06 Oct
Valores y principios en la pareja que influyen en la sociedad
Escrito por Infidelidad
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Por: Infidelidad.com.mx

 

Resumen

 

En esta investigación se pretende saber cuales son los valores y principios necesarios para una buena relación de pareja, la cual en un futuro se convertirá en una familia que tiene que transmitir estos mismos valores y principios a sus hijos, haciendo un importante aporte a la sociedad. Primero se definirá lo que son los principios y valores para poder introyectarlos en la pareja, creando así una relación sana y estable, del mismo modo cuales de estos valores son los más importantes en las relaciones y como actuar para no caer en los antivalores, principalmente en la infidelidad, la cual también se definirá y explicará. Y después de entender estas bases necesarias para formar una pareja, se hablará sobre cómo transmitir estos valores hacia los hijos al formar una familia. Esperando que estos valores puedan mejorar la calidad de vida de los hijos y así generar una cultura basada en la ética, que con el paso de la historia se ha ido perdiendo en la sociedad.

Palabras clave: Principios y valores morales, pareja, familia, hijos, sociedad. 

 

Introducción

 

“En la actualidad, los valores básicos de la cultura universal son la verdad para el conocimiento, la justicia para la política, el bienestar para la ética y la belleza para la estética”. Francois Lyotard.

 

Lo bueno y lo malo son conceptos difíciles de explicar y entender, no es algo individual. La ética es la disciplina encargada de decirnos lo que está bien o esta mal, sin embargo, esta definición es muy ambigua, ya que lo que esta bien o mal puede entenderse de muchas maneras. La mayoría de las personas cree que lo que esta bien o mal lo determina el ambiente social, lo que es admitido en una sociedad se convierte en algo bueno, o al menos, tolerable, sin que esto sea del todo cierto.

 

La percepción de la ética, de lo bueno y lo malo, cambia a través de la historia, de los lugares y de los contextos, sin embargo, estos no pueden depender de opiniones y culturas, pues entonces lo único malo sería oponerse al pensamiento dominante. Y es precisamente porque la ética no coincide con la cultura dominante que hay y habrá miles de personas que viven según los principios que valen por sí mismos.

 

La máxima grandeza del pensamiento humano consiste en estar dispuestos a ser condenados por el pensamiento dominante para vivir según valores que valen siempre, por que están escritos, de un modo misterioso y profundo, en la conciencia de cada ser humano.

 

Aunque, en la actualidad, muchas personas ya no siguen estos principios y valores, hallándose envueltos en una cultura consumista, conformista y donde lo que más valor tiene es el poder y el dinero. Así, la sociedad se ha ido olvidando de los valores que se inculcaron desde hace siglos, para dar paso a la moda o a lo que dicen los medios que se tiene que hacer para adaptarse a la sociedad.

 

Esta investigación, busca regresar a los valores fundamentales del ser humano, a través de la recopilación de diversos autores acerca de esta disciplina olvidada, que es la ética. Con el fin de renovar esos principios y valores perdidos y poderlos aplicar a la vida actual mejorando así las relaciones sociales, empezando por inculcarlos individualmente, creando conciencia, para que estos puedan en un futuro servir de base para establecer relaciones interpersonales, en especial relaciones de pareja, base de la familia, la cual a su vez es el elemento más importante de cualquier sociedad, cambiando así la cultura anti ética en la que estamos acostumbrándonos a vivir.

 

Empezaremos por conocer la definición de principio y de valor, así como la diferencia y la relación que hay entre estos dos conceptos.

 

PRINCIPIOS

 

Entendemos por principios aquellas reglas o normas de conducta que orientan a la acción. Normas de carácter general, máximamente universales, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida, etc. estos principios morales también son llamados máximas o preceptos.

 

Son declaraciones propias del ser humano, que apoyan su necesidad de desarrollo y felicidad, los principios son universales y se los puede apreciar en la mayoría de las doctrinas y religiones a lo largo de la historia.

 

Kant fundamenta la ética en la actividad propia de la razón práctica. Considera principios aquellas proposiciones que contienen la idea de una determinación general de la voluntad que abraza muchas reglas prácticas. Los clasifica como máximas si son subjetivos o leyes si son objetivos. (Kant, 2001).

