03 May
Los roles familiares y la infidelidad
Escrito por Infidelidad
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Por: Infidelidad.com.mx

 

"Con la familia sucede como con las cosas bellas,

que tienen más brillo cuando son imperfectas que cuando son acabadas"

Duque de la Rochefoucauld (escritor).

 

En investigaciones recientes de infidelidad.com.mx, se ha hablado del concepto de familia y como ésta es afectada por las consecuencias de una infidelidad. Sin embargo, existen diferentes tipos de familias cuyas reacciones a una infidelidad pueden ser diferentes, además la persona que comete la infidelidad también es un factor para determinar el tipo de dolor o la forma en que una infidelidad puede dañar a los miembros de una familia. 

Como mencionamos en otras investigaciones, la familia es un grupo y en ella se manifiestan todos los fenómenos que se producen en todos los grupos. Los miembros de una familia se interrelacionan, en general, con vínculos afectivos, cálidos e informales. Comparten una historia y el sentimiento de pertenencia a este grupo.

 

Los diferentes roles que existen en una familia se establecen en función del parentesco, cuando uno de estos roles no es cumplido (como en el caso de la infidelidad), se producen serios conflictos. Se crea un desequilibrio familiar que genera la conducta no esperada de uno de sus miembros, lo trata de establecer otro de ellos con el fin de mantener la cohesión del grupo (la guía, 2000).

 

Cumplir los roles familiares en forma creativa, pero respetando las expectativas que existen en un contexto social dado, disminuye notablemente la posibilidad de conflictos.

 

En caso de divorcio, lo que más afecta a los hijos, no es principalmente la separación de sus padres, sino el cambio en el ejercicio de sus roles; porque adoptan comportamientos no esperados en función de la nueva situación creada, muchas veces motivados por el resentimiento o la culpa, desequilibrando la armonía deseada (la guía, 2000).

 

Actualmente existen diversos tipos de familia, en los cuales se ejercen diferentes roles:

 

• La familia nuclear: formada por padre, madre e hijo(s). Es la familia clásica, también conocida como círculo familiar.

• La familia extensa: es la familia que comparte el hogar con otras personas, es decir, además de la familia nuclear viven: abuelos, tíos, primos, etc. sean consanguíneos o afines.

• La familia monoparental: solo hay un padre o madre, e hijos o hijas.

- Familia monoparental extendida: es donde hay un progenitor, hijos y personas de la familia.

-Familia monoparental compleja: hay un progenitor, hijos y comparte la vida con personas ajenas a la familia (Webcaché, 2008).

• Familia actual o neofamilia: En este modelo la pareja se une por lazos afectivos o de conveniencia, formando en cualquier caso núcleos familiares novedosos como las parejas del mismo sexo. Hay una reducción de la estabilidad (divorcio), reducción de los componentes (menos hijos), reducción de los espacios domésticos y de los tiempos de relación (padre y madre trabajan) y reducción de la normatividad axiológica (de los valores) (Olalla, 2008).

• Familias (en realidad hogares) unipersonales: Son aquellas formadas por un único miembro procedente de una separación o como resultado de viudedad.

 

Es interesante subrayar que al hablar anteriormente de pareja y sus hijos, debemos entender que ésta puede estar formada por la unión de integrantes de parejas previas con ruptura, al igual que los hijos pueden provenir de relaciones anteriores, es lo que a su vez se conoce como familia reestructurada.

 

No obstante, según el sociólogo francés Louis Roussel, es un error creer que hay un modelo único de familia, el cual sufre transformaciones como consecuencia de factores exógenos. Para éste hombre existen cuatro tipos de matrimonios generadores de familias (Olalla, 2010):

 

• El histórico, cuya finalidad es la supervivencia de los individuos a través del apoyo de las generaciones. Primero de los padres a los hijos y posteriormente de éstos a aquellos. Tradicionalmente asociado a conceptos religiosos, su ámbito de duración se entiende siempre de por vida.

• El matrimonio alianza, en el que la importancia del factor económico se relaja y adquieren mayor valor los conceptos emocionales. No obstante, su carga institucional se revela importante ya que su ruptura conlleva una gran dosis de frustración e incluso cierto estigma.

• El matrimonio fusión, que es el que prevalece hoy en el mundo occidental. Su principal dimensión es afectiva, permaneciendo las consideraciones institucionales en segundo plano, es decir, el matrimonio perdura mientras existe amor.

