02 May
Tipos de Infidelidades
Escrito por Infidelidad
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Por: Mtra. Adriana Gómez Santa María (Contactar) 

 

Desde la perspectiva evolucionista, la infidelidad ha existido desde siempre. Sin embargo los investigadores mencionan que ha existido un aumento de problemas alrededor de este tema. Para entenderlo debemos de conocer los distintos tipos de infidelidad que existen.

 

¿Qué constituye una infidelidad?

 

Intentando examinar qué constituye una infidelidad, Yarab, Sensibaugh y Allegeier (1998) utilizaron una muestra de 219 hombres y mujeres universitarios con el fin de investigar qué conductas veían como “Infidelidad”. Los resultados mostraron que la fantasía sexual era considerada como una infidelidad, llegando a la conclusión que la noción de exclusividad “mental” es tan importante como la exclusividad sexual. Algunos respondieron que algunas actividades que involucran mucho tiempo con alguien del sexo opuesto como por ejemplo estudiar juntos, también lo consideran infidelidad. Los autores lo interpretaron como una preocupación de las personas que respondieron la prueba, que sus parejas en un futuro tendrían una mayor oportunidad de ser infieles.

 

En otro estudio (Feldman y Cauffman, 1999) también encontraron que fantasear con otra persona es visto como una infidelidad. Sin embargo el tener actividades diarias con alguien del sexo opuesto es aceptable. En contraste, otro estudio de Roscoe et al. (1988) encontraron que las fantasías sexuales no eran consideradas como infidelidad. Todos estos estudios se realizaron en Estados Unidos y las edades eran entre los 17 y los 24 años de edad.

 

Una nueva forma de infidelidad que cada vez ha obtenido mayor atractivo es la infidelidad vía internet. Whitty (2003) encontró que las interacciones en la red, eran consideradas como infidelidad por un grupo muy grande en Australia (N=1,117) de hombres y mujeres entre los 17 y los 70 años. Las conductas sexuales en línea eran peor vistas que la pornografía. Se concluye que la infidelidad es el deseo de contacto con otra persona que no sea la pareja.

 

Tipos de infidelidades:

 

Mucha de la literatura divide la conducta de infidelidad en dos tipos: la sexual y la emocional. La infidelidad sexual, ha sido definida como conductas de naturaleza sexual que se lleva a cabo con alguien distinto a la pareja primaria. La infidelidad emocional, se refiere a pasar mucho tiempo con otra persona del sexo opuesto en vez de la pareja primaria. Esto puede incluir platicar o ir a ciertos lugares, en donde se puede desarrollar un apego romántico, pero no se lleva a cabo la relación sexual (Schakelford et al., 2000).

 

La infidelidad sexual versus la infidelidad emocional ha sido foco de mucha investigación que tiene como objetivo identificar las diferencias de género relacionando a los celos sexuales (e.g. Buss et al., 1999; Glass y Wright, 1985; Harris y Christenfeld, 1996; Schackerlford y Buss, 1996).

 

En un estudio de 300 hombres y mujeres se encontró que los hombres estaban más consternados de la infidelidad sexual de su pareja, mientras que las mujeres les preocupaba más la infidelidad emocional (Glass y Wright, 1985). Estos autores también describen otro tipo de infidelidad que lo llamaron: “tipo combinado” que abarca tanto la infidelidad sexual como la emocional. Este tipo de infidelidad en particular depende más de la satisfacción de la pareja.

 

De las personas que eran infieles, las personas que estaban más satisfechas tienden a las infidelidades sexuales, mientras que las personas que estaban menos satisfechos en su relación tienden a la infidelidad emocional. Se encontró que las personas con mayor insatisfacción en la relación de pareja eran los que se involucraban en infidelidades de tipo combinado. Las mujeres reportaron generalmente mayores niveles de insatisfacción como el motor de su infidelidad. Sin embargo, cuando los hombres estaban involucrados emocionalmente con su amante reportaron niveles similares de insatisfacción con su pareja primaria.

 

En base a este estudio, se han realizado numerosas investigaciones posteriores y han encontrado diferencias significativas de género, cuando se les pregunta que imaginen a su pareja realizando una infidelidad sexual así como emocional. Los hombres han mostrado mayor desolación en respuesta a una infidelidad sexual de parte de su mujer, mientras que las mujeres muestran mayor desolación de una infidelidad emocional de parte de su pareja (e.g., Buss, Larsen, Westen y Semmelroth, 1992; Cramer, Abraham, Johnson y Manning-Ryan, 2000; Schakelford, Voracek, Buss, Weekes-Schakelford y Michalski, 2004).

 

Los celos sexuales son una plataforma excelente para comprender esta cuestión de acuerdo con la teoría evolucionista (Buss y Schmitt, 1993). La distinción entre la infidelidad sexual y la emocional tiene el propósito de diferenciar la respuesta de los celos de acuerdo al género debido a las consecuencias biológicas de cada uno. Los hombres como se mencionó anteriormente reportan mayor desolación ante la infidelidad sexual, esto se debe a que no tienen la total certeza sobre su paternidad. Por el otro lado, las mujeres se sienten más amenazadas por la infidelidad emocional, debido a que la infidelidad sugiere la posibilidad que el hombre le de sus recursos y sus bienes a otra mujer. Esta teoría expone las diferencias específicas de género, como una adaptación biológica hacia la amenaza de una infidelidad (Buss et al. 1999).

 

Otra explicación de las diferencias de género la da DeStano y Salovey (1996) y Harris y Christenfeld (1996). Estos autores proponen que la presencia de una infidelidad ya sea sexual o emocional implica que el otro tipo de infidelidad va a ocurrir. Esta hipótesis surge de la creencia que nuestras expectativas hacia el sexo opuesto se forman como resultado de un aprendizaje social que se lleva a cabo por varios años, que acompaña cualquier tipo de disposición genética que pueda existir.

 

Bajo esta misma línea, Cann, Mangum y Wells (2001) encontraron que las actitudes en cuanto a la actividad sexual y las relaciones románticas influyen en las respuestas tanto de infidelidad sexual como emocional, indicando la importancia de la socialización.

 

Desde la perspectiva socialista, las diferencias en cuanto al género resultan del trato que la sociedad le da a hombres y mujer, aunque los mecanismos sociales y psicológicos que se involucran pueden diferir. También mencionan que la intensidad de la reacción hacia una infidelidad sexual o emocional es diferente según el género y esto se debe al proceso de socialización y no se debe al proceso evolutivo. Lo que se puede mostrar de estas dos teorías es que el rol del hombre y la mujer también se manifiesta claramente en las infidelidades (Glass, Wright, 1985; Seal et al., 1994; Simpson y Gangestad, 1991).

 

De acuerdo con Wiederman y Allgeier (1993), la reacción del hombre y de la mujer es una combinación de las influencias culturales como evolutivas. Es importante señalar que históricamente los hombres han sido escusados e incluso aplaudidos por su infidelidad (Buunk y Dijkstra, 2000) mientras que en la mujer se le ha castigado de manera severa en varias culturas por la misma conducta (Daly y Wilson, 1988).

 

Debido a lo anterior, queda claro lo necesario que es estudiar tanto la infidelidad sexual como la emocional, así como estudiar al hombre y a la mujer. Las conductas específicas que despiertan estas cuatro variables no llegan a ser del todo claras por lo que se requiere de futuras investigaciones sobre este tema tan sensible. 

 

 

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.

 

 

 

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