05 Ene
El corazón roto se cura con analgésicos
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“Mis pies querrán marchar hacia donde tú duermes, pero seguiré vivo”.
Pablo Neruda

Cuando era niña me deleitaba armando rompecabezas; disfrutaba de perderme en el tiempo encontrándole su razón de existir a cada una de las piezas. Me gustaba observarlas delicadamente para darme cuenta que en su soledad, que una sin la otra, no eran más que pedazos de cartón sin sentido. Al terminar el rompecabezas comprendía que después del desastre, todo el esfuerzo dedicado a unir las piezas valía la pena, pues el resultado era la imagen más hermosa que había visto.

Jamás pensé que al crecer me encontraría armando el rompecabezas de mi corazón roto, ni que me costaría tanto encontrarle el inicio a lo que en algún momento parecía ser mi motor para seguir adelante. Cada que recogía los pequeños pedazos de mi existencia, no concebía respirar y la agonía de reconstruirlo me mataba lentamente, parecía que al final del camino no habría hermosas imágenes por contemplar.


El desamor ha sido inquilino de un millón de corazones, ha causado el peor de los dolores cuando el ser amado se roba el corazón para devolverlo hecho pedazos. Tiene la habilidad de hacer que los días parezcan años y que las noches existan para recordarnos todo aquello que fue y que no volverá a ser jamás.

El mundo que existe se desvanece lentamente frente a nuestros ojos para dejarnos deseosos de escuchar su voz, de sentir sus manos, de besar sus labios. La desesperación se apodera de los últimos rastros de vida que habitan en nuestro ser para incitarnos a la locura, al enojo, a la valentía de entregar hasta el último aliento para habitar de nuevo sus brazos.


Y cuando todo parece un laberinto sin salida, cuando el dolor parece que no termina nunca, la ciencia vuelve a sorprendernos para hacernos saber que el mal de amores es también una enfermedad que tiene cura.

Investigadores de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey reunieron a un grupo de voluntarios para analizar los síntomas físicos causados por el corazón roto. Al escanear el cerebro a través de una resonancia magnética dedujeron que el área cerebral que se activa al experimentar el desamor, es la misma que cuando sentimos dolor físico al golpearnos o lastimarnos.


Lograron ver que la actividad cerebral que ocurre al sufrir una ruptura amorosa es similar a la de aquellos adictos a la cocaína que se encuentran en abstinencia; cuando nos enamoramos, el cuerpo libera una sustancia llamada dopamina, la que genera una adicción en nuestro sistema, así que al dejar de producirla cuando se termina una relación, actuamos como un adicto en rehabilitación. Ahora entiendes todos los momentos en los que te preguntaste ¿por qué no puedo dejar de esperar a que me llame?


De acuerdo con un reporte elaborado por el departamento de piscología de la Universidad de Kentucky, existe la solución para curar un corazón roto: los analgésicos. Pues al ser un dolor meramente físico, pastillas como el Tylenol ayudarán a eliminar síntomas físicos como dolor de pecho o dificultad para respirar y así puedas encargarte de olvidar al amor que se ha ido.


Cuando perdemos a un ser querido de forma literal o simbólica, el cerebro libera otro tipo de sustancias como la cortisona y la adrenalina, éstas son las causantes de los terribles malestares físicos generalmente adjudicados al mal de amores.

Uno de los síntomas más comunes es el dolor de pecho, y de acuerdo con especialistas esto puede ser más peligroso de lo que parece, puede que tanto sufrimiento debilite los músculos del corazón. A esto se le conoce como Cardiomiopatía de Takotsubo o Síndrome del corazón roto y a diferencia de un infarto tradicional, no afecta a las arterias coronarias sino a la fuerza del corazón.

Si creías que morir de amor era sólo una forma de los poetas para definir la intensidad de su angustia sentimental: te equivocas, pues de acuerdo con Michael Ward, un cardiólogo australiano quien ha tratado a más de 200 personas con este síndrome, “…la tasa de mortalidad es menor al uno por ciento pero aún así puedes llegar a morir por Takotsubo”.


Se cree que el dolor físico es la forma en la que el cerebro manda señales para hacernos saber que algo está mal, que debemos tener cuidado y nos advierte que ha llegado el momento de cambiar ciertos hábitos, entonces .. ¿sufrir por un corazón roto es la manera que el cerebro tiene para advertirnos que no deberíamos enamorarnos? Puede que físicamente sea así debido al daño que esto causa, pero la realidad es que no existe corazón que haga caso al cerebro, ni cerebro que sea capaz de detener a un corazón que se ha decidido a amar.


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