07 Ene
Infidelidad en la familia
Escrito por Infidelidad
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Por: Infidelidad.com.mx

 

Como se ha mencionado en otras investigaciones (Infidelidad.com.mx, 2009) la pareja es un subsistema de la familia, el cual se encuentra en constante movimiento y cambio, por lo que al pasar de una etapa a otra en su crecimiento y desarrollo surgen crisis, que desestructuran y en muchas ocasiones generan la búsqueda de relaciones extramaritales como salida temporal o permanente de conflictos emocionales o sexuales. (Eisenberg, 1993). 

 

Ha este hecho se le conoce popularmente como cometer una infidelidad o un adulterio, sin embargo estos dos términos tienen significados diferentes. El adulterio se utiliza como término legal únicamente para aquellos que están casados y que acuden a la cópula carnal voluntariamente con un tercero que no es el esposo(a). La infidelidad, por otro lado, representa la violación o traición de una promesa que implícita o explícitamente la pareja acordó en un convenio exclusivo entre dos, independientemente si hubo o no, algún convenio formal ante la ley, y no se refiere únicamente al coito con un tercero, sino que puede involucrar factores sexuales, biológicos, psicológicos o sociales. (Eisenberg, 1993).

 

La infidelidad se puede dar en cualquier etapa de la vida en pareja. Según la teoría de sistemas la pareja atraviesa por seis etapas, la primera es comúnmente conocida como noviazgo, en donde la infidelidad se da mayormente por parte de los hombres. En esta etapa la infidelidad se puede dar por factores socioculturales en la relación de diferencias sexuales de género, es decir, que son aquellas que se expresan porque al hombre se le ha enseñado que debe demostrar su hombría o su autoafirmación a través de sentir que puede con cualquier mujer, este hecho se le refuerza al hablar de ello con otros hombres y al encubrírselo cuando lo practica. Mientras tanto a las mujeres se les prohíbe y si lo llegan a actuar se les censura o castiga socialmente. (Eisenberg, 1993).

 

La segunda etapa equivale al matrimonio y sus consecuencias, el peligro de que haya una infidelidad se fundamenta a partir de que cada cónyuge trae individualmente un conjunto de valores y expectativas (implícitas y explícitas), algunas de las cuales son muy difíciles de reconocer antes del casamiento y que pueden ser desde la independencia de la toma de decisiones, hasta el grado de influencia que tendrá la pareja en las decisiones de la otra persona, como por ejemplo, los amigos del otro, el trabajo, la familia, etcétera. Lo ideal sería que estas decisiones se tomaran en conjunto, aunque también se puede dar el caso de que alguna de estas decisiones este influenciada por lo que aprendieron de sus respectivas familias o la influencia directa o indirecta de algún tercero. Si a todo esto se le suma que la pareja puede estar viviendo problemas en su ajuste sexual y no saben como manejarlo, negociarlo o resolverlo, se puede llegar a la crisis.

 

En este momento la pareja, o uno de sus miembros, puede empezar a fantasear con la idea de que la pareja no es lo que se creía, que se empiece a recordar alguna persona del pasado e incluso que se llegue a buscarlo con la idea de que las cosas hubieran sido mejor con la otra persona. Eso generalmente ocurre con aquel cónyuge que manifiesta lo que se llama “amor conyugal infantil” (Rage, 1990), el cual consta de tres líneas que provocan la crisis:

1. La persona que no acepta totalmente al cónyuge.

2. Sometimiento completo a él.

3. Por poseerlo, como si el ideal fuera hacer de él, otro “yo”, en lugar de ayudarlo a ser un “tú” al que se ama. (Eisenberg, 1993).

 

Por lo cual, una pareja con problemas de adaptación en la relación o inmadura, que no ha consolidado una entidad propia, tiene mayor posibilidad de caer en una infidelidad.

 

La tercera etapa se da con la llegada de los hijos, en donde por darle mayor atención a éstos se puede llegar a perder la relación que se tenía sólo entre dos personas. Desde el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre cambios drásticos que, en muchas ocasiones provoca que la vida sexual de la pareja se modifique. Inclusive después del parto las relaciones de pareja continúan viéndose afectadas y si a ese punto se le agrega el nuevo miembro de la familia, que provoca cambios permanentes y que demanda mayor atención, que se traducen en menos intimidad entre los padres, pueden surgir los celos, abandono o insatisfacción por parte de alguno de los cónyuges (Eisenberg, 1993).

