De la sociedad líquida a las parejas líquidas



Este artículo forma parte de una nueva serie que estaré presentando mes con mes a partir de abril. El título de la serie de artículos está inspirado en la obra del Sociólogo y Filósofo polaco Zigmunt Bauman (19 noviembre 1925 – 9 enero 2017), quién acuñó el concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Situación que condiciona el sustento de una pareja estable y sólida.

El hombre actual es "líquido", angustiado y muy temeroso un ser continuamente angustiado, temeroso de cualquier atadura y a quien solo la velocidad y el número de contactos parecen ofrecer cierta seguridad.

Pretendemos explorar y esclarecer la fragilidad de las relaciones de pareja, los sentimientos de inseguridad, los conflictos, sus deseos, condiciones que acercan e impulsan a las parejas a estar más cercanos entretejiendo su red vincular y al mismo tiempo como la destejen.

Las personas siempre persiguen la seguridad, contar con una mano amiga, de la unión con otro, en la búsqueda de paz y certidumbre para estar “unidos para siempre”. No obstante, los temores y fantasías aparecen cuando esta relación puede ser vivida como una sentencia de que será “para siempre” y en consecuencia temen que esa relación pueda convertirse en una carga. “Oscilan entre un dulce sueño y una pesadilla”. (Zigmunt Bauman. - “Amor Líquido”. Fondo de Cultura Económico, México 2017, pag.8). Ambas sensaciones cohabitan dentro de los miembros de la pareja actual. Aunque las relaciones parecen ser vividas de una manera muy intensa, la ambivalencia subsiste, no se diluye con el correr del tiempo. Al decir de Bauman, estas parejas se convierten en el centro de “los individuos líquidos modernos que las colocan en el primer lugar de su proyecto de vida”. (Op.Cit.Pag.8)

Frente a esta realidad es donde se desarrollan los conflictos de las parejas contemporáneas, porque se han modificado los paradigmas del matrimonio, aún considerados por la inmensa mayoría, como válidos en el Siglo XX, para pasar a una nueva realidad de una “sociedad líquida” del siglo XXI, donde la idea y la práctica de la pareja abierta surge como una opción para diluir las relaciones, mismas que deben consumirse –al igual que los productos, bienes y servicios que llegan rápidamente a la obsolescencia- así la vida de la pareja.

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