• El matrimonio compañía, que se define por la pura y simple cohabitación, sin que exista distinción entre los hijos nacidos dentro o fuera de la pareja y cuya duración está en función de la voluntad de las partes.

 

Como ven, el abanico de modelos se amplia continuamente porque, en cada etapa histórica, el modelo familiar es el resultado de las nuevas opciones culturales, legales y económicas, que la realidad social del momento permite (Olalla, 2010).

 

Sin importar la estructura que tenga la familia o el modo en que ésta sea, tiene roles dentro de la sociedad. El rol de la familia, en primera instancia, consiste en educar las múltiples facetas de la personalidad, a distintos niveles: educación intelectual, cívica, estética, etc. Los cuales llevan a los hijos a poder desenvolverse en otras instituciones sociales como la escuela o el trabajo. Pero lo que se trasmite fundamentalmente es la relación afectiva, principalmente en los primeros años de vida. El papel de la familia consiste en formar los sentimientos, en diferentes aspectos: en las relaciones humanas, la religión, la sexualidad, la estética, la moral y la sentimental. Si en alguno de estos aspectos falla el rol familiar es muy difícil que alguien más pueda sustituirlo.

 

Para que esto suceda, los padres deben aprender cuales son sus roles y ejercerlos como es debido. El rol de los padres se forma en parte por la naturaleza, pero es la cultura de cada sociedad quien contribuye a determinarlos. La exclusión o exageración de ambos roles es muy perjudicial para una buena educación. En el tipo de rol que cada padre y madre tratan cuenta la experiencia que tuvieron en su edad infantil, la cultura adquirida, las costumbres y las normas pedagógicas aprendidas (sociologicus, 2001).

 

Sin embargo, también existen diferentes tipos de padres quienes ejercerán sus roles de manera específica:

 

1. Padres autoritarios: Son quienes necesitan colmar sus frustraciones dominando a los demás y teniendo a los sujetos a voluntad. La situación de los padres puede posibilitarles el convertir fácilmente a sus hijos en víctimas de sus necesidades despóticas. Este tipo de padres causan sufrimiento al niño, lo perjudica y lo trata con injusticia.

2. Padres permisivos: Son aquellos padres tolerantes e inclusive flojos que son incapaces de poner límites a las pretensiones excesivas de sus hijos. El resultado es hijos malcriados y defraudados.

3. Padres represivos: Son aquellos padres que reprimen muchas cosas a los hijos, o aquellas que la sociedad les obliga a reprimir.

4. Padres explotadores: Algunos padres, en vez de considerar su misión como la de posibilitar el lanzamiento de sus hijos para que realicen su conquista personal en la vida, tratan de sacar de estos el partido que puedan en el cultivo de sus propios intereses individuales.

5. Padres inhibidos: son aquellos quienes no cultivan la relación con sus hijos, los descuidan, creando un mutismo hacia ellos.

6. Padres protectores: Son los que cultivan demasiado la relación con los hijos, en el sentido de que llegan a decidir por ellos y a imponerles un ritmo de vida perfectamente prefabricado y dulcemente asfixiante.

 

Según Groothoff, “las relaciones entre padres e hijos son irreversibles”. Los padres han de existir para sus hijos, y no estos para aquellos. Esta relación irreversible entre padres e hijos es propiamente la fuente de hominización: se experimenta el amor y enseña a amar, uno es tratado responsablemente y enseña a ser responsable (sociologicus, 2001).

 

Uno de los objetivos más importantes de los padres es conocer a los hijos y saber qué le conviene a cada uno. Además deben tener autoridad, no deben dudar a la hora de establecer límites y normas. Deben hacer que el niño se sienta querido y valorado, en la medida que los hijos se sienten comprendidos y apoyados se abrirán más con el apoyo de los padres. Igual de importante es la necesidad que tienen de la paciencia y la serenidad de los padres, deben verlos serenos, que no pierdan el control, que no se dejen llevar por la ira y el enfado (Aparicio, 2007).

 

Aunque la función principal de los padres de familia es la misma, el rol que ejerce el padre y la madre son diferentes, específicamente, el rol de ser padre se ve de manera tradicional como aquel que da protección en el sentido de techo, comida, vestuario y educación, siendo el proveedor económico de la familia. Es el que tiene que salir a trabajar para satisfacer las necesidades básicas y dar seguridad a los que dependen de él (Saavedra, 2010).

