personalidad que no funciona bien. La celotipia es una pesadilla malsana para el que la sufre (víctima), y para el que la vive (protagonista).

 

En toda enfermedad de celos se produce una especie de paranoia (Alain Krotenberg, 2001). El paranoico es una persona que por definición jamás se equivoca (según él), pues su percepción distorsionada de las cosas se las hace percibir así, deformadas, y nada ni nadie podrá convencerle de lo contrario. Esa percepción consiste en una fijación de determinadas ideas o de un orden de ideas, que quedan como ancladas en lo profundo de su personalidad, y nada las remueve de ahí. Todo lo que el sujeto perciba pasará por el filtro de esa curiosa fijación cognitiva, y quedará coloreado de sus distorsiones peculiares. Si esta persona está persuadido de que su pareja le quiere engañar, no habrá modo de convencerle de lo contrario: todo lo que suceda lo interpretará de forma que se convenza más y más de que está en lo cierto y de que su sospecha de infidelidad se confirma a cada momento. Para el celopático todo sirve de prueba que pone en evidencia el engaño de que es víctima (Ysern, 2010).

 

El celoso muchas veces padece de alguna disfunción sexual, obsesiones, manifiesta en su historia de vida hechos traumáticos vividos generalmente en la niñez o adolescencia que lo han llevado a tener una débil personalidad en la cual también hay rasgos obsesivos y posesivos. A veces éstas características personales lo llevan a adquirir alguna adicción tales como fumar en exceso, alcohol, drogas o las tres a la vez (Heinzmann, 2009).

 

La problemática entorno a los celos, de acuerdo a Souza y Machorro (1996), constituye una compleja trama psicológica llamada patología de la pasión para la cual la generalidad de las personas reconoce un sólo origen, la lesión de la autoestima (Klein, 1988).

 

Nos podemos dar cuenta de que nosotros o nuestra pareja es celosa al reconocer los siguientes puntos:

 

1. Al incorporar un tercero imaginario en la relación de pareja (supuesto amante).

2. El sujeto no sabe cómo controlar sus celos, porque no tiene conciencia de ello.

3. Se mantiene vigilante de situaciones cotidianas revisando objetos personales de su pareja.

4. Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, pero siempre relacionado a los celos, es decir, busca siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.

5. Existe una imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas que se le autoimponen.

6. Los celos producen discusiones diarias en la pareja, ya que el otro se siente incómodo, no logra comprender del todo la situación generando impotencia y malestar (Psicosesión.com).

7. Se busca tener el control sobre la pareja.

8. Insisten exageradamente en hacer jurar al otro que son las únicas personas en su vida.

9. Algunas veces alucinación de olores o fragancias de otra persona.

10. El llegar tarde a casa es uno de los reclamos más frecuentes.

11. Muestra mucha inseguridad, con poca o nula autoestima.

 

Es difícil que el celoso deje de reclamar pruebas ya que siente que es la única forma eficaz de calmarse, así es frecuente que sólo se produzca un cambio con ayuda especializada. Lo que ocurre es que para que se precipite la necesidad de cambio la víctima deberá fortalecerse para poner freno a las demandas obsesivas (Azor, 2010).

 

Hay que recordar que no se puede obligar a nadie a pedir explicaciones de qué hace o deshace, dónde está o con quién, si no que hay que tener la suficiente confianza para no dudar y esperar a que la otra persona nos cuente por sí misma sus cosas. Por supuesto cuando los celos rondan cerca, da igual lo que nuestra pareja nos cuente porque siempre estará la duda de si nos estará mintiendo. Todo esto lleva a un circulo vicioso, cuanto más persigue, agobia y más deseos de control tiene la persona celosa, más querrá separarse de su lado la persona amada. Así que o se rompe este círculo vicioso o se romperá irremediablemente la pareja.

 

Por eso la terapia para el celoso consiste en ayudarle a que recupere su dignidad, que eleve su autoestima, y confíe en sí mismo y en la persona amada. Su mismo sufrimiento le ha servido para aprender algo muy importante: que de nada sirve mantener una relación a presión, de manera tan forzada y violenta (los celos son siempre un modo de violencia), y que el amor es hijo de la libertad. Nadie puede amar por exigencia de presiones, ni por decreto. La terapia del celoso consiste en ayudarle a que viva la experiencia de que no se puede tener confianza en el otro si primero no existe la confianza en sí mismo (Ysern, 2010).

 

Es frecuente que quien es objeto de los celos de otro entre en un juego en que se intenta demostrar constantemente la inocencia aportando pruebas sobre lo absurdo de la duda, es posible que de esta manera se produzca un alivio en el celoso pero solo de manera temporal. En la medida en que la víctima se vea con la capacidad de hacer ver al otro que es todo una tontería pondrá cada vez más medios y por tanto en más ocasiones previendo el pensamiento y modificando con quien estar y donde para que así no haya malos entendidos. Cuando pasa el tiempo y la tranquilidad de la pareja está solo en función de alejarse de cualquier situación potencialmente peligrosa, la víctima podrá haber abandonado actividades de ocio, amistades y sentir culpa por hacer todo aquello que genere malestar en el otro, de esta manera la autoestima se resiente duramente y se hace más difícil pensar que existe otro camino para convencer al otro (Azor, 2010).

