02 Mar
Sexismo en la infidelidad
Escrito por Infidelidad
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Por: Infidelidad.com.mx

“Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro.”

Jean Paul Sartre

 

En esta investigación se habla sobre las implicaciones que tiene el sexismo en la infidelidad, específicamente de cómo perjudican el machismo y el feminismo a las relaciones de pareja, pero para eso, primero debemos definir lo que estos conceptos significan. 

 

Sexismo es la discriminación de personas de un sexo por considerar inferior al otro, sus variantes más comunes son el machismo y el feminismo. Estas creencias sostienen que los individuos pueden ser juzgados basándose en las características del grupo al que pertenecen (masculinos o femeninos). De esta forma, se le llama misoginia al rechazo hacia las mujeres, el sexismo contra ellas, ya que estas han sido vistas históricamente como el “sexo débil”. Mientras que el rechazo hacia los hombres se le denomina misandria.

 

El feminismo es un movimiento ideológico y socio-político que aspira a la igualdad entre hombres y mujeres, eliminando el sentimiento de inferioridad con respecto al hombre. Se crea a partir de la conciencia acerca de la desigualdad de géneros y de la búsqueda de justicia social.

 

Aún hoy, cuando se han alcanzado incuestionables logros en la lucha por la igualdad de la mujer, hay que reconocer que continúan existiendo mecanismos sociales y culturales que la discriminan. En muchas naciones, la mujer de hoy vota, participa en la vida pública y política y en teoría, tiene las mismas oportunidades y derechos que los hombres en todos los campos. Sin embargo, no en todos los países se respetan de igual forma estos principios, ya que en muchos lugares las mujeres siguen siendo víctimas de una vieja y sólida cultura machista. La violencia doméstica, el acoso sexual, el trato diferenciado son denuncias cotidianas en las sociedades modernas. La lucha de las mujeres en este sentido tiene una larga historia. La conciencia feminista actual se nutre de numerosos temas que habían comenzado a ser desarrollados desde la Edad Media.

 

Por un lado, hay que mencionar la idea expresada en Francia en el siglo XIV (Cristina de Pisán) y en Inglaterra en los siglos XVII (Mary Astell) y XVIII (Mary Wollstonecraft) de que las diferencias entre hombres y mujeres no provienen de la naturaleza, sino de la distinta educación de los dos sexos. Igualmente relevante resulta la protesta contra la muerte civil de la mujer en la familia y su expulsión de las funciones económicas y políticas, difundida en el siglo XVI en Holanda. El rechazo de la doble moral sexual fue expresado en el siglo XVII por las inglesas, y en el siglo XIX por las Saint-simoniaanas y las feministas del International Council of Women (ICW).

 

Hay que mencionar, igualmente, la teoría de que la liberación de las mujeres sólo podría ser obra de las mujeres, y la posición de las francesas del siglo XIX, según la cual la liberación femenina es inseparable de la de todos los trabajadores. El derecho de la mujer al placer fuera del matrimonio fue reivindicado en el siglo XIX por Claire Demar y las Saint-simonianas.

 

Fue en el siglo XIX cuando la conciencia feminista se empezó a trasmitir a otras mujeres y se inicia este movimiento social y político, gracias a las recopilaciones de la historiadora Gerda Lerner quien recopila varios documentos políticos, culturales, legales y religiosos en donde se evidencia la subordinación del sexo femenino (Solé, 1995).

 

El movimiento organizado data de la fecha de la primera convención por los derechos de la mujer, realizado en Nueva York en el año de 1848. Desde entonces, el feminismo ha producido diversos cambios en las sociedades occidentales, como el sufragio femenino, el empleo igualitario, el voto, el derecho a la propiedad, a pedir el divorcio, a controlar el propio cuerpo y las decisiones medicas, como el aborto y la píldora anticonceptiva.