 

Muchas veces, esta exigencia los sobrepasa, se sienten sobrecargados y exigidos por un ambiente que les pide más de lo que se sienten capaces de dar. Otros padres se sobre-exigen pensando que su papel fundamental es dar seguridad económica y que su familia debe tenerlo todo. Así el trabajo y lo económico pasan a ser lo central, su razón de ser y a lo que dedican toda su energía y no les queda tiempo ni ánimo para estar con los miembros de la familia. Al mismo tiempo se piensa que el papel más importante del hombre en el hogar es el de ser figura de autoridad y que debe poner orden, disciplina y tomar decisiones. Pues si bien, esto tiene su valor pero una de las responsabilidades mayores de los padres es educar; ésta acción debe ser compartida con la madre y otros miembros de la familia. El establecer límites, reglas y las exigencias de cumplirlas es una labor conjunta y compartida por la pareja.

 

Aunque la protección económica y la disciplina son aspectos importantes para la seguridad de los hijos, hay otro tipo de seguridad que es más básica y primaria, y que es la necesidad de ser aceptado, querido, respetado y entendido. Para esto no es preciso estar de acuerdo con el otro, pero sí hay una palabra clave para entender esto, el respeto. Al padre le concierne orientar y apoyar más que criticar y castigar. (Saavedra, 2010).

 

Además, el papá es una figura muy importante en cuanto a conectar a los hijos con el mundo exterior, el mundo del trabajo, del estudio, la política, los deportes, etc. aunque su papel va cambiando a medida que los hijos crecen. La figura del padre es un respaldo central en todos los proyectos que los hijos se plantean (Saavedra, 2010).

 

Es en la edad escolar donde el rol paterno es dramáticamente importante. Cuando el niño entra al colegio, el papá pasa a ser una figura de apoyo y motivación. Se ha visto que los niños con un padre ausente, ya sea porque no lo tiene o porque pasan muy poco tiempo con ellos, tienen peor rendimiento escolar. Mas adelante con la pubertad, los hijos necesitan más su cercanía y apoyo que nunca.

 

La idea es seguir de cerca, apoyar y estimular el rendimiento del niño, más que controlar o castigar, ya que se ha visto que los padres indiferentes tienden a generar hijos poco creativos y más dependientes en cuanto al rendimiento escolar (Saavedra, 2010).

 

Los niños que han tenido un buen padre entre los primeros 18 a 24 meses de vida, son más seguros en la exploración del mundo que les rodea, son más curiosos y menos dubitativos frente a los nuevos estímulos. Estos niños, al momento de ir a la escuela, están más preparados, tienen mayor tolerancia a la frustración y a la tensión, están más capacitados para esperar su turno, mantienen suficiente interés en su trabajo y confianza en sus propias capacidades y habilidades para trabajar solos, según los estudios realizados por Henry Biller y Frank Pedersen, ya que el padre apoya las conductas del hijo que buscan novedad y lo ayudan a tolerar frustraciones cuando integra algo nuevo (Vicuña y Cols., 2009).

 

Otros estudios han asociado el coeficiente intelectual más alto al cuidado paterno. Esto debido a que la preferencia del padre por apoyar las conductas de búsqueda de novedades, combinado con la tendencia a enriquecer y complejizar las actividades más rutinarias y pasivas de los hijos le entregan un fuerte papel de apoyo en la capacidad mediable y percibida del hijo para resolver problemas y adaptarse, capacidades necesarias para el éxito en la escuela y posteriormente en el trabajo.

 

Es así como se observa que los padres desempeñan en sus familias un número significativo de roles (compañeros, proveedores, esposos, protectores, modelos, guías morales, profesores, proveedores de cuidado) cuya importancia relativa varía de acuerdo a la época histórica y grupos culturales.

 

En los últimos 20 años, el rol del padre de familia se ha trasformado y poco a poco ha dejado de limitarse al papel de generador de hijos y proveedor de bienes y se ha ido reconociendo que también puede llegar a ser un proveedor emocional (Guajardo. 2005).

 

Por otro lado, el rol de ser madre tiene como función básica alimentar física y psicológicamente a sus hijos brindándoles protección y a la vez estimularlos a crecer.

