Compromiso… palabra infernal.


¿Qué entendemos por compromiso? En las descripciones más sencillas refiere a la palabra dada, puesta en una obligación, un deber con uno mismo y con otro o, o bien, delegar en otro un acuerdo, son sinónimos de lo que significa. A su vez también podemos verlo así: com- promiso, prometer, decir que se hará algo para alguien. Es prometer para cumplir, es prometerse a uno mismo, para dejar marcado públicamente alguna gestión. Compromiso me parece un asunto muy general, por lo que me gustaría particularizar que cada compromiso es en sí diferente, y por tanto, cada situación, y cada persona, van a moldear esta posibilidad en relación a si misma. Aunque lo complicado esta en creer que todos entendemos de la misma forma lo que sería un compromiso.

Hay compromisos públicos y hay otros que son privados. Otros que son conscientes y otros que se hacen de forma inconsciente. Hay compromisos abiertos y otros cerrados.

Cuando una persona establece un compromiso de trabajo con otra parece que todo ha quedado claro, sin embargo, hacer un contrato por escrito para igualar las condiciones reales con cláusulas y leer las letras chiquitas es lo que va ayudar a ambas partes a poder cumplir con lo pactado. Y también para poder disolver este contrato sin dificultades, porque una de las cosas sabias de un contrato, es acordar como se va a armar un asunto y como se va a disolver el día que llegue a su terminación.

Cuando se logra establecer un compromiso afectivo con una pareja, siempre quedan áreas de la persona y de la pareja que no se logran incluir en el compromiso total. Las parejas se van conociendo y van comprometiendo poso a poco en sus diferentes áreas de vida, y lo hace simplemente porque ambos quieren. No hay una forma de establecer contratos ni reglas, y mucho menos las posibilidades de escribir como ambos se están involucrando y comprometiendo uno con el otro. Solo cuando hay que realizar acuerdos muy explícitos, es cuando ambos se tomar la paciencia y la posibilidad de realizar contratos.

A veces las parejas hablan de cuantos hijos desean tener, en que escuela los van a meter, cuantos años desean estar juntas, si van a cuidar a sus familiares de origen, cuantas relaciones sexuales desean tener por semana, cuantas horas van a dedicarse y cuantas actividades extras van a cumplir. Hay algunas que marcan que serán monogámicas y otras que no lo hablan. Hay algunas donde acceden a tomar alcohol y otras que lo prohíben. Así, hay las que fuman y otras que, si uno de los dos fuma, se rompe el compromiso.

Es decir, que es más fácil el compromiso parcial. Y un tanto imposible el compromiso total, quizá es una utopía. Me refiero a las diferentes áreas que se involucran, lo familiar, lo económico, lo sexual. Lo social, lo religioso, lo político. Existen áreas de la intimidad propia que no pueden ser negociadas, y otras sí.

Así que para terminar quería proponer que veamos a la palabra compromiso como algo nuevo que hay que platicar con el que se compromete para ser muy cuidadosos con que se ofrece y con lo que se recibe, y que asumir que lo sabemos todo, o que podemos dar todo por estar comprometidos es un mito.

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