 

Vidal-Bota (2009), considera como principio supremo la dignidad humana, de la cual se desprenden los demás principios morales. Se trata de aquellos valores que se fundamentan en la dignidad incondicionada de todo ser humano. La dignidad propia del hombre es un valor singular que fácilmente puede reconocerse. Es algo que nos viene dado, anterior a nuestra voluntad y reclama de nosotros una actitud proporcionada, adecuada: reconocerlo y aceptarlo como un valor supremo.

 

Este principio se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto. Un respeto que debe extenderse a todos los que la poseen, a todos los seres humanos. Por lo mismo, el siguiente principio que se desprende de la dignidad humana es el respeto. Este principio se refiere a la dignidad y valor inherentes del ser humano, como sujetos de identidad y capaces de elegir, siendo únicos e irremplazables. Supone un respeto general que se debe a todas las personas y a uno mismo. Esto se ve ejemplificado en la regla de oro: “trata a los otros como querrías que ellos te tratarían a ti”, o en la versión de Rabí Hillel: “No hagas a los demás lo que odiarías que ellos hicieran contigo.”

 

Respetarse a uno mismo significa obrar con integridad, es decir, con absoluta lealtad a las normas deontológicas y buscando el servicio a las personas y a la sociedad por encima de los intereses egoístas. Otros principios básicos son los de justicia y utilidad. La justicia hace referencia a tratar a la gente de la forma apropiada y la utilidad pone énfasis en las consecuencias de la acción, de manera que si se tiene que tomar una decisión se tomará aquella que tiene mejor resultado para más gente.

 

Por otro lado, Claudio Gutiérrez (1997) define los principios como una especie de resúmenes de vivencias y crisis personales de mucha gente a lo largo de mucho tiempo en ambientes variados. Algunos principios que menciona este autor son:

 

El principio de pluralidad de los bienes, del filósofo G.E. Moore, dice que los principales bienes que atraen al hombre son la compañía humana, la actividad interesante, y la contemplación de objetos bellos.

 

El principio de Knight o principio de complejidad de los actos, dice que toda decisión moral crea conflicto ya que implica sacrificio de algo, pero estos sacrificios se justifican por el bien global que se obtiene. Por otro lado, Popper, con su principio de Minimización de la infelicidad, el cual se deduce de los principios anteriores, busca causar la menor infelicidad al mayor número de miembros de la sociedad, más que producir su felicidad.

 

VALORES

 

Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y creer en su dignidad de persona, éste perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, los valores morales surgen primordialmente en el individuo por influjo en el seno de la familia. Para que se dé esta transmisión de valores en de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas significativas de su vida (la familia). Es además indispensable el modelo y ejemplo que estas personas significativas muestren al niño, para que se dé una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Posteriormente, estos valores morales adquiridos en la familia ayudarán a insertarnos eficaz y fecundamente en la vida social, de este modo la familia contribuye a lanzar valiosas aportaciones para el bien de la sociedad, tema del cual se ahondará más adelante.

 

La ciencia que estudia los valores es la filosofía, más específicamente la Axiología. Ésta dice que el valor es la cualidad que permite ponderar el valor ético o estético de las cosas, por lo que es una cualidad especial que hace que las cosas sean estimadas en sentido positivo o negativo. Entonces, entendemos que una persona valiosa es aquella que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos (Cou, 2008).

 

Para Frondizi (1972), los valores son agregados a las características físicas, tangibles del objeto, es decir, son atribuidos al objeto y por un individuo o grupo social modificando su comportamiento y actitudes hacia el objeto en cuestión. Es decir, la valía del objeto es en cierta medida atribuida por el sujeto en acuerdo a sus propios criterios e interpretación, producto de un aprendizaje, experiencia, ideal e incluso de la noción de un orden natural que trasciende al sujeto.

 

El propio Platón habla de los valores, haciéndolos sinónimos de “ser”, afirmando que el bien es el valor supremo, es decir, aquello a lo que aspira todo. Los modelos, según esto, serían los modelos reales que copia nuestro mundo sensible. La educación sería la actividad que pretende lograr la esencia del ser humano, que no es sino la realización en él de una serie de valores o metas ideales.