 

Es la madre quien primero satisface las necesidades básicas del hijo a través de la alimentación, el afecto, el contacto piel a piel y la estimulación intelectual y sensorial. Su presencia en el hogar crea las bases afectivas necesarias para que los demás miembros crezcan con estabilidad emocional, seguros de sí mismos y con valores que les permitan ser más autónomos y transparentes en sus relaciones humanas. En este sentido se dice que la relación madre-hijo de algún modo es la base sobre la cual se organiza la relación con otras personas (Saavedra, 2010).

 

Las funciones de la madre, en general son:

 

En primer lugar establecer las relaciones afectivas con los hijos, ya que una maternidad óptima permite a los hijos superar gran parte de las dificultades inherentes al desarrollo.

 

La madre desde que sus hijos nacen debe saber responder intuitivamente a todas sus necesidades y en los primeros meses de vida halla toda su seguridad en la actitud sostenida por su madre. Todo irá bien mientras la actitud afectiva de la madre, sea una actitud materna que satisfaga tanto al niño como a la madre.

 

Otro aspecto importante, es que la madre enseñe las exigencias y reglas necesarias para su vida adulta, siendo ella quien comúnmente dicta exigencias y prohibiciones e incluso sanciona. La idea central es que la madre aprende a corregir y por medio de ello enseña a sus hijos para que logren su propia valoración (Saavedra, 2010).

 

Anteriormente el ideal a la cual toda mujer aspiraba era ser madre, hoy en día este ideal se ha sustituido por múltiples intereses. La mujer de hoy está exigida a tomar decisiones radicales, ya no se presume como al principio del siglo pasado, que una profesión implique para la mujer la renuncia al casamiento y a la posibilidad de formar una familia, por el contrario, la mujer ha sido capaz de demostrar que puede asumir todos estos roles, pagando a veces costos muy altos. Pero el amor maternal es un sentimiento, y como tal es frágil y variable. Por eso, para ser una buena madre, se requiere de formación, de compartir sus experiencias con otras madres que le permita emprender y desarrollar su capacidad de crecer intelectual y emocionalmente, realidades que no se contraponen, más bien se complementan (Blog mujeres, 2007).

 

La mujer actual se preocupa mucho de su desarrollo personal y profesional, se preocupa por trabajar para ganar dinero y poder ser independiente de su esposo. Si bien eso es positivo para la mujer y en cierto aspecto, como el económico, para su familia, podría ser perjudicial para el desarrollo integral de sus hijos si es que no se organiza bien.

 

No se debe dejar de lado la importancia del trabajo y del dinero, sobretodo cuando realmente es una necesidad, pero tampoco se debería dejar de lado el tiempo que debe darle la madre a sus hijos. (Familia siglo XXI, 2007).

 

La madre juega un rol sumamente importante, sobretodo cuando los valores más importantes son el consumismo, la belleza y hedonismo, el dinero, lo material, etc. La madre debe enseñar a sus hijos a analizar, a reflexionar, a cuestionarse todo lo que ven, a discernir entre lo que es bueno o malo para ellos; además, debe enseñarles a valorar lo espiritual, a querer, respetar, entender y tolerar al prójimo; y lo más importante, debe enseñarles a valorarse a sí mismos, a quererse y respetarse (Familia siglo XXI, 2007).

 

En la familia, el rol de los hijos también es muy importante, sin embargo a veces, el saber que papel deben tener estos crea ciertas dudas. Muchos padres no saben si exigen demasiado a sus hijos o por el contrario se quedan cortos. Otros, erróneamente, esperan a que los niños sean mayores para empezar a inculcarles ciertos hábitos y normas de conductas. (Aparicio, 2007).

 

Según la edad del niño y el desarrollo evolutivo es el rol que desempeña en la familia y el lineamiento para saber que exigirle, cómo y porqué. Pero desde que son muy pequeños se les debe enseñar a ser responsables, implicarles en las tareas del hogar y favorecer la autonomía personal.

 

Para desarrollar en ellos el sentido de la responsabilidad se debe enseñar a ser consecuentes y responsables de sus actos, ayudarles a asumir que los fracasos forman parte de la vida y que son útiles para aprender de los errores. Todo esto se debe reforzar con el ejemplo (Aparicio, 2007).

