Estrés y sexualidad



En la actualidad es frecuente escuchar “estoy muerta de cansancio”, “sólo veo la cama” y muchas otras frases que describen el día a día de mujeres y hombres.

Más ese cansancio en ocasiones y demasiado frecuente es dado por la ansiedad o el estrés del día a día, de la rutina, de la inseguridad, y muchos otros factores que se viven hora tras hora y minuto tras minuto. Más este vivir o no vivir no es una causal real para inhibir el deseo sexual y la vida sexual de la pareja. Jennifer Delgado, psicóloga española señala que: “el estrés no es un fenómeno moderno, ya en la prehistoria aparecía, se daba y desaparecía con rapidez, más el hombre posmoderno, se enfrenta un estrés cotidiano y sostenido que, en sí es dañino”.

La persona que muestra estrés por la vida cotidiana, es un ser que carece de los recursos internos necesarios para el enfrentar lo cotidiano: deudas, cambios de trabajo, inseguridad social y otros son elementos que generan estrés con facilidad, al igual que el internet y redes sociales. Más en muchos casos el estrés cotidiano si genera inhibición del deseo sexual, no siendo tomado muy en cuenta hasta que desaparece en su totalidad y por consiguiente la vida sexual de la pareja, generándose otro tipo de problemática relacional

El psicólogo español Raúl Cervantes menciona que” el estrés gana terreno en las personas porque el cuerpo está preparado para sobrevivir, más un organismo estresado vive tenso, alerta, preocupado, con escasa concentración, irritable, insomne, insatisfecho, cansado, siempre a la defensiva, con nula tolerancia a la incertidumbre, alejado de sí mismo, del deseo, de las fantasías y el temor a no cumplir con las expectativas propias y/o del otro” y dado que, el acto sexual demanda una entrega, un desconecte de lo cotidiano, el estrés le dificulta dejar ir lo cotidiano y disfrutar del deseo y del acto sexual. Ante esta situación de vida, es obligatorio el permitirse espacios de relajamiento, de disfrute, por lo que entender la sexualidad y darle un valor similar a las otras actividades es la manera de beneficiarse con una vida propia y de pareja sana.

El aplazar o nulificar el deseo sexual “para cuando se tenga ganas”, es el camino fácil para enfrentar posteriores problemas relacionales o la ruptura de la pareja.

Comunicación y sexualidad son elementos básicos para una relación de pareja, y son tan o más importante que el resto de las actividades.

Les invito a comunicar y a vivir la sexualidad a plenitud.

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