 

Los sofistas se opusieron a la concepción de Platón con su teoría psicologisista de los valores y adoptaron una perspectiva relativista, llegando así al idealismo Kantiano. Kant arroja un dualismo en el que el reino de los fines y del valor se distancia del de los juicios teóricos. Propugna además una ética sin contenido. Lo único que nos movería a actuar sería el puro deber, independientemente de la utilidad o satisfacción de lo cumplido. Los ideales o los valores corresponden a la subjetividad del hombre, son sus ideas las que orientan y determinan la conducta.

 

Otro punto de vista es el de Nietzsche, quien realizó una crítica a los procedentes de la cultura judeocristiana y propuso se teoría del superhombre. Básicamente, su pensamiento se ubica en el anti-escencialismo, por lo que se opone frontalmente a toda tradición judeocristiana y clásica griega. Su propuesta consiste en la sustitución de los viejos calores absolutos de nuestra cultura por una nueva escala de bondades más acorde con la vida y el instinto. Se trata del dominio de lo subjetivo respecto a lo absoluto-esencial-eterno.

 

Estos tres autores además de Tomas de Aquino, Francisco Suárez, Luis Lavelle y Rene Le Senne coinciden en que los valores residen y se identifican con el ser, están encarnados en lo presente. Sin embargo el criterio de valor ha cambiado a través de los tiempos, los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia, surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas.

 

La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establecen categorías o jerarquías de los valores. Algunos de estos criterios son (Encuentra.com, 2008):

 

a) Durabilidad.- Los valores se reflejan en el curso de la vida.

b) Integralidad.- Cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

c) Flexibilidad.- Los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.

d) Satisfacción.- Los valores generan satisfacción en las personas que los practican.

e) Polaridad.- Todo valor se presenta en sentido positivo y negativo, todo valor tiene un contravalor.

f) Jerarquía.- Hay valores que son considerados superiores y otros inferiores. Las jerarquías no son rígidas ni determinadas, se van construyendo a lo largo de la vida de cada persona.

g) Trascendencia.- Los valores trascienden al plano concreto, dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.

h) Dinamismo.- Los valores se transforman con las épocas.

i) Aplicabilidad.- Se aplican en las diversas situaciones de la vida, entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.

j) Complejidad.- Obedecen a diversas causas y requieren complicados juicios y decisiones.

 

Como se mencionó antes, no existe una clasificación deseable o única de los valores, las jerarquías valorativas fluctúan de acuerdo a las variaciones del contexto. Nosotros los agrupamos según sus características y su escala de importancia:

 

  • VALORES RELIGIOSOS:

Fin objetivo: Dios

Fin subjetivo: Santidad

Preponderancia: Toda la persona dirigida a la fe

Necesidad que satisface: Autorrealización

Ciencia que lo estudia: Teología

 

  • VALORES MORALES:

Fin objetivo: Bondad

Fin subjetivo: Felicidad

Preponderancia: Libertad dirigida por la razón

Ciencia que lo estudia: Ética

 

  • VALORES ESTÉTICOS:

Fin objetivo: Belleza

Fin subjetivo: Gozo de la armonía

Preponderancia: Toda la persona ante algo material

Necesidad que satisface: Autorrealización

Ciencia que lo estudia: Estética

 

  • VALORES INTELECTUALES:

Fin objetivo: Verdad

Fin subjetivo: Sabiduría

Preponderancia: Razón

Necesidad que satisface: Autorrealización

Ciencia que lo estudia: Lógica

 

  • VALORES AFECTIVOS:

Fin objetivo: Amor

Fin subjetivo: Agrado, afecto, placer

Preponderancia: Afectividad

Necesidad que satisface: Del yo

Ciencia que lo estudia: Psicología

 

  • VALORES SOCIALES:

Fin objetivo: Poder

Fin subjetivo: Fama, prestigio

Preponderancia: Capacidad de interacción y adaptabilidad

Necesidad que satisface: Sociales

Ciencia que lo estudia: Sociología

 