 

Para que colaboren en las tareas del hogar se les debe invitar de manera divertida y sana dejando pequeñas tareas y aumentarlas en la medida que van creciendo. Esto, además de enseñarles buenos hábitos de colaboración, trabajo en equipo y limpieza, los ayuda a sentirse útiles y necesarios dentro de la familia. También es importante enseñarlos a ser independientes y autosuficientes, ya que si los padres hacen todo por los hijos y no les dejan hacer nada por ellos mismos, nunca van a saber que actividades pueden hacer solos y siempre van a necesitar de alguien que haga las cosas por ellos.

 

Es muy importante que los niños no vean estos deberes como castigo sino como algo que forma parte de la convivencia familiar, y que lo mismo que los padres tienen obligaciones, ellos tienen que tener otras (Aparicio, 2007).

 

Cuando son dos o más hijos dentro de la familia, se crea otro rol, el de los hermanos. Generalmente, en la infancia, los hermanos no se llevan del todo bien, que se pasen la mayor parte del tiempo discutiendo y peleándose por pequeñeces, no quiere decir que no se quieran. Los padres deben evitar intervenir y dejar que las diferencias y discusiones las solucionen ellos. Hay que hacerles entender que tienen que aprender a valerse por si mismos y a llegar a acuerdos cuando existen diferencias. Pero sobretodo, nunca deben de hacerse comparaciones entre hermanos (Aparicio, 2007).

 

Los hermanos comparten sus raíces, saben quienes son, aceptan o rechazan los mismos valores de los padres y es probable que se traten con mayor franqueza que con cualquiera de las personas que conocen. Los hermanos empiezan a relacionarse con mayor frecuencia después de los seis meses de vida del bebé. Los hermanos mayores enseñan a los menores e influyen en su desarrollo cognoscitivo. El ambiente que los hermanos crean entre si afecta no solo sus futuras relaciones sino también el desarrollo de la personalidad de cada uno y la manera de reaccionar a otros niños (Rivera, 2009).

 

Otros miembros de la familia que también deben aprender a asumir y ejercer su rol, son los abuelos. Cuando llegan los nietos se vive un momento de gran alegría, pero a la vez se produce una enorme conmoción y los abuelos deben buscar cuál es su lugar. Es posible que se generen tensiones entre padres e hijos, ahora convertidos en padres y abuelos respectivamente, también pueden surgir situaciones de rivalidad entre las dos parejas de abuelos. Es el momento en que el rol de los abuelos se debe definir. La función de los abuelos debe limitarse a ayudar y acompañar a sus hijos y nietos, respetando la decisión de los padres cuando no estén de acuerdo, salvo en casos de riesgo (Marías, 1998).

 

Es importante recordar que lo más importante para padres y abuelos es el bienestar de los niños. Los abuelos son quienes trasmiten la historia y la tradición de la familia, pero sobretodo deben funcionar como ejemplo. Los abuelos le ayudan a sus nietos a construir su propia historia y a aumentar sus conocimientos. Se han llevado a cabo numerosas investigaciones que dicen que la relación ideal entre nietos y abuelos se produce cuando el contacto entre ellos es regular, y cuando los abuelos son exitosos en desempeñar su propio rol sin ejercer el de padres. Además, los abuelos contribuyen a reducir la distancia afectiva entre generaciones facilitando la integración de los miembros más jóvenes en el núcleo familiar; sirven de soporte emocional en momentos de crisis y por su posición imparcial, pueden hacer de puente cuando existen problemas entre padres e hijos. Por último, la función de mimar a los nietos va unida al hecho de ser abuelo y los estudios demuestran que no es malo si se tiene cuidado en no anular la influencia de los padres. Mimar a los nietos hace que ellos aprecien la existencia de un amor incondicional que, con el tiempo, les genera bienestar y confianza en sí mismos (Marías, 1998).

 

Estos roles serían los ideales para que pueda existir una familia funcional, sana y feliz, sin embargo, la realidad es otra. Es muy difícil encontrar en estos días una familia en que todos los miembros asuman sus roles de manera correcta y sean completamente funcionales para la sociedad y para ellos mismos.

 

La mayor parte de las veces, los que fallan al cumplir su papel son los padres, cambiando por completo el rol de todos los miembros de la familia y convirtiéndola en una familia disfuncional.