 

Cuando los hijos han crecido hasta la etapa de llegar a una edad escolar, se entra en la cuarta etapa, en donde el peligro de caer en una infidelidad esta ligado a la etapa anterior, pero para cuando los hijos llegan a la edad de adolescentes, los padres inician la segunda mitad de sus vidas, en donde se vuelve a evaluar las decisiones que se tomaron anteriormente, las vidas que llevan y las expectativas del futuro. A esto se le suma, que cuando el hombre ha alcanzado los 40 años y ha progresado en status y posición, se vuelve más atractivo para las mujeres jóvenes; en tanto, la mujer siente que es la última oportunidad de ser admirada antes de que pierda su apariencia juvenil. Este momento es ideal para que uno o ambos se disparen a una relación extramarital en busca de la reafirmación de las áreas carentes de atención dentro de la relación de pareja, buscando sentirse jóvenes nuevamente o con la fantasía de recobrar la ilusión de ser amados y confortados como lo eran en las etapas anteriores.

 

También puede suceder que uno de los padres que no haya logrado una identidad propia, o que presente inmadurez emocional o sexual, busque comportarse como uno de los hijos, vistiéndose y actuando como ellos, incluso buscar relaciones extramaritales o aventuras amorosas para reacatar lo que no vivieron cuando fueron jóvenes. (Eisenberg, 1993).

 

La quinta etapa se conoce como el nido vacío, es la etapa que corresponde a encaminar a los hijos y seguir adelante. Cuando se llega a esta etapa y la pareja no logró integrarse y formar una unidad, siendo los hijos lo único que los unió en el transcurso de sus vidas, es muy posible que al encontrarse solos o darse cuenta de que no tienen nada en común se decida separarse y probablemente el que proponga la separación sea aquel cónyuge que este involucrado en una relación fuera del matrimonio, habitualmente con una persona más joven y cuya relación no reveló antes por no dañar a los hijos.

 

La última etapa se podía explicar de igual manera que el estadio anterior, aunque en realidad se habla muy poco de infidelidad durante la vejez. (Eisenberg, 1993).

 

Si se llega a dar una infidelidad en cualquiera de las etapas del ciclo vital de la pareja, además de ser un dolor inmensamente fuerte para la pareja, también repercute en los familiares, amigos, seres queridos, pero mayormente afecta a los hijos. De ahí la importancia de que la pareja se encuentre en una situación madura y estable y sepan comunicarse antes de formar una familia para así evitar el dolor provocado por una infidelidad a los hijos.

 

La mayoría de las personas consideran que la mujer es más vulnerable a sufrir una infidelidad, sin embargo, los casos de mujeres infieles van en aumento. Esto debido a que la integración social y la independencia económica que las mujeres han alcanzado, se combinan para que algunas de ellas se sientan seguras de buscar una pareja extra que cubra sus necesidades afectivas o sexuales.

 

Esta comprobado que en la actualidad la infidelidad es uno de los principales motivos por el cual las parejas acuden a terapia, además es una de las mayores causas de posibles divorcios, separaciones, conflictos y hasta violencia.

 

La infidelidad también tiene repercusiones en los hijos, en menor grado al enseñarles, quizá de forma inconsciente, que vean como válido el que los adultos presuman de varias parejas. O al comentar los padres sobre las parejas de sus hijos adolescentes o de la forma ligera en que cambian de pareja. Escuchan frases como “tirar las canitas al aire”, o “lo importante es que yo soy la novia oficial”, muy común en estos días, que poco a poco logran que los niños crean que no son la excepción de que algún día les serán infieles.

 

Además la infidelidad por parte de alguno de los padres hiere a los hijos de forma especial, en ocasiones la situación genera problemas de conducta o los afecta en su convivencia con los demás. Muchas veces el hijo se siente responsable de la situación del hogar o bien arremete contra la tercera persona haciéndolo culpable de la inestabilidad familiar, en lugar de saber que es un problema de pareja.

 

Con el comportamiento desleal, los padres proyectan una imagen distorsionada de las relaciones de pareja. Muchas veces, cuando los hijos se vuelven adultos, incurren en las mismas faltas de sus padres, reciclando el patrón de infidelidad.

 

La infidelidad también puede traer como consecuencia la desintegración familiar, esto se refiere al rompimiento de la unidad familiar o a la quiebra en los roles de sus integrantes, por su incapacidad de desempeñarlos en forma conciente y obligatoria.

 

Existen diferentes tipos de desintegración:

Abandono: Se da cuando alguno de los padres decide dejar el hogar, sin importar el motivo.

Divorcio: Es cuando se rompe el vinculo entre la pareja de manera legal.