 

El desarrollo histórico del feminismo se da en tres periodos:

 

1. La primera ola. En donde “feministas” como Simón de Beauvoir, quien sostenía que las mujeres eran consideradas inferiores a los hombres debido a un adoctrinamiento cultural disfrazado de determinismo biológico, es decir, que se les marginaba y relegaba a labores domésticos y crianza de los hijos, ya que estaban biológicamente predispuestas a ser incapaces de realizar cualquier tipo de actividad que implicara un reto intelectual. Esta primera ola buscaba eliminar la jerarquía de lo masculino sobre lo femenino, la igualdad de los derechos.

 

2. La segunda ola. Comienza con los movimientos sociales y políticos ocurridos en Francia en 1968. Esta segunda ola se caracteriza por el cambio en las prioridades, es decir, el objetivo ya no era buscar la igualdad con los hombres, sino ser reconocidas como un género diferente, con necesidades distintas pero con las mismas oportunidades. Lo que en realidad buscaba esta ola era desenterrar la feminidad en su singularidad y dejar atrás el discurso de que los hombres eran opuestos a las mujeres.

 

3. La tercera ola. Se refiere a la época actual, en donde existe mucha polémica entre la primera y la segunda ola, y en donde muchos más países han entrado al debate entre las diferencias e igualdades de hombres y mujeres. En realidad, este tercer movimiento, intentaría que la mujer siga siendo reconocida como un “otro” diferente al hombre y no su opuesto. Las mujeres buscan igualdad de representación en los sistemas políticos, hecho que se traduce al acceso al poder. Así como un cambio radical en las funciones del hogar y la crianza de los hijos, en donde exista más participación por parte de los hombres, o una manera de poder tener éxito profesional y realizarse en la maternidad.

 

El movimiento feminista de la actualidad es ideológicamente muy diferente a lo que se planteaba en un principio. La autora Betty Friedman, en su libro: “The Feminine Mystique” (El Mito de la Feminidad), y también considerada “madre” del movimiento actual feminista, adopta la filosofía del “yo primero” en donde propone a las mujeres que “solo se podrán sentir realizadas y felices si lograban tener éxito fuera del hogar, y que el ser esposa y madre era la más indigna y denigrante de todas las labores que podría realizar la mujer” (Llaguno, 2009).

 

Este nuevo feminismo, concluye que la mujer solo puede lograr su potencial si se libera de la carga de ser madre. A partir de entonces, la sexualidad y la reproducción ya no fueron consideradas por las feministas como regalos de Dios, sino como una carga o como obstáculos para lograr la igualdad con los hombres. Así que el derecho a tener relaciones sexuales sin miedo al embarazo pasó a ser un derecho absoluto y siguiendo el mismo falso razonamiento, llegó el aborto a petición. Las nuevas feministas pasaron, de valorar su maternidad y trabajar por leyes justas que brindaran más protección a la mujer, a exigir el derecho ilimitado al aborto a petición (Llaguno, 2009). Este trágico cambio de rumbo del movimiento feminista le cuesta la vida a más de 45 millones de niños por nacer cada año en el mundo (ONU).

 

En la actualidad, las mujeres tienen dos corrientes feministas, la primera se esfuerza por eliminar las diferencias entre los sexos y lograr la igualdad total con los hombres, aunque para lograrlo se tenga que elegir la muerte de los propios hijos por nacer; la otra, reconoce plenamente la originalidad y dignidad de ser mujer y no rechaza la maternidad, sino que la considera una virtud exclusiva de las mujeres (Llaguno, 2009).

 

La mujer de hoy se enfrenta a serios problemas: la urbanización, la industrialización y la explosión global de la información, influyen poderosamente sobre la familia, el matrimonio y especialmente sobre la mujer. Las presiones económicas obligan a la mujer a trabajar fuera del hogar, los medios de comunicación social promueven constantemente el libertinaje sexual y como resultado, las mujeres pagan un precio muy alto con el aumento de las enfermedades transmitidas por vía sexual y con el nacimiento de hijos fuera del matrimonio (O´Leary, 2009).

