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03 Nov
Comparación entre dolor físico y dolor emocional y su relación con la codependencia
Escrito por Infidelidad
Leído 10578 veces | Publicado en Estudios
 
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Por: Infidelidad.com.mx

 

Resumen

 

Todas las personas en algún momento hemos padecido algún tipo de dolor. En la presente investigación entendemos por dolor a la experiencia sensorial o emocional desagradable, asociada al daño real o potencial. Por esto, se pretende entender mejor este concepto desde la perspectiva de diferentes autores, como ha avanzado a través de la historia, los avances que hay respecto a éste, los tipos de dolor existentes y cómo diferenciar entre el dolor físico y el dolor emocional; averiguando cuál de estos causa más impacto en las personas, tanto en hombres como en mujeres y cuál es el dolor más fuerte que puede experimentar una persona. Así mismo, se busca conocer el grado de dolor que se vive ante una infidelidad y con qué otro dolor se puede comparar éste, para así entender mejor a las personas que han experimentado esta difícil situación y encontrar maneras efectivas de ayudarlos a enfrentar este sufrimiento. 

 

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Viktor Frankl

 

Todo el mundo en algún momento hemos llegado a vivir algún dolor, aunque la causa y la intensidad de éste sean diferentes entre las personas. Los primeros hombres ya vivían con dolor y lo experimentaron durante miles de años, trataban de aliviarlo con plantas y así descubrieron algunos extractos analgésicos. Tiempo después el hombre creó dioses que mitigaban el dolor, por ejemplo la diosa Adormidera de Creta en el siglo XIII a.C. quien regaló a los humanos el opio, cuyo efecto era sedante y analgésico. Este mismo analgésico también lo ocuparon los egipcios por su efecto terapéutico, pero ellos creían que el dolor lo causaban los malos espíritus, por lo cual hacían perforaciones en el cráneo de los enfermos para que los malos espíritus tuvieran por donde salir (Romero-Salinas, 2006).

 

Mientras tanto, los griegos tenían al dios Esculapio (dios de la medicina) quien aliviaba el dolor tras dormir una noche en su templo. Para ellos, tanto las enfermedades como las curaciones las originaban los dioses, y aunque sabían que el dolor implicaba procesos biológicos invisibles, también era un castigo de los dioses.

 

Hasta el año 377 a.C. Hipócrates (padre de la medicina), separa a los dioses del dolor, explicando que era un proceso biológico y fue entonces cuando se le empieza a dar el significado de síntoma y no de castigo (Romero-Salinas, 2006).

 

En Tenochtitlán, México, los aztecas usaban el dolor como sacrificio a los dioses, así podían comprar la paz de un mundo dominado por divinidades crueles. Y los mayas, de igual forma se sacrificaban ocasionándose dolor y derramando sangre para ofrendársela a los dioses. En ambas culturas, los guerreros más fuertes y valientes, eran sacrificados como ofrenda a través de dolorosos y mortales rituales para después considerarlos héroes.

 

Ya en la edad media, la iglesia católica creía que el dolor era la agonía del alma apartada de dios, y los dolores experimentados intensamente eran un medio para mantenerse en estado de gracia. Dante Alighieri, en su libro “La Divina Comedia” dice que los dolores sufridos en el infierno son un medio para corregir la conducta humana equivocada, así el dolor es manifiesto de acuerdo a los pecados cometidos. Pascal (s. XVII), pedía a dios por el buen uso de la enfermedad, él consideraba que el dolor era un castigo divino, una prueba de fe y un medio de redención (Romero-Salinas, 2006).

 

Hasta el siglo XX, gracias a los avances que hay en medicina, se ha podido investigar más respecto al dolor, sus causas y efectos, su relación con la mente del individuo, la intensidad, las diferencias entre distintos tipos de dolores y todo lo relacionado a este tema. La disciplina que estudia el dolor se llama algología (algos = dolor, logos = tratado).

 

Esta rama de la medicina estudia específicamente el dolor crónico, pero también habla sobre el origen fisiológico del dolor, y que puede tratarse a través de bloqueos terapéuticos y analgésicos, considera también el apoyo psicológico en el tratamiento de personas con dolor. Además permite a los pacientes vivir con una mejor calidad de vida y sin padecer los efectos del síntoma (Hernández, 2009).

 

Para la Asociación Internacional del Estudio del Dolor, éste se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño real o potencial del tejido, o se describe en términos de dicho daño. Al dolor también se le conoce como nocicepción, algia o sufrimiento.