 

Entonces, ¿Cómo debemos reaccionar ante un ataque de celos?

 

Si nosotros tenemos el episodio de celos, antes que nada debemos concientizarnos de lo que estamos sintiendo, es decir, no cegarse apoyándose en la realidad y desterrando las ideas delirantes definitivamente. Para esto es necesario armarse de valor, paciencia y comprensión para hablar con la pareja sobre cómo te sientes ante su actuar, especificando clara y respetuosamente las conductas que te hacen sentir celoso (a). Después pídele a tu pareja que te haga disipar las dudas. Se trata de saber qué ocurre en realidad para compararlo con tu percepción, la cual puede estar equivocada.

 

Revisa tu conducta hacia tu pareja durante cierto tiempo para comprobar que los celos han desaparecido, sino es así es tiempo de visitar a un psicólogo.

 

Si la persona celosa es tu pareja, hay que recordar que dentro del ataque de celos, pueden aparecer algunos episodios de dolor en donde se presentan amenazas de suicidio, reacción de síntomas paranoicos, obsesivos y posesivos o dolores fuertes. En este panorama es importante saber el grado de intensidad, ya que es necesario conocer la situación, conversar con el celotípico que en su momento necesitará la ayuda de un profesional.

 

Por eso, cuando nuestra pareja tiene un arrebato, lo mejor que podemos hacer es mantenernos calmados y serenos, preguntarle qué es lo que le ha molestado y cómo podemos mejorar, así se sentirá poseedor de la verdad y se relajará. Si nos enfrentamos a él, sólo empeoraremos la situación.

 

Debes buscar actividades gratificantes para los dos a fin de relajar los ánimos y de fomentar la buena comunicación y los buenos momentos, ya que si entramos en la dinámica de sólo discusión, estamos perdidos.

 

Es decir, lo importante de todo esto es que el celotípico y su familia o pareja de lo que deben tomar conciencia es que se trata de una patología (enfermedad) psicológica y que como tal debe ser tratada, para que así la persona pueda desarrollar una vida normal, y tener una existencia en la cual pueda sostener y permanecer en relaciones afectivas que crezcan y maduren (Heinzmann, 2009).

 

Todo esto se hace por el bien de la persona enferma y de la pareja, por el bienestar de las personas que le rodean, ya que esta enfermedad puede llegar a tener serias consecuencias que pueden llegar hasta el homicidio o suicidio. En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el suicidio por razones amorosas (infidelidad, celopatía, entre otras) ha tenido un alza paulatina. Mientras en 1990 se registraron sólo 87 defunciones por esta causa, en 2003 fueron 246 (Gómez, 2010).

 

Además la segunda causa más frecuente de homicidios en el Distrito Federal son los conflictos pasionales, las razones más señaladas por los agresores para matar a sus parejas son los celos y las peleas constantes.

 

Según la Procuraduría General de Justicia, durante 2009 se cometieron un promedio de dos homicidios dolosos al día. De los 747 casos de asesinatos registrados el año pasado, los casos de riñas ocuparon el primer lugar, luego los pasionales, y en tercer lugar, por resistirse a ser asaltado.

 

REFERENCIAS:

 

Azor Lafraga, Fernando (2010) “Efectos de los celos sobre la víctima”.

http://www.gabinetedepsicologia.com/ARTICULOS/celos-victima.html

 

Casantes, Gabriela (2009). “¿Tu pareja desconfía de ti o tú la críticas constantemente? Supera ese sentimiento que envenena e incluso destruye las relaciones.

http://www.esmas.com/mujer/sexoyamor/amor/432352.html

 

Córdova, Paola (2009). “Celotipia”.

http://historiaysistemasenpsicologia.bligoo.com/content/view/652247/Celotipia.html

 

García, Carolina (2004) “La celotipia: cuando los celos se vuelven enfermedad”

http://www.parasaber.com/salud/psicologia/trastornos-psicologicos/articulo/psicologia-celos-celotipia-delirio-relaciones-pareja-vuelven-enfermedad/15416/

 

Gómez Mena, Carolina (2010). “Las patologías del amor: del bienestar permanente a la celotipia o el suicidio”.

http://www.jornada.unam.mx/2005/02/14/043n1soc.php

 

Rolando, Alfonso; Covarrubias, Jorge; Hidalgo, Fedra; Marín, Carmen; Rodríguez, Yomar (2008). “Celotipia, estudio de un caso”.

http://www.apsique.com/blog/celotipia_estudio_caso

 

Hheinzmann, Cristina (2009). “Celotipia, Esos celos que matan... Celos patológicos”. El Estado de Ánimo y sus Trastornos. Centro Psicológico Compartir.

http://www.centrocompartir.org/modules.php?name=News&file=print&sid=94

 

Ysern de Arce, José Luis (2010). “Más allá de los celos, la celotipia”.

http://foro.enfemenino.com/forum/f78/__f299_f78-Mas-alla-de-los-celos-la-celotipia.html

http://psicosesion.com/?p=499

http://www.blog.com.mx/debrayes/celotipia/

http://metodoheinzmann.centrocompartir.org/celotipia.htm

http://psicologia.costasur.com/es/los-celos-sentimiento-peligroso

html http://www.elkiosko.com.mx/que_hacer_ante_un_ataque_de_celos.htm

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