Violencias en parejas heterosexuales ¿Quién pega más?

Las mujeres hoy/ahora, todavía

demandamos una vida libre de violencias


Recientemente en algunos ámbitos de la academia, se insiste en poner sobre la mesa el hecho de que las mujeres violentan a sus parejas hombres en porcentajes semejantes a los que ellos lo hacen, incluso se sugiere dejar de ver a aquellas como víctimas y estudiarlas más como victimarias. El argumento central de esta postura es que hay más hombres perdiendo la vida, aunque esto ocurra por diversas situaciones como las guerras, el crimen organizado, conflictos diversos…, mientras que las mujeres mueren por el simple hecho de ser mujeres, lo que entendemos y ya está por fin reconocido como feminicidios.



Este planteamiento no es nuevo, históricamente se han señalado imágenes de mujeres malvadas, devastadoras, que utilizan sus hechizos para atraer y, de paso, destruir a los hombres. La dualidad que identifica a las mujeres con el mal y a los varones con el bien ha estado presente en las mitologías, basta recordar figuras como brujas, sirenas, adivinas y otras tantas, cuya maldad se ha reproducido en libros, novelas, programas televisivos y demás. (Cruzado R., Ángeles; 2009)


De acuerdo con el “Colectivo Hombres sin Violencia”, en México sólo el 4% presenta denuncias ya sea por vergüenza o machismo. (28 noviembre 2018). Predominan las violencias de tipo psicológico, las bofetadas, rasguños o que les arrojen algún objeto, patadas... Se insiste en que es una violencia silenciada y con pocas denuncias por: temor a que no les crean, negación del problema, por vergüenza, por pensar que se lo merecen, entre otros. (Navarro, Nadia; 2019)


Sin embargo, un número que sigue creciendo es aquel donde se reportan las violencias contra las mujeres por parte de sus parejas o exparejas. Durante el confinamiento, producto de la pandemia del Covid-19, se incrementó la violencia familiar contra las mujeres y según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), desde marzo de 2020 a julio de 2021, en el país se han reportado 337,033 delitos de violencia familiar. En los primeros siete meses de 2022, el número alcanza 150,449, una cifra casi igual a la registrada en todo el 2016.


No se trata de hacer un comparativo de quién sufre más violencia, qué estadísticas son más crecientes o tienen un nivel de desconocimiento por tal o cual razón, por lo menos, no en este artículo. Solo que me gustaría enfatizar una particularidad de las violencias que vemos constante ante los casos de agresión contra las mujeres, y utilizaremos un producto mediático culturalmente aceptado socialmente para ejemplificar.


Gracias a mi trabajo como docente, me entero cuáles son las series favoritas de cierto sector de la juventud en las redes sociales, y he podido darme cuenta de la vigencia de las violencias contra las protagonistas en las mismas y como el jalón de brazo, el empujón para meterla al automóvil, el grito, la amenaza, la descalificación verbal… son tan “normales” que ni se toman en cuenta.


En YouTube, hay distintos melodramas, algunos provenientes de países asiáticos, y me han recomendado mucho “La Cenicienta y el CEO” y otras semejantes. Lo considero muy importante pues tiene miles y miles de personas que lo siguen y los comentarios son de admiración: “puedo mirar y volver a mirar esta serie sin aburrirme”.



Entre las escenas de la serie, está la exhibición de unas fotografías en una reunión familiar, donde Cenicienta se ve en la cama con el medio hermano del esposo, como si estuviera teniendo sexo con el tipo. Ante la revelación de tales fotos se genera una revolución, el cuñado dice cínicamente que se trata del amor que existe entre ellos y por más que la protagonista grita a voz en cuello que esas fotos son falsas, que no tiene relación alguna con ese hombre, nadie la escucha y menos le creen. Sobre todo, el indignado esposo rompe la relación, le quita al hijo y casi quiere matarla.


Después de varios capítulos de humillaciones, rechazos, insultos, amenazas, accidentes y demás, en un acto de “benevolencia” con la protagonista a quien dice amar, el cuñado resuelve confesar la verdad y llorando le confiesa al CEO que drogó a Cenicienta e hizo un montaje y luego tomó las fotografías. Justifica el hecho diciendo “que estaba cegado por su rencor contra ella” por no haberlo elegido a él y por eso hizo una cosa “tan estúpida”, sólo quería vengarse de ella. Nadie señala que esto es un delito y el tipo un delincuente.


El CEO, que nunca escucho ni creyó la versión de la mujer que dice amar, le cree todo al sujeto y los dos lloran, y perdona a la supuesta pecadora. Aquí podemos ver claramente la falta de credibilidad en la palabra de las mujeres, un hecho generalizado “que nuestro dicho requiera la validación de un varón”, y lo paradójico es que ante la duda se tiende a culpabilizar o Re victimizar a la dañada; y en este caso, como en muchos otros vigentes, el hombre no pierde nada y mantiene su honorabilidad y poder pese a este tipo de delitos.


Importa aclarar que no hubo un solo golpe hacia Cenicienta, pues hay quienes señalan que, si no hay golpes, no hay violencia, pero destrozaron a esta mujer, perdió su proyecto de vida completo y pese a todo, ella sigue amando al CEO. La gravedad de todo esto, es que estas violencias no se mencionan en las redes sociales por quienes siguen este melodrama, no se identifican como violencia. Encontré un comentario: “No puedo creer que el guapo abogado la drogara”. ¡Y ya!


Vale reconocer que el amor puede terminarse, ni para qué pensar que durará toda la vida y menos si hay violencias; las relaciones se construyen desde las diferencias de cada integrante y pueden pensar distinto o coincidir; tomar en consideración que la pareja es una persona diferente, no es quien te va a complementar; el respeto y aceptación de las decisiones de tu pareja, te da derecho a recibir el mismo trato.


Respecto a quién golpea más en las parejas, considero que no es una competencia y todavía las violencias provienen de forma predominante de los varones contra las mujeres y tendríamos que reconocer a tiempo las señales de las violencias con una probable pareja, para prevenir y evitarlas, pues estas no aparecen de un día para otro, habrá que estar muy atentas.


Referencias:

Cruzado Rodríguez, Ángeles. “La mujer como encarnación del mal y los prototipos femeninos de perversidad, de las escrituras al cine.” Revista internacional de culturas y literaturas No. 8, 2009. Pp. 36-58

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4657169

Navarro, Nadia. (Et. Al.) “Voces silenciadas: hombres que viven violencia en la relación de pareja”. Revista de Estudios de Género, LA VENTANA. Núm. 50. Julio-diciembre de 2019. PP. 136-172. UNAM. México.

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