 

Se clasifica el dolor según sus características en agudo y crónico:

• Agudo.- Si es de corta duración y tiene una causa identificable. Este tipo de dolor se origina en el Sistema Nervioso Periférico y se interpreta por el Sistema Nervioso Central. Actúa como una señal de advertencia de un daño actual o próximo.

• Crónico.- Suele ser independiente de la causa original del dolor. La percepción del dolor puede independizarse del estímulo original, haciendo un dolor constante o intermitente que no ayuda al cuerpo a evitar el daño. Es más difícil de tratar y algunos médicos lo consideran una enfermedad (Jansen – Cilag, 2009). Se le llama así cuando un dolor dura más de tres meses.

 

Por esto, así como el dolor puede ser sólo un poco desagradable, también puede incapacitar a la persona por completo. Si el dolor no es tratado, puede causar sufrimiento, ansiedad, depresión e incapacidad para realizar las actividades normales. Incluso en ocasiones genera problemas para dormir, distracciones, perdida de concentración y de memoria, aislamiento, desesperanza y/o una peor calidad de vida (Jansen – Cilag, 2009).

 

El dolor implica la detección de señales nocivas y aspectos cognitivos y emocionales, por lo tanto es un fenómeno complejo (Price, 2002). Existen factores psicológicos y físicos que modifican la percepción sensorial del dolor, por ejemplo:

1. La personalidad

2. El contexto en el que se produce el dolor.

3. Las relaciones con otras personas.

4. El sexo y la edad.

5. El nivel cognitivo.

6. Las experiencias previas.

7. El nivel intelectual, cultural y educativo.

8. El ambiente.

Por otro lado, el dolor también puede tener un impacto devastador en varios aspectos de la vida de quien lo sufre (García, 2009):

• Socialmente al disminuir las relaciones interpersonales.

• Laboralmente al afectar la capacidad para trabajar, el rendimiento físico e intelectual, la concentración y la memoria, causando sentimiento de inutilidad y problemas económicos.

• Familiar al no poder cumplir con las expectativas de nuestros seres queridos.

 

El dolor físico puede ser consecuencia de muchas enfermedades, de trastornos agudos o de trastornos psicológicos. Este se inicia en los receptores especiales del dolor que se encuentran repartidos por todo el cuerpo (nociceptores). Estos receptores transmiten la información en forma de impulsos eléctricos hacia la medula espinal a lo largo de las vías nerviosas hasta llegar al cerebro. Cuando la señal es recibida por la médula espinal, emite una respuesta por los nervios motores hasta el punto original del dolor, provocando una contracción muscular. Cuando la señal es procesada por el cerebro interviene la conciencia individual y nos damos cuenta de éste.

 

El dolor físico puede limitarse a una sola zona o extenderse en todas partes del cuerpo, a través de sensaciones de pinchazo, presión, dolor intermitente o constante. Además el dolor puede variar de leve a intolerable, pero aún no existe alguna prueba que demuestre la intensidad o la presencia del dolor (la guía.com, 2002).

 

Al igual que el dolor físico, el dolor emocional es una alarma que funciona para evitar o prevenir un daño por la exposición a aquello que nos causa el dolor.

 

Actualmente se ha comprobado que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional. Las causas del dolor emocional pueden ser por una pérdida de un ser querido, el rompimiento de una relación, una infidelidad, la exclusión social, etc. (BBC, 2008).

 

Según Ribera (2008), el dolor se puede clasificar de la siguiente forma:

1. Dolor Amenazador: Son los dolores que dan como aviso de muerte o de alguna enfermedad grave, como la migraña, o el cáncer.

2. Dolor Placentero: Es el dolor que genera cierto placer, por ejemplo, abandonar las obligaciones diarias y la búsqueda de afectividad. Gracias al dolor, obtenemos un beneficio como no ir al trabajo o cuidados especiales, se sublima el dolor una vez pasado el proceso.

3. Dolor de Espiritualización: Es el que busca la trascendencia en el sentido existencial, metafísico y religioso. Este dolor se puede tolerar porque tiene un sentido, es una prueba.

4. Dolor Lacerante: Se dan reacciones de descargas motrices y sobresalto. Es innato y primitivo e independiente a la personalidad o situación.