  • VALORES FÍSICOS:

Fin objetivo: Salud

Fin subjetivo: Bienestar físico

Preponderancia: Cuerpo

Necesidad que satisface: Fisiológica

Ciencia que lo estudia: Medicina

 

  • VALORES ECONÓMICOS:

Fin objetivo: Bienes, riqueza

Fin subjetivo: Confort

Preponderancia: Cosas a las que se les da valor convencional

Necesidad que satisface: Seguridad

Ciencia que lo estudia: Economía

 

Una vez clasificados veremos las definiciones de algunos de los valores más comunes en la actualidad, como son:

 

• Sensibilidad: nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social.

• Servicio: brindar ayuda de manera espontánea en los detalles más pequeños, habla de nuestro alto sentido de colaboración para hacer la vida más ligera a los demás.

• Paciencia: es la actitud que nos lleva a poder soportar cualquier contratiempo y dificultad.

• Sencillez: nos ayuda a soportar el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados solo por apariencia externa.

• Amistad: nace cuando los sujetos se relacionan entre sí y se encuentran en sus seres algo en común.

• Respeto: es el reconocimiento de que algo o alguien tiene valor. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades del otro individuo.

• Tolerancia: es la forma en que se afrontan las ideas, costumbres y creencias que hay en la sociedad.

• Sinceridad: es el valor que tenemos para ser dignos de confianza. Consiste en ser coherente con pensamientos, sentimientos y acciones.

• Honestidad: consiste en comportarse y expresarse con tolerancia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia.

• Solidaridad: es la colaboración mutua en las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobretodo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir.

• Fidelidad: la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora de la pareja.

• Compromiso: es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado.

• Responsabilidad: es aquel que concientemente es la causa directa o indirecta de un hecho y que por lo tanto es imputable de las consecuencias de ese hecho.

• Libertad: es la facultad que permite decidir llevar a cabo o no una acción según su inteligencia o voluntad. Es lo que permite a otras facultades actuar y que esta regida por la justicia.

• Confianza: es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones.

• Empatía: es sabernos poner en el lugar del otro.

• Amor: todos lo necesitamos, todos podemos darlo. Sin él nuestra vida pierde sentido. Es una combinación de varios valores y se puede decir que es el motor de la sociedad (encuentra.com, 2008).

 

Todos intuimos el amor en nuestras vidas en todas sus manifestaciones: amor a los padres, a los hijos, a Dios, en pareja, etc. Amar y ser amado es uno de los sueños más grandes de todo ser humano. El amor en el que casi todos pensamos al escuchar esta palabra es aquel que nos hace enamorarnos, el amor de pareja.

 

Es aquí donde se unen los valores con la relación de pareja, la importancia de éstos en las relaciones interpersonales, pero sobretodo afectivas. El Dr. Daniel López Rossetti (2008), escribe en su libro que el amor no debe verse sólo como amor romántico, sino en forma amplia, incluyendo el campo afectivo, sentimental, amistad, dar y recibir, compartir, entender y comprender. Por lo tanto, debemos compartir valores comunes con nuestra pareja, así como también comprender aquellos que no lo son. Debemos entender que la escala de valores puede variar a lo largo de la vida, puesto que al paso de los años y la madurez suelen dar lugar a una revalorización de algunos temas tales como el amor, la salud o la espiritualidad. Por eso, es también posible que los valores que los integrantes de la pareja compartían en un principio hayan cambiado con el curso del tiempo. Esta circunstancia, natural y aceptable solamente se concientizaría en forma brusca y negativa si la falta de diálogo y empatía hubiera acompañado ese paso de tiempo.

 

Otro factor para una sana relación de pareja es saber que como hombres o mujeres, le damos prioridad a diferentes valores, buscamos diferentes cosas. Según la Dra. Elisa Urbano, los hombres buscan en una relación valores como la confianza, aceptación, aprecio, aprobación, ánimo y admiración. Mientras tanto, las mujeres prefieren cariño, comprensión, respeto, valoración, seguridad y devoción (Urbano, 2009). Es por eso que muchas veces damos lo que nosotros mismos necesitamos y no lo que nuestra pareja necesita, creando conflicto o crisis en ésta.

 

De lo anterior, tenemos que concluir que algunas reglas para la vida de la pareja deben ser establecidas por la parejera misma, de común acuerdo, de tal manera que cada uno se sienta a gusto según sus propios conocimientos y convicciones, y dentro de sus limitaciones y libertades. Estas condiciones son:

 

1. La pareja debe estar formada por personas adultas e independientes.

2. Se negocian las reglas de pareja bajo el contexto de la equidad sexual, social, económica e intelectual.

3. Cada uno acepta o rechaza las propuestas del otro libremente y según sus conveniencias o gustos personales.

4. Puede cada uno, en cualquier momento, someter a una nueva discusión y acuerdo lo que se hubiese acordado.

 

De esta manera podemos evita los principales problemas que surgen en la pareja a través del tiempo, sin embargo, es posible que surjan otras diferencias o crisis de las cuales tendrán que aprender a afrontar, para esto se sugiere la participación de un profesional.

 

VALORES, ANTIVALORES E INFIDELIDAD

 

Así como hay una escala de valores morales también encontramos valores inmorales o antivalores. Una persona antimoral es aquella que se coloca frente a la tabla de los valores en actitud negativa, para rechazarlos o violarlos. Es lo que llamamos persona sin escrúpulos, insensible al entorno social. El camino de los antivalores es a todas luces equivocado puesto que no solo nos deshumaniza y nos degrada, sino que nos hace merecedores del desprecio, la desconfianza y el rechazo por parte de nuestros semejantes. Algunos antivalores son:

 

1. Esclavitud

2. Deshonestidad

3. Arrogancia

4. Odio

5. Irrespeto

6. Irresponsabilidad

7. Injusticia

8. Envidia

9. Discriminación

10. Infidelidad

 

Como habíamos mencionado anteriormente, ha cada valor le corresponde un antivalor, un contrario, así encontramos que el antivalor de la fidelidad es la infidelidad, entendamos mejor que significa este antivalor:

 

La infidelidad es el incumplimiento del compromiso de fidelidad, tomando en cuenta que la fidelidad es el respeto mutuo entre los miembros de una pareja, en particular el respeto y cumplimiento de un pacto, explícito o implícito, de exclusividad. En este contexto, ser fiel significa pensar en la persona que tenemos a un lado, que cuando esa persona nos necesite, estemos ahí para ella, no ocultarle nada respecto de otras personas, sólo tener relaciones íntimas con la persona que hemos decidido mantener a nuestro lado, es decir, con nuestra pareja. Por tanto, en su acepción más común, la infidelidad es quebrar ese pacto tácito de mantener relaciones sexuales exclusivamente con la persona que hemos escogido libremente como pareja.

 

Sin embargo, la palabra "infidelidad" se puede aplicar a la ruptura de cualquier compromiso que hayamos tomado libremente y que, por cualquier circunstancia, posteriormente hayamos decidido quebrantar.

 

Cabe mencionar que la infidelidad no es sinónimo de adulterio, el adulterio es la unión sexual de dos personas cuando uno o ambos están casados con otra persona.

 

Los motivos que llevan a una persona al acto de la infidelidad pueden ser muy variados y dependen del contexto, situación o actitud que tomes hacia esta. Los motivos más comunes van desde la desatención de la pareja, hasta los problemas sexuales, la falta de comunicación, la violencia, el aburrimiento, el estado de ebriedad, el aprendizaje, el distanciamiento, la falta de amor, etc. en otras palabras, la situación de cada pareja es diferente y se tiene que revisar el contexto de ésta para poder deducir porqué surgió la infidelidad.

 

Por lo mismo, tendremos que definir los diferentes tipos de pareja que existen. Según la revista electrónica Redacción Mujer, todas las parejas de una u otra forma establecen una estructura, un modo de constituirse que condiciona en gran medida las expectativas, el modo de relacionarse, las cosas que se comparten, el nivel de compromiso esperado, etc. siguiendo en gran medida pautas socialmente establecidas.

 

Aún hoy en día, la sociedad otorga valores diferentes a las parejas, estas diferencias se reflejan fundamentalmente a nivel legal, pero también sirven para que la sociedad interprete, en base a mitos y falsas creencias, el tipo de relación, grado de compromiso, valores personales, etc., que caracterizan a las diferentes formas de relación. Algunos tipos de pareja pueden ser: noviazgo, matrimonio, pareja en la adultez, amantes, parejas homosexuales, entre muchas otras.

 

Esto puede influir en la propia relación de pareja ya que se pueden cuestionar si su estatus social como pareja es el adecuado, puede ocasionar dificultades de aceptación por parte de la familia o amistades, limita los derechos y deberes civiles y a veces dificulta el acceso a determinados recursos como la vivienda y la adopción.

 

Un aspecto fundamental en la convivencia es aprender a aceptar y adaptarse a las características de la persona con la que se convive. Esta tarea no es fácil y requiere de un esfuerzo personal, pensar que el simple hecho de amar a alguien y desear hacerlo proporciona una convivencia feliz no es cierto y hace que algunas personas crean que el amor se ha acabado cuando surgen las primeras dificultades.

 

Ahora, cada pareja tiene también diferentes necesidades que deben ser satisfechas. Al igual que las mujeres tienen como necesidad primaria el cariño y la comprensión, los hombres necesitan de confianza y admiración. Una vez que estas necesidades primarias están satisfechas se profundiza en otros aspectos como la colaboración, el perfeccionamiento y la autocrítica, por mencionar algunos.

 

Edgar Martínez (2009), propone tres pilares para llevar una relación perfecta, estos son:

 

1. Amor.- En el plano de conocer a la pareja. Saber porqué y como actúa y quererla como es. Sin querer cambiarla. Es aprender a tenerle cariño a su vida.

2. Sexo.- Se entiende por sexo, incluso los besos y las caricias, no únicamente el coito. Sin la emoción del sexo ninguna pareja puede sentirse plena. Sin embargo, el punto más importante es el amor, ya que al tener sexo sin amor lleva al sentimiento de vacío.

3. Romanticismo: Para una mujer, este se basa en los detalles, que les regalen flores, se acuerden de los aniversarios, se le abra la puerta del coche, se le arrime la silla, se le diga lo atractiva que se ve, etc. Para los hombres que se les apoye en sus sueños, que se le admire, se le reconozca, hacerlo sentir que puede triunfar y todo ese tipo de cosas. El romanticismo por sí solo, sin amor y sexo, no puede lograr mucho.

 

Una relación perfecta es como una mesa de tres patas: amor, sexo y romanticismo, si falta alguna de ellas es muy poco probable que resista, aunque la pata que da mayor estabilidad a la relación y que definitivamente no puede faltar es la del amor.

 

TRANSMICIÓN DE VALORES A LOS HIJOS

 

Ya hablamos de las bases para una relación perfecta, cubrir las necesidades del otro, serle fiel, tener en cuenta los valores y antivalores, respetar a nuestra pareja como es, etc. Ahora, que la pareja esta bien fundamentada es necesario saber como se van a transmitir estos valores dentro de una familia, compuesta por la misma pareja. Cómo se transmiten estos valores y principios que comparten como pareja a los hijos.

 

Esto con el fin de ayudarles a los hijos a llevar una vida plena, feliz y productiva, a que no tengan que cometer los mismos errores que cometieron los padres o les sea más fácil aprender de las experiencias.

 

El blog “Tertulia filosófica de Toledo” propone una serie de pasos para inculcar estos valores morales y principios a los descendientes:

 

1. Cuando la pareja hable de alguien ausente tiene que hacerlo como si estuviese presente. Esto los dignificará a los ojos de los demás.

2. Ser honesto en todo momento, con los demás y consigo mismo. La traición a los demás y a los propios principios, siempre se paga a largo y mediano plazo.

3. Utilizar el tiempo libre para aprender cosas positivas, pero recurriendo siempre a fuentes fiables y honestas. El conocimiento es el único caudal que puede llevarse siempre consigo y el más valioso de todos porque sirve para resolver todo tipo de problemas y reencontrar, cada vez que lo hemos perdido, el camino hacia la felicidad.

4. Poner en todo lo que se hace por necesidad o placer el mayor interés posible sin escatimizar esfuerzos ni considerar la relación coste/beneficio. Si se invierte suficiente interés, casi cualquier cosa puede convertirse en un reto apasionante, en una fuente de conocimiento y satisfacción y en una ocasión de forjarse un espíritu vigoroso, optimista y positivo.

5. En la relación personal, si quieres mantener a tu lado a una persona, busca la forma de hacerla feliz cuando esté físicamente a tu lado y cada vez que lo consigas considéralo un éxito personal del que sentirte orgulloso y no un favor que le has hecho y que tendrá que devolver.

6. En las relaciones humanas, desconfía por principio y en principio de todo y de todos, pero actúa siempre de manera que parezca que confías en la bondad de todo el mundo compatibilizando ambos principios de tal forma que nadie pueda saber cuál de los dos es el que rige tus actos. La razón ética de este comportamiento, aparentemente hipócrita, está en la necesidad de compatibilizar el noble deseo de no ofender a los demás manifestando nuestra desconfianza hacia ellos, sin por ello quedar indefenso ante las personas que voluntaria o involuntariamente pueden hacernos daño con su conducta.

7. Sobre todas las cosas, se coherente contigo mismo y con los demás en cuanto a tus pensamientos, sentimientos y acciones.

 

De esta manera, no solo estarás educando a tu hijos, sino que también estarás dando ejemplo a otras personas, inculcando así los valores y principios orales que tanta falta le hacen a la sociedad, y así generar un proceso de cambio alrededor de las personas cercanas, creando una cadena en crecimiento que puede mejorar la vida de muchas personas y modificar de cierta forma la sociedad en la que vivimos.

 

DISCUSIÓN

 

Como se planteó desde un principio la ética en la actualidad es un modo de vida que estamos perdiendo y que tenemos que recuperar para poder tener una mejor calidad de vida. Para esto tenemos que comprender individualmente que son y cómo aplicar a nuestra vida los principios y valores fundamentales del ser humano, siendo estos una base para sostener nuestra conducta y nuestras actitudes ante los demás.

 

Los principios y los valores están ligados ya que ambos hacen al hombre un mejor ser humano, una persona de bien, y buscan fundamentalmente el bien a los demás, el bien en general. De esta forma, al encontrarnos en una relación de pareja y poner en práctica nuestra ética, estamos entonces buscando el bien para nuestra pareja y para nosotros mismos, el crear una familia de bien a favor de la sociedad.

 

REFERENCIAS:

 

Bibliografía:

 

  • Frondizi, Risieri (1992). “¿Qué son los valores?” Fondo de Cultura Económica, México.
  • Kant, Emmanuel (2001). “Crítica de la razón práctica”. Madrid: Mestas ediciones.
  • Rossetti, Daniel (2008) “El estrés, epidemia del siglo XXI: como entenderlo, entenderse y vencerlo”. Ed. Lumen, Argentina.

 

Disponible en Web: Última revisión: Septiembre de 2009

 

Autor desconocido (2008), “Ética sexual de Pareja”. Sexualidad inteligente.

Autor desconocido (2008). “Los valores en la pareja”

Cou, Cristi (2008), “Clases de Valores”.

Encuentra.com (2008). “Valores” Portal católico.

Gutiérrez, Claudio (1997) “Principios”. Introducción a la ética.

Martínez, Edgar (2009). “Los tres pilares de una relación perfecta”

Redacción Mujer (2009). “Hay muchos tipos diferentes de pareja, ¿Cómo es la vuestra?

Tertulia filosófica de Toledo (2009), “Los valores y principios en la educación de los hijos”.

Urbano, Elisa (2009). “La pareja”.

Vidal-Bota, J. (2009), “La dignidad humana y sus implicaciones éticas”.

Wikipedia, la enciclopedia libre “Valor”, “Principio”, “Ética”, “Fidelidad”, “Amor”.

 

 

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