Parejas duraderas VS Parejas pasajeras.


En décadas anteriores los matrimonios perduraban muchos años, se dice que uno de los factores que favorecía su estabilidad era el amor (entre otras cosas), en contraste hoy día el “amor” es la base aparente de las relaciones indistinto a que sean de noviazgo o un matrimonio que inicia. Y digo, aparente porque truenan muy fácil dejando entrever que cuando algo no salió de la manera que suponían, en lugar de tratar de solucionar o sanar esa situación y llegar a acuerdos para salvar la relación o el matrimonio, lo primero que hacen es desistir y terminar o divorciarse.

Desde el punto de vista del psicoanálisis el amor no necesariamente implica buscar al príncipe azul o a la niña de tus sueños. Como decía Freud, se puede elegir amar lo que uno es, lo que uno fue o lo que uno quisiera ser, incluso a veces, perseguimos una figura protectora que nos afirme y nos de seguridad. Lacan por su parte define el amor como “Dar lo que uno no tiene a quien no es y que NO, no lo pide”, de ahí que enamorarse no es algo fortuito, siempre hay una imagen que tenemos interiorizada del tipo de pareja que buscamos.

Quizá el por qué esté en la base o en el antecedente, es decir, en la etapa del enamoramiento el cual es un período que se presenta al comienzo de toda relación, va cargado de alegría y júbilo que experimentamos cuando nos sentimos fuertemente atraídos por otra persona, a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de distintivos que en la mayoría de los casos exageramos porque vemos en esa persona a un ser maravilloso que nos cautiva por esas cualidades que nos gustan y nos atraen, su manera de ser, de comportarse con nosotros, por su belleza, inteligencia, etcétera.

Pero el enamoramiento es justo una etapa, una fase, un momento de la relación que termina y desaparece cuando comenzamos a conocer al otro como es en realidad, este es un momento crucial en cualquier relación porque se pone en juego su futuro. Si logramos aceptar al otro como realmente es, no como nos gustaría que fuese, la relación puede empezar a desarrollarse y crecer.

Una relación de pareja es el encuentro de dos mundos en donde cada uno trae una historia personal, familiar, una educación que determinan la manera de pensar y concebir al mundo, he ahí el desafío de aprender a convivir en pareja, por ello a continuación me permito exponer algunos puntos que en mi opinión pueden coadyuvar a que una relación perdure:

• El primero y el más importante es entender que aun cuando son pareja, no firmaron un contrato de pertenencia, es decir, siguen siendo personas completamente independientes, con ideas, sueños, deseos y vidas propias. El llevarlo a la práctica involucra respetar espacios que son de nuestra pareja como puede ser el salir a una reunión con un grupo de amigos, desarrollar proyectos, sus pasatiempos, etcétera, dicho en otras palabras, es respetar al compañero en su individualidad y no renunciar a uno mismo por él.

• Lograr llegar a acuerdos y negociar, ya que las diferencias de opinión y las discusiones son parte de una relación y a través de la comunicación de nuestros puntos de vista, ideas y sentimientos podemos llegar a acuerdos para que nuestra pareja conozca qué cosas nos agradan o desagradan, para ello es necesario aprender a decir tanto las cosas lindas como las cosas incómodas, respetando siempre el punto de vista de la pareja. A veces una pelea desencadena sentimientos negativos y ahí la clave será centrarnos en el problema y NO en la persona.

• Evitar hacer juicios o críticas en cualquier situación por muy complicada o inadmisible que te parezca, es más conveniente tratar de ser empáticos o bien, dar por sentado que nuestra pareja, por el simple hecho de estar a nuestro lado, puede adivinar nuestro pensamiento o saber lo que sentimos y queremos. Recuerda que no hay verdades absolutas y para un mismo evento puede haber percepciones diferentes. Cuando esto se logra alcanzar, empezamos a ser más comprensivos y tolerantes.

• El poner límites es parte de una sana relación ya que a veces se confunde la tolerancia con permitir comportamientos o actitudes por parte de la pareja que nos terminan lastimando emocionalmente y a veces físicamente. Otro centro que está inmerso en el tema es el NO consentir que terceros intervengan en la relación o influyan en las decisiones, esto es nodal para el buen funcionamiento de la relación y en el caso del matrimonio en particular el lesionar el vínculo con familiares cercanos.

• La sexualidad puede ser un punto que se sume al crecimiento integral de la pareja si se busca que ambos disfruten de la intimidad y no dar cabida a que la rutina con el paso del tiempo promueva que se vuelva aburrido o poco atractivo; cuando el deseo está inhibido hay que favorecerlo y propiciarlo. No olvidar que las carencias afectivas suelen terminar con muchas relaciones, por ende, las caricias y la expresión de afecto son imprescindibles cuando la pasión empieza a declinar.

• Finalmente hoy día la mujer ha ido jugando papeles destacados en el mundo laboral lo que deriva en contar con menos tiempo para atender a la pareja, a los hijos y el hogar, de lo anterior es indispensable que los hombres empecemos a jugar un rol más abierto y apoyemos con las tareas de la casa que si bien no son divertidas tienen que hacerse y el que ambos participen en conjunto disminuye la posibilidad de fricciones por este concepto así como el estrés y la presión que puede tener una esposa.

Como se puede observar en los puntos que fui describiendo están inmersos valores como el respeto, la comunicación, la confianza, la tolerancia y la empatía cuyo objetivo central está orientado a ayudar a que la relación madure, crezca, se fortalezca y perdure a lo largo del tiempo. Por último, creo indispensable señalar que estos tips pueden resultar muy efectivos siempre y cuando logremos traducirlos en acciones.

"El amor es ciego, pero el matrimonio le devuelve la vista"

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.



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