5. Dolor frustrante y alienando: Es cuando hay obstáculos en el proyecto de vida.

6. Dolor psicógeno: No hay causa orgánica que lo justifique, es mental.

 

Por otro lado, se le llama umbral del dolor a la intensidad mínima de estímulo a partir del cual se despierta la sensación de dolor, cuando el dolor empieza a ser perceptible. Este puede variar de una persona a otra y dependiendo las circunstancias en que se presenta, la personalidad, el estado de ánimo y el estado psíquico de la persona. La percepción al dolor puede incluso cambiar con la edad, el sexo o la educación de cada uno.

 

Con todo esto, nos damos cuenta que el dolor es muy subjetivo, significa sensaciones diferentes para cada persona y se presenta de diversas formas e intensidades, pero lo que si podemos comprobar es que todos hemos experimentado algún tipo de dolor a lo largo de la vida. Por esta razón, nos interesa saber que dolor ha causado más daño en las personas, si el físico o el emocional, y específicamente cual es el dolor más fuerte para una persona y si la infidelidad es uno de los dolores más fuertes que existen en la vida actual. Para esto se aplicaron cuestionarios a cien individuos entre los 30 y 50 años, en donde se les pedía que evaluaran el nivel de dolor de diversas situaciones con afectación emocional como la muerte de un amigo, la pérdida de un padre o madre, la muerte de un hijo, la infidelidad, entre otros, para saber sus experiencias acerca del dolor y el grado en el que ellos valoran diferentes tipos de dolor.

 

Los resultados muestran que la muerte de un hijo parece ser el dolor más intenso que puede vivir una persona, seguido por el dolor de un divorcio y la pérdida de un padre o madre. La infidelidad se ubica en el cuarto lugar, y le siguen las enfermedades terminales y el no alcanzar los sueños o las metas. Al parecer, los dolores menos intensos fueron las críticas y burlas y ver a un familiar llorando.

 

En base a estos resultados, se llegó a la conclusión de que la codependencia está muy relacionada con el dolor que experimenta una persona a lo largo de su vida, ya que los dolores más intensos involucran una relación con una persona amada, como los hijos, los padres, la pareja y su dependencia a ellos. Esto provoca que el dolor sea más intenso cuando sufrimos una pérdida o una traición de alguna de estas personas. Aún cuando las personas no sean codependientes, la unión que existe en las relaciones con los seres amados puede causar daños muy fuertes en cualquiera al sufrir su pérdida, pero el sufrimiento es mucho mayor cuando existe esta adicción. 

 

Discusión

Con este trabajo nos podemos dar cuenta de la pérdida de un ser amado, ya sea por muerte o por separación son las situaciones que más les duelen a las personas, especialmente si este ser amado es un hijo, un padre o una pareja. Así como la traición de este ser amado al haber una infidelidad es considerado casi igual de doloroso que la pérdida. Al parecer, los acontecimientos que no tienen que ver con los seres amados, como la crisis económica, las ETS, o las enfermedades terminales no causan tanto impacto en nuestras vidas, pero no dejan de ser dolorosas y fuertes.

 

Referencias:

 

BBC Mundo (2008). “El dolor emocional realmente duele” [En red]

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7517000/7517162.stm

 

García H., José Antonio ( 2009), “Tratamiento Psicológico en el Dolor Crónico” [En red]

http://www.cop.es/colegiados/m-00451/dolor.htm

 

Hernández, Manuel (2009). “Algeología, ciencia que alivia el dolor” Salud y medicinas.com.mx. [En red]

http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=1897

 

Jansen-Cilag S.A. (2009) “Dolor” [En red]

http://www.janssencilag.es/disease/detail.jhtml?itemname=pain_about

 

La Guía.com, revista (2002) “¿Qué es el dolor?” Año 4, No 42.TV Net Productions. EU. [En red]

http://www.revistalaguia.com/articulo.php?id=205&edicion=42

 

Price, D.D. (2002), "Central neural mechanisms that interrelate sensory and affective dimensions of pain". [En red]

http://molinterv.aspetjournals.org/cgi/content/full/2/6/392

 

Ribera D., Dolores (2008), “Dolor” [En red] http://perso.wanadoo.es/aniorte_nic/apunt_psicolog_salud_9.htm

 

Romero-Salinas, Gerardo y Cols. (2006). “El dolor y su significado”. Enlace, expresiones de la Sociedad Civil. Revista Digital de la Unidad para la Atención de las Organizaciones Sociales. Abril Junio 2006. Nueva Época, Año 4 No 4. [En red]

http://www.organizacionessociales.segob.gob.mx/UAOS-Rev4/el_dolor.html

 

 

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