Abandono Involuntario: Es cuando el abandono no es deseado y es inevitable, ya sea por alguna enfermedad o por muerte.

Estando la familia junta: Se refiere cuando se presentan relaciones conflictivas entre los miembros de la familia, dando origen a recelos, temores, fricciones permanentes o incluso a la violencia. Este tipo de familias son incapaces de planear, realizar tareas, resolver problemas juntos o de comunicarse efectivamente. En la actualidad resulta más doloroso y perjudicial para un niño vivir en una familia así que vivir un divorcio.

 

Cuando un hijo descubre que su mamá o su papá han sido infieles, se vuelve una situación muy penosa, que puede provocarle sentimientos de angustia y estrés pues no sabrá qué hacer. Puede ser que este hijo haya descubierto mensajes o correos electrónicos cariñosos que otra persona le envió a su progenitor, que haya escuchado conversaciones extrañas o que haya visto a uno de sus padres con otra persona. Al suceder esto, este hijo se sentirá mal con el padre que esta mintiendo y ese malestar lo puede expresar con rabia, mala conducta, problemas académicos, problemas de salud, violencia, o simplemente con mucha tristeza.

 

Lo cierto es que este niño estará viviendo un conflicto en donde, por un lado, quiere delatar al padre infiel pero temerá por el futuro de sus padres o la separación de la familia, y por otro lado querrá enfrentarlo directamente como hijo para saber que sucede. Si no se aborda el tema con los hijos, en un futuro podrán desarrollar dificultad para confiar, para relacionarse, culpa, ira y confusión sobre las relaciones y el matrimonio (Radio RPP, 2009).

 

Lo importante es que los padres asuman su situación, explicando al niño el sentido que tuvo su vida, es decir el sentido que tuvo para ellos su concepción y la vida misma del niño. Los niños deben saber que ambos padres lo aman y que ambos se sienten responsables de él hasta que el niño sea capaz de ser responsable de si mismo. Y explicarle que hay cosas y decisiones que se deben tratar únicamente entre la pareja, pero que no por eso o por las cosas que pasen entre los padres deben afectarlo.

 

Comúnmente, la infidelidad termina en divorcio o en separación de los padres, esto puede afectar gravemente a los hijos. Por eso es importante hablar con ellos de la situación de la manera más clara posible y con un lenguaje sencillo. De ser posible hacerlo juntos, sin poner culpables y evitando los favoritismos, que él entienda que ambos padres lo aman y seguirán siendo responsables de él a pesar de los problemas de pareja por los que pasen los padres. También es importante no usar al niño como instrumento de rivalidad entre ellos, ni como confidente o correo. Los padres deben resolver sus conflictos como adultos para que estos afecten lo menos posible a los hijos (Ribes, 2006).

 

Debemos dejarles en claro que ellos no son responsables de las decisiones tomadas por los padres, ya que comúnmente los hijos se sienten culpables de estos conflictos. Para los hijos, sin importar lo molestos que estén, siempre verán a los padres como lo que son, a los dos los querrán porque ambos son igual de importantes, aunque tengan problemas (Equihua, 2006).

 

Estos problemas, de no resolverse pueden afectar el clima emocional y la estabilidad familiar, así como detener, interrumpir o dañar los proyectos individuales o comunes de sus miembros. Estas situaciones generan un deterioro en las relaciones familiares que son un indicador evidente de ayuda profesional.

 

REFERENCIAS:

• Eisenberg Glantz, F. (l993). “Actitud hacia la infidelidad a lo largo del Ciclo Vital de la Pareja”. Tesis Doctoral en Psicología. Universidad Iberoamericana.

• Equihua Estrella, JM. (2006) “Cuando los padres se separan”. [Disponible en Red] http://www.wikilearning.com/monografia/los_ninos_ante_la_ocupada_sociedad-cuando_los_padres_se_separan/15289-3

• Estrada Inda, L. (l987). “El ciclo vital de la familia”. México: Editorial Posada

• Radio RPP (2009). “¿Sospechas que papá o mamá es infiel?” [Disponible en Red] http://radio.rpp.com.pe/confidencias/sospecho-que-mi-papamama-es-infiel/

• Rage Atala, E. (l990) “El desarrollo Humano Familiar visto a través del Ciclo Vital de la Pareja y de la Familia. Tesis Doctoral en Orientación y Desarrollo Humano”. Universidad Iberoamericana.

• Ribes, Oscar (2009). “Ayuda Problemas”. [Disponible en Red] http://www.ayudaproblemasfobia.com.ar/hfamiliaresm.htm

 

 

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