22 Jun
Placer para una
Le√≠do 2100 veces | Publicado en ¬ŅSab√≠as qu√©...?
 
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Amiga, una sesión de autoerotismo no siempre es un trámite exprés. Entonces, llegó el momento de que le hagas un update a tu técnica.

El sexo en solitario te permite explorar tu cuerpo y tu placer sin estar condicionada por la presencia del otro: como nadie te apura, puedes ensayar todo tipo de caricias y de roces.

Si quieres vivir una experiencia extraordinaria, tumbate sobre la cama y dejá que tu mente juegue libremente. “El autoerotismo está basado en las fantasías, que son centrales para la vida sexual: sirven para obtener satisfacción”.

Además de desarrollar tu capacidad de goce, esta práctica tiene varios beneficios extra: te ayuda a liberar sustancias (como las endorfinas, la dopamina y la oxitocina) que mejoran tu humor y tu salud, y fortalece los músculos de tu pelvis: los “entrena” para obtener mayor cantidad de orgasmos (¡y más intensos!).

Pero, sin dudas, el mayor provecho de la autoestimulación es que, al explorar tu cuerpo, descubre qué te excita más, y eso es un dato clave cuando estás con un hombre en la cama. Una vez que aprendas a alcanzar orgasmos en solitario, puedes compartir ese conocimiento con él.

La entrada en calor

La manera más efectiva de encender tu circuito.

1. Seducete. Acariciá tus zonas erógenas y aprovechá para explorar áreas nuevas, como detrás de las rodillas, el interior de los muslos o la nuca.

2. Enciende una vela aromática. Las fragancias estimulan el deseo sexual. La Smell and Taste Treatment and Research (Fundación para el Tratamiento y la Investigación del Olfato y el Gusto), de los Estados Unidos, recomienda las de lavanda y el sándalo.

3. Estimulá tu mente. Acuerdate de alguna escena hot de una película: eso alcanzará para activar tu libido. También puedés recordar un párrafo de algún libro erótico. Nuestros favoritos: Una noche deseada, de Malpas Jode Ellen; o Yo te quiero, de Irene Cao.

Pruebá estas movidas

POWER WOMAN

Arrodillate sobre la cama con las piernas ligeramente separadas y apoyá la espalda contra la pared. Esta posición hace que llegue más caudal sanguíneo a tu pelvis (¡hola, orgasmo!) y te permite un fácil acceso a todas tus zonas erógenas. Con una mano puedes manejar un sex-toy y con la otra estimular tus senos. Si tu cama no está ubicada contra una pared, optá por el sofá de la sala.

CON EFECTO HÚMEDO

Nada mejor que la ducha para una sesión solitaria. Ubicate de manera tal que el agua caiga sobre tus partes más sensibles: es la manera más efectiva de entrar en calor. Luego, girá y colocá un pie sobre el borde de la bañera y empieza a acariciar tu clítoris suavemente. Al permanecer de pie, tus músculos pélvicos están tensos y eso impulsa un orgasmo más intenso.

NEOCLÁSICO

Acuestate sobre la cama. Una vez que hayas localizado tu Punto G, empezá a estimularlo con tu dedo o con ayuda de un sex-toy, al tiempo que mimás tu clítoris. Dejá que tu cabeza cuelgue fuera de la cama: el flujo extra de sangre en tu cerebro, junto a la doble acción en tu zona V, provocará un clímax de otro planeta.

Sex factor sorpresa

Recuestate boca abajo, con la espalda arqueada y tus caderas apenas elevada. Llevá tu mano no dominante (si eres diestra, será la izquierda) hacia atrás, introducila entre las piernas hasta poder tocar el clítoris con ella. Por supuesto, no es la movida más convencional (ni cómoda), pero se trata de buscar sensaciones nuevas. Entonces, variá también la forma de estimularte. ¿Usualmente tus caricias son en sentido “arriba-abajo”? Probá el movimiento diagonal. Si siempre vas directo a tu botoncito, esta vez demorate: deslizá un dedo alrededor de él, como si dibujaras círculos, para generar expectativas y para estimular las terminaciones nerviosas que hay en esa zona.


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