 

En otras palabras, los roles familiares son los papeles que aprendimos a jugar desde niños, para equilibrar el sistema familiar, para protegernos y obtener lo que necesitamos. Cuando la familia se vuelve disfuncional, provocado por cualquier evento desafortunado (Wegscheider, 2009), incluida la infidelidad, se generan diferentes roles a los que vimos anteriormente:

 

• Dependiente: es la persona que empieza el conflicto, en este caso el que comete la infidelidad, pero también se puede dar por problemas con el alcohol, las drogas, la violencia, etc., es quien sufre del caos y el desorden, generalmente vive en una trampa de negación de sus sentimientos verdaderos de soledad, vergüenza y culpa.

• El codependiente primario: son las personas más cercanas, como esposos, padres y de los cuales depende más. Esta persona provee lo necesario y se va involucrando más y más y comienzan a reprimir o negar los sentimientos propios para tomar las responsabilidades que el otro empieza a no cumplir, y en esa forma lo suple.

Por ejemplo, supongamos que el esposo es el infiel y su esposa es la codependiente. Como codependiente, ella se siente responsable de todo, hasta de la misma adicción de su esposo, justifica las acciones de su marido, dando excusas por él a otros para ocultar o evitar las consecuencias. Frecuentemente ella piensa: “Si yo fuera mejor esposa, mejor cocinera, mejor amante, mejor ama de casa o mejor madre el no tendría la necesidad de ser infiel y seriamos una familia feliz.” Ella trata de controlarlo a él y a los demás compulsivamente, así ella muestra su adicción al adicto y a sus problemas. Por pena ella no comparte su situación, ni sus sentimientos verdaderos de enojo, incapacidad y culpa con casi nadie, sintiéndose aislada. De esta forma la negación al problema familiar continúa.

• El héroe: es generalmente el papel del hijo mayor de la familia, es el niño o niña más responsable y actúa como el segundo papá o la segunda mamá de los otros niños. Este trata de ganar la aprobación de otros, especialmente la de los adultos. La psicología inconsciente del héroe es: si yo soy bueno, mi familia no puede ser tan mala y posiblemente pueda mejorar.

De esta manera, el niño también se vuelve codependiente porque piensa que su conducta puede cambiar la conducta del otro. Hace esfuerzos constantemente para mejorar las cosas y trabaja para cambiar la situación. Su papel es el de proveer dignidad y estima al sistema.

• El escapista u oveja negra: Este papel también le corresponde a alguno de los hijos, generalmente al segundo. Este niño ha aprendido que la atención negativa es más fácil de lograr que la atención positiva. Este niño esta metido en problemas con la familia, la escuela, y posiblemente con la ley. Su codependencia se manifiesta en la negación de sus sentimientos verdaderos con la conducta de rebelión. Esta conducta extrema distrae la atención de la familia del problema primordial y facilita la negación de toda la familia. También es conocido como el chivo expiatorio.

Él ha aprendido que en la familia no es compensado por lo que es, sino por lo que haga; pero como no quiere trabajar duro como el héroe para probar su valor, se retira de la familia y busca sentirse pertenecido a otro lugar. Su papel es la de atraer hacia si mismo la atención de la familia.

• El niño perdido: este es el tercer papel de alguno de los hijos. Es aquel hijo que no causa problema alguno y evita los conflictos. El niño perdido o silencioso vive aislado de la familia y pasa mucho tiempo solo, desarrollando una vida de fantasía. Este niño no confía en las personas fácilmente y se acerca más a las mascotas o a los muñecos. La mayoría de las veces la gente no lo nota, porque no se le da ninguna atención, ni negativa ni positiva, solo está ahí. Sufre mucho y se siente solo.

Su papel es el de ofrecer alivio a la tensión: actúa de tal forma que la familia no tenga que preocuparse por él. Su codependencia se manifiesta inconscientemente en la negación de la necesidad de otros. Su soledad e independencia tienen la característica de compulsión.

• El payaso o mascota: este papel generalmente le corresponde al hijo menor, quien usa su sentido del humor para llamar la atención hacia él y distraer la atención de las tensiones que hay en la familia. Nadie lo toma demasiado en serio, aunque es inteligente. La codependencia de este niño es que se siente responsable del dolor de la familia, y cree que debe aliviarlo con buen humor, bromas y brindar diversión a la familia (Wegscheider, 2009).

