Noviazgo y Matrimonio no son sinónimos.


La metáfora que comúnmente empleo para describir el enamoramiento es el que las personas involucradas se encuentran en un estado breve psicótico, es decir, están fuera de la realidad, con ello pretendo reflejar que al inicio de toda relación nos dejamos llevar más por la ilusión que por la razón lo que hace más difícil saber con qué tipo de persona nos estamos vinculando.

No podemos perder de vista que la elección de pareja surge más desde lo inconsciente, de ahí que el ser precavidos, atentos y muy observadores a todas aquellas conductas de esa persona que nos deja sin aliento, que nos envuelve con su mirada y que nos hace suspirar con solo recordarla a fin de poder identificar cuál es su verdadero modo de ser, ya que con esto podremos tener una idea de las actitudes que llegara a tener con nosotros más adelante.

Una relación de noviazgo puede ser maravillosa, si y sólo sí estamos con la persona adecuada. Porque una relación con la persona equivocada puede dar lugar a una gran decepción, mucho dolor emocional y un atentado hacia nuestra autoestima. Dicho en otras palabras, puede afectarnos a nosotros, indirectamente a nuestros seres queridos y lo más importante la concepción que tendremos del amor y el matrimonio.

Por definición, una relación de pareja se caracteriza por un vínculo amoroso en el cual ambos integrantes comparten expectativas, sueños e ilusiones que derivan en el deseo de un plan de vida compartida.

Casarse o unirse en pareja es un sueño y una ilusión que surge por mil y un razones, principalmente el ser feliz y formar una familia, sin embargo, es normal que ambos tengan presente que el amor genuino es aquel que siempre considera el bien de la pareja y no exclusivamente el bienestar personal, lo cual implica dejar de pensar sólo en ti y en lo que a ti te gusta, dicho en otras palabras de ahora en adelante será “nosotros” y la mayoría de las decisiones tendrá que estar sustentadas en esa palabra cuya connotación es muy amplia.

Además, aprender a compartir tus malos ratos, tus gustos, tus sueños, tus proyectos y desarrollar la capacidad para considerar un problema desde varios puntos de vista y no sólo el tuyo.

Hay otros pilares que involucran aspectos tan sencillos de mencionar, pero tan difíciles de traducir en acciones como la madurez personal, valores como la tolerancia, el respeto, entre otros.

Tener claridad en que cada uno es responsable de sí mismo y que no se unieron para señalarse sus errores o sus defectos, se unieron para hacer equipo y conforme surjan diferencias cada uno buscará la manera de cambiar o mejorar en aquellas áreas que a su pareja no le agradan.

Cuando las dificultades los rebasen será conveniente resolverlo entre ustedes y no permitir que otros intervengan, principalmente los suegros porque hoy se quejan amargamente de lo “que les hace su pareja” y al rato ya están nuevamente en la luna de miel y los suegros ya se quedaron enganchados. Tus padres son suegros de tu pareja, de ahí que tu intervención será clave cuando surjan diferencias entre ellos o cuando quieran decidir por ustedes.

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