 

Ante esa situación, la mujer de hoy siente la necesidad de unirse a otras mujeres para defender sus verdaderos intereses. Lamentablemente, las voces de muchas de ellas han sido sofocadas por el feminismo radical, que pretende ser el portavoz de todas las mujeres. Este feminismo radical está consciente de los problemas, pero sin entender la verdadera causa, ofrece soluciones que pueden llegar a ser dañinas para la mujer y su familia (O´Leary, 2009).

 

En México, fue Esperanza Brito y otras 23 feministas quienes constituyeron legalmente el Movimiento Nacional de Mujeres ante la primera conferencia mundial sobre la mujer en 1975. Para 1978, surgió el Frente Nacional por los Derechos y la Liberación de las Mujeres, con el cual se impulso la lucha por los derechos reproductivos y sexuales de éstas. En 1988, se fundó el primer Centro de Orientación y Apoyo a Personas Violadas (COAPEIV), y en 1989 la primera Agencia Especializada en Delitos Sexuales, en la ciudad de México.

 

A diferencia del feminismo, el machismo no es una ideología, sino un conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de actitudes discriminatorias contra la mujer, que rebajan injustamente la dignidad de esta. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el machismo se define como: “la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”, entonces, según esta definición, solo los hombres podrían considerarse machistas, sin embargo, en realidad no solo los hombres lo son, sino todo aquel que acepta esta creencia y se comporta en consecuencia (Limone, 2005).

 

Históricamente, en todas las sociedades se les ha otorgado mayor poder y estatus a los hombres que a las mujeres, sin embargo, el machismo actual trata de justificar la mayor comodidad, preponderancia y bienestar a los hombres. También es parte del machismo el uso de violencia de cualquier tipo con el fin de mantener un control emocional o jerárquico sobre ellas. Así mismo, el machismo castiga cualquier comportamiento que se considere femenino en los varones, lo que es la base de la homofobia.

 

Algunas de las causas del machismo pueden ser, en primer lugar, las leyes discriminatorias hacia la mujer, como las diferencias que hace la ley entre hombres y mujeres; la educación machista, la discriminación en el ámbito religioso, la división sexista del trabajo, la diferencia de salarios por el mismo empleo, la inseguridad, la ignorancia y los medios de comunicación y la publicidad que realzan ciertos modelos o conductas como siendo los más adecuados para las mujeres.

 

En México, así como muchos países de América Latina, aún se vive bajo muchas creencias machistas, aunque esta tendencia ha ido disminuyendo día a día.

 

Pero, ¿Qué afecta más a las relaciones de pareja, el machismo o el feminismo? El machismo, al considerar inferior a la mujer, crea esposas y madres sumisas, carentes de sexualidad, inteligencia, poder y jerarquía. Dejándola indefensa ante las injusticias de los hombres e ignorantes de su potencialidad y valor como seres humanos. Esto crea serios problemas en la pareja, ya que no son iguales, se genera una postura sado-masoquista entre el hombre y la mujer, impidiendo el desarrollo y entendimiento de ambas partes, y crea un ambiente de dominación en donde nunca se encontrará la felicidad. Mientras que con el feminismo radical, al desconocer las diferencias entre hombres y mujeres, se pierden los roles que debieran existir en la familia, al igual que se desconocen las necesidades y virtudes que tiene cada género. Además se generan situaciones de promiscuidad, abortos, enfermedades de transmisión sexual, y riesgos para la salud tanto de niños como de las madres.

 

Ambas posturas (feminismo y machismo) nos llevan a generar más situaciones de infidelidad, es decir, con el machismo, el hombre es libre de “poseer” a las mujeres que quiere, siendo esto un símbolo de poder, y es bien aplaudido por los machistas tener a varias mujeres; mientras que la feminista es aplaudida por ser libre sexualmente y disponer de su cuerpo como lo prefiera.

 

Además, estas dos posturas nos alejan de la idea de una relación sana y duradera, responsable y que sea capaz de formar una familia con valores y principios que beneficien a la sociedad. Por eso, es importante recalcar, que para que la relación de pareja se desarrolle debe existir un ambiente de respeto, confianza, comunicación y cariño. En donde cada uno sea libre de controlar su propio cuerpo sin que esto signifique romper los acuerdos que tiene la pareja; y desde luego, teniendo en cuenta que ambos son seres humanos, ninguno es mejor o peor que el otro por su género, simplemente tienen necesidades, capacidades y gustos diferentes y debemos aprender a diferenciarlos y respetarlos.