 

Como podemos ver, estos papeles giran alrededor de la sobrevivencia en la familia, pero no tienen nada que ver con los sentimientos de miedo y rechazo al abandono. Esta constante represión de los sentimientos y el vivir para desempeñar un papel, fortalece la personalidad codependiente. Si no se ejecuta el papel, sienten que todo se puede convertir en un caos y finalmente terminan no sabiendo ni quienes son, ni que sienten.

 

No hay que olvidar que estos papeles se pueden desarrollar en cualquier familia que tiene crisis, ya sea de algún familiar con alguna adicción, con alguna enfermedad como el cáncer, una crisis económica, y desde luego la infidelidad de alguno de los miembros. Los familiares adoptan estos papeles de codependencia inconscientemente para sobrevivir en un sistema de caos, este hecho implica la esperanza para la familia en crisis. Si un familiar cambia su conducta de codependencia, por la definición de un sistema familiar, el resto de los familiares tiene que equilibrar el sistema con cambios de igual manera. La recuperación personal es la respuesta para la familia en crisis (Wegscheider, 2009).

 

Además, con estos roles que tiene que adoptar la familia para poder sobrevivir, nos podemos dar cuenta del daño que causa y las repercusiones que trae a todos los seres queridos el cometer un error, muchas veces por no pensar en las consecuencias o creer que nadie se va a enterar de lo sucedido. Es por eso que antes de cometer una infidelidad o un error, se debe tener en cuenta el daño que le estamos causando, no solo a nosotros mismo o a la pareja, sino a toda la familia que, aunque no se vea claramente también afecta de forma brusca a nuestra sociedad, si no ¿Porqué actualmente existen más familias disfuncionales que en generaciones anteriores?

 

REFERENCIAS:

 

La guía, 2000. “Sexualidad Anormal” (Disponible en Red)

http://psicologia.laguia2000.com/general/sexualidad-anormal

Sociologicus, 2001. “La función educadora familiar”. (Disponible en Red)

http://www.sociologicus.com/portemas/familia/funcioneducadora.html

Wegscheider, Sharon, 2009. “Another chance, hope and help for the alcoholic family” (Otra oportunidad, esperanza y salud para la familia alcohólica) Roles en las familias disfuncionales (Disponible en Red)

http://www.camporenacimiento.com.mx/rolfamiliar.htm

Olalla, Celestino, 2010. “Los nuevos modelos familiares, la gran ruptura” Revista Iberoamericana de Sostenibilidad. (Disponible en Red)

http://www.otromundoesposible.net/default.php?mod=magazine_detail&id=516&num_pag=3

Saavedra Oviedo, Jose G., 2010. “Tipos de familia”. (Disponible en Red)

http://www.monografias.com/trabajos26/tipos-familia/tipos-familia.shtml

Vicuña, Josefina., Reyes Victoria, 2009. “El rol del padre y su influencia en los hijos”. (Disponible en Red)

Chile Unidohttp://www.familia.cl/Matrimonio/ser_papa/rol_padre.htm

Guajardo Acuña, Humberto, 2005. “El rol del padre ha ido cambiando” (Disponible en Red)

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/281195.el-rol-del-padre-ha-ido-cambiando.html

Oiberman, Alicia, 2010. “El rol del padre en la primera infancia” (Disponible en Red)

http://www.materna.com.ar/Familia/Ser-padre/Articulos-Ser-padre/El-rol-del-padre-en-la-primera-infancia/Articulo/ItemID/19123/View/Details.aspx

Blog mujeres, 2007. “El rol de una madre” (Disponible en Red)

http://www.blogmujeres.com/2007/04/02/el-rol-de-una-madre/

Familia Siglo XXI, 2007. “El rol de la madre”. (Disponible en Red)

http://familiasigloxxi.blogspot.com/2007/11/el-rol-de-la-madre.html

Aparicio Pérez, Trinidad, 2007. “El papel de los hijos en el hogar” (Disponible en Red)

http://www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=100145&RUTA=1-3-69-102031-100145

Rivera, Juan Paulo, 2009. “Familia y desarrollo personal” (Disponible en Red)

http://www.monografias.com/trabajos5/fadeper/fadeper2.shtml

Marías, Julián, 1998. “Abuelos y nietos” Publicado en el Diario ABC de Madrid, el 17 de diciembre de 1998.

Martín, Marta Susana, 2007. “El rol de los Abuelos” (Disponible en Red)

http://www.estimulosadecuados.com.ar/msm11.htm

 

 

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