 

En esta ocasión, con el fin de conocer la opinión de diversas personas sobre el tema se les pregunto a 50 hombres y 50 mujeres, de distintas edades (entre los 27 y los 54 años) y clases sociales, lo siguiente:

 

1. ¿Te consideras machista / feminista?

2. ¿Conoces a algún machista / feminista?

3. ¿Crees que el machismo / feminismo afecten las relaciones de pareja?

4. ¿Crees que la infidelidad sea provocada por el machismo / feminismo)

5. ¿Cuál crees que sea la principal razón de que se dé el feminismo? ¿Y el machismo?

 

Los resultados que obtuvimos fueron los siguientes:

 

La mayoría de las personas no se consideran machistas o feministas, pero casi todos conocen a alguien que si lo es. El 100% de las personas encuestadas consideran que estas posturas afectan las relaciones de pareja, debido a las implicaciones que estas tienen, pero solo el 69% consideran que son factores de una infidelidad, ya que algunos de los que contestaron que “no”, consideran que la infidelidad se puede dar por otros motivos diferentes, y que para ser infiel no es necesario ser machista o feminista, solo es necesario engañar a la pareja.

 

Cuando se les preguntó a las personas las razones por las que se da el feminismo se dieron múltiples respuestas, sin embargo, la mayoría (32%), creen que es por poder, por libertad sexual (18%), o por los malos tratos de los hombres hacia las mujeres (17%). Una persona contestó que el feminismo se da por que las mujeres son tontas y el 2% contestó que se da porque la mayoría de las mujeres no saben lo que quieren.

 

Mientras que las razones por las que se da el machismo, tuvo menor número de respuestas, ya que la mayoría coincidió en que se da por la enseñanza, se acostumbra a los hombres a ser así desde pequeños, es una tradición y una manera de ser del mexicano (42%), el 17% de las personas consideran que se da por ignorancia y el 14% dice que es una forma de ocultar sus preferencias sexuales (homosexualidad). También hubo quienes contestaron que es la ley de la supervivencia (3%), al ser el más fuerte quien domina sobre el más débil, es algo natural, y no solo pasa con el ser humano, sino también con la mayoría de las especies animales; y una persona contestó que el machismo se da por que los hombres son más fuertes.

 

Con estos resultados nos podemos dar cuenta de que la mayoría de las personas no están de acuerdo con ninguna de estas dos posturas, siendo que estas afectan no solo al otro género sino que se pierde la dignidad del ser humano, y esto entorpece las relaciones interpersonales y de pareja, haciendo más difícil la convivencia de unos con otros.

 

REFERENCIAS:

• Brito, Esperanza (2010). “La historia del feminismo en México”. [Disponible en Red]

http://www.nodo50.org/mujeresred/mexico-brito.htm

• Limone Reina, Flavia A. (2005). “Una aproximación teórica a la comprensión del machismo”.

• Llaguno, Magali (2009). “El movimiento feminista: ¿Bendición o maldición?” [Disponible en Red]

http://www.vidahumana.org/vidafam/feminismo/maldicion_feminismo.html

• Planeta Sedna (2009). “Feminismo” [Disponible en Red]

http://www.portalplanetasedna.com.ar/feminismo.htm

• O´Leary, Dale (2009). “El feminismo radical”. [Disponible en Red]

http://www.vidahumana.org/vidafam/feminismo/feminismo-radical.html

• Solé Romeo, Gloria (1995). “Historia del feminismo (siglos XIX y XX)”. [Disponible en Red]

http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/hist_femini/hist_femini_2.htm

• Varios autores (2010) “Feminismo”, “Machismo”, “Sexismo”. [Disponible en Red]

http://www.wikipedia.com